NEUQUEN.- "Más agricultura para tener más y mejor ganadería." Este es un planteo que no resulta novedoso en la pampa húmeda, pero que llama la atención cuando viene del gobernador de Neuquén, Jorge Sapag, quien el martes pasado inauguró la chacra experimental Campana Mahuida, que busca aumentar la capacidad forrajera de los campos de la estepa patagónica, donde llueven en promedio 200 milímetros anuales, contra los 1200 de la zona núcleo.
En este desafío trabajan el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (Aapresid) y el gobierno de Neuquén. De la inauguración de la chacra, ubicada en Loncopué, a más de 300 kilómetros al oeste de la ciudad de Neuquén, participaron el ministro de Agricultura, Julián Domínguez; el presidente del INTA, Carlos Casamiquela; el presidente de Aapresid, Gastón Fernández Palma, y funcionarios del gobierno provincial.
Fernández Palma confesó que se quedó sorprendido por el potencial de los mallines (un tipo de ambiente húmedo característico de la Patagonia), cuando conoció Neuquén. Por esto creyó viable el desarrollo agrícola sustentable de alto rendimiento para potenciar la productividad de la ganadería.
Según Juan Caporicci, gerente del Proyecto Chacras de Aapresid y responsable técnico de Campana Mahuida, "el mallín es una superficie irrigada naturalmente, por vertiente o escorrentía; como es un ambiente en el que hay mayor cantidad de humedad es más similar a la pampa húmeda". Para este tipo de suelos diseñaron un plan de fertilización y apotreramiento.
En cambio, a los mallines degradados por sobrecarga ganadera los recomponen sembrando distintas especies forrajeras y también se los fertiliza. En los mallines salados se siembran agropiros, que es una variedad resistente en suelos más salinos. Hasta se están haciendo ensayos en la estepa, que es un suelo sin escorrentías naturales y que recibe un promedio de 200 milímetros de lluvias al año.
También se harán ensayos con maíces precoces, para evitar heladas tempranas y tardías, muy frecuentes en esas latitudes. Pero a éstos se los sembrarán en valles irrigados por manto (es decir, regando por gravedad, usando corrientes de agua naturales).
"La idea es aumentar 20.000 cabezas al año el stock bovino. También se favorecerá el número de caprinos y ovinos", dijo el ministro de Desarrollo Territorial de Neuquén, Elso Berdoya.
Los ensayos son financiados por Neuquén, cuya economía está basada en la industria petrolera en un 70%. Si la presidenta Cristina Kirchner no veta la ley de glaciares, aprobada el miércoles pasado, se restringirá la extracción de hidrocarburos en algunas zonas de la provincia, lo que afectará sus ingresos. Al prever esta situación, Neuquén está trabajando en un plan de fortalecimiento de otras actividades, como la agricultura y la ganadería, con el auspicio del Programa de Servicios Agrícolas Provinciales (Prosap), que invertirá 140 millones de dólares en esta iniciativa.
Mercedes Manfroni
Para LA NACION