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04-03-2018
Las claves para un forraje de calidad para el invierno
En Ameghino, expertos contaron cómo picar los maíces y armar los rollos en lotes afectados por la falta de lluvias.

  • Las claves para un forraje de calidad para el invierno
 Más de 450 productores y contratistas se reunieron en Ameghino, en la provincia de Buenos Aires, para analizar cómo ajustar el manejo forrajero a las duras condiciones que impone la sequía. También se presentaron las últimas tecnologías en maquinaria agrícola e insumos en el marco de la jornada “Experiencia Forrajera”, que organizó la empresa Claas con el apoyo de KWS y Basf.

En esta campaña, uno de los principales desafíos fue cómo picar maíces en lotes que fueron afectados por la sequía. No es un tema menor: el maíz para silo -con más de un millón de hectáreas sembradas- es el principal forraje conservado del país.

“Por la sequía tenemos espigas con pocos granos o aborto de espigas. Por eso debemos trabajar por arriba de un 30% de materia seca y ver todos los aspectos en cuanto a tamaño de picado e inoculación para lograr un silo de alta calidad en condiciones adversas”, explicó Federico Sánchez, especialista del INTA Manfredi.

En relación con la crítica falta de lluvias, Walter Miranda, del grupo de producción agrícola y gestión ambiental del INTA General Villegas, planteo que el maíz tardío es uno de los cultivos que mejor se adapta a la variabilidad climática de los últimos años, y recalcó la necesidad de invertir en programas de mejoramiento genético de híbridos para esas condiciones de cultivo.

A los productores, les recomendó tomar decisiones fundamentadas en base al conocimiento del ambiente y ecofisiología de los cultivos.

La especialista en silo de KWS, Estefanìa Algido Coletti, destacó la importancia de conocer la calidad nutricional de los híbridos, para lo que incorporó un AGRINirs móvil que permite dar este servicio a campo.

Los híbridos destinados tanto a grano como silo deben tener alta performance de rendimiento pero los sileros, además, deben tener otras cualidades que aumentan la eficiencia de conversión a carne o leche. “Mayor cantidad y mejor calidad de alimento producido lleva a un menor costo de alimentación, y se reduce la incorporación de suplementos que no se producen en el campo”, dijo.

En el evento, que tendrá su próxima edición en Oncativo (Córdoba) el 30 de mayo, se destacó el híbrido KM 4321 Full de KWS que fue el material destinado a la demostración de picado, con un rendimiento de 110 quintales por hectárea y 48 toneladas de materia verde. “A pesar del calor y el estrés térmico que sufrió esta zona, quedamos muy contentos. Lo sembramos en septiembre con entre 58.000 y 65.000 plantas, y logramos 55.000 espigas con una muy buena profundidad de grano para lo que es un picado en esta zona”, aseguró Gastón Añez, coordinador de Agroservice de KWS.

En los forrajes, la calidad del corte de una pastura es clave cuando lo que se busca es eficiencia. Claas presentó, junto al AXION 930 -un tractor de última generación con 350 caballos de fuerza-, una segadora de tres cuerpos que suma 9 metros de ancho de trabajo. “A través de un sistema de corte de discos y una barra apoyada sobre el piso con presión constante, este equipo logra un corte neto, sin dañar la corona de la planta, evitando la pérdida de hoja“, señaló José Costamagna, de Claas Argentina.

El trabajo fue complementado por el rastrillo hilerador Liner, que con su sistema de horquillas individuales es capaz de mover el forraje hacia el centro con una gran capacidad de trabajo que llega hasta los 15 metros en el modelo más grande. “De esta manera se produce un movimiento de la andana que permite continuar con el secado uniforme, para llegar posteriormente al paso de las rotoenfardadoras o megaenfardadoras con la humedad adecuada y uniforme, obteniendo una reserva forrajera de calidad“, añadió el especialista.

En este sentido, Sánchez explicó que es fundamental lograr que el heno que se está confeccionando, además de ser una fuente de fibra, sea una fuente de proteína que va a terminar en el mixer. “Un aspecto clave es la humedad. En el caso de rollos, siempre hay iniciar el proceso por debajo de 20% y terminar con 13%. En megafardos iniciar con 18% y se puede trabajar hasta con 11%, con pérdidas que nunca superen el 3%”, recomendó.

En las dinámicas, el protagonismo lo tuvo la picadora Jaguar 940 de Claas con un recolector de pasturas y luego con un cabezal Orbis 600 que trabajó en maíz.

El experto advirtió que la utilización del cracker es indispensable a la hora de trabajar en maíz. En esa materia se vio en acción las virtudes del nuevo Shredlage, un equipo que permite picar material más largo para lograr una fibra efectiva en la dieta, con una mayor digestibilidad.

La inoculación, una tendencia que crece

En los últimos 10 años, la superficie de cultivos destinados a la confección de silos se incrementó un 300%, al mismo tiempo que creció la adopción de la inoculación del forraje a ensilar. Esta práctica evita pérdidas y ayuda a aprovechar al máximo el futuro alimento.

En la jornada de Ameghino, la empresa Basf explicó las características del producto LactoSilo®Gold, que se desarrolló a partir de una innovadora formulación liofilizada, que no requiere la conservación refrigerada, lo que facilita la logística para los productores y picadores a la hora de utilizarlo.

Este inoculante contiene 7 bacterias, entre ellas Lactobacillus buchneri, que brinda una marcada estabilidad aeróbica luego de la apertura del silaje, impidiendo el aumento el desarrollo de hongos y levaduras no deseadas. Además, optimiza las características del ensilaje como son el aroma, color, olor y palatabilidad.

Los ensayos que realizaron técnicos del INTA Balcarce, muestran un aumento del 12% en la producción de leche en los silos tratados con LactoSilo®Gold, en comparación con los lotes testigos sin inocular, y un 18% en el desarrollo de carne.

Según Marcelo Hoyos, gerente técnico de Basf en Argentina, siempre es conveniente inocular porque ayuda a mantener la calidad por más tiempo, asegura el proceso de fermentación y lleva un importante retorno a la inversión.

Es importante resaltar que esta tecnología se puede aplicar en silajes de maíz, sorgo, alfalfa y pasturas. De esta forma, se evitan pérdidas del material, el productor genera alimento de óptima calidad y aumenta la producción de carne y leche, con mayor rentabilidad.