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07-06-2018
Diferencias hormonales y relaciones personales: por qué las mujeres son más propensas a sentirse estresadas
Ya sea porque enfrentan presiones adicionales en el espacio de trabajo o por sus roles multitarea en las responsabilidades familiares, las mujeres sufren niveles considerablemente más altos de estrés, ansiedad y depresión que los hombres. Las observaciones que confirman que estas disparidades existen

  • Diferencias hormonales y relaciones personales: por qué las mujeres son más propensas a sentirse estresadas

Aunque informan niveles de estrés promedio similares, las mujeres son más propensas que los hombres a reportar síntomas físicos y emocionales de estrés, según un estudio llevado a cabo por la American Psychological Association. Además, al comparar mujeres entre sí, también parece haber diferencias en la forma en que las mujeres casadas y solteras lo experimentan.


Los hombres y las mujeres intentan manejar el estrés de maneras muy diferentes. Los hallazgos sugieren que si bien las mujeres son más propensas a informar síntomas físicos asociados con el estrés, hacen un mejor trabajo al relacionarse con otras personas en sus vidas que, a veces, cumplen un rol importante en sus estrategias de manejo del estrés.

"Las mujeres presentan mayor sensibilidad al estrés, mientras que los hombres demuestran una mejor adaptación frente a las presiones del exterior", advirtió a Infobae Santiago Gómez, psicólogo del Centro de Psicología Cognitiva.

“Las mujeres son más propensas que los hombres a consultar a un médico si no se sienten bien o tienen síntomas de depresión y, por lo tanto, es más probable que se les diagnostique” (Getty Images)
“Las mujeres son más propensas que los hombres a consultar a un médico si no se sienten bien o tienen síntomas de depresión y, por lo tanto, es más probable que se les diagnostique” (Getty Images)

En general, según el informe, las percepciones de los hombres y las mujeres acerca de su capacidad para sobrepasar situaciones complicadas de la vida para contribuir a su bienestar distan demasiado.

"Anteriormente, por los roles que cumplían los hombres y las mujeres en la sociedad, la situación era al revés. En la actualidad, las exigencias en la casa, en el trabajo, de las apariencias y cuidado personal, afectan en mayor medida a las mujeres", reflexionó en diálogo con Infobae la psicoanalista Beatriz Goldberg.

Si bien cualquier persona puede ser susceptible, las últimas estadísticas de la firma internacional de investigación de mercados y análisis de datos YouGov y la Fundación de Salud Mental sugirieron que las mujeres pueden ser más propensas a experimentarlo.

"Las mujeres son más propensas que los hombres a consultar a un médico si no se sienten bien o tienen síntomas de depresión y, por lo tanto, es más probable que se les diagnostique", explicó la experta.

Las principales observaciones que confirman que estas disparidades son válidas

Cada vez son más las mujeres a las que les resulta difícil compatibilizar las responsabilidades laborales y familiares. Según una investigación que realizó el Instituto Americano de Estrés, cuentan con el doble de probabilidades de sufrir depresión que los hombres y son hasta tres veces más propensos a sufrir trastornos de ansiedad o a intentar suicidarse.

Como la principal explicación generalmente se citan las diferencias hormonales. "En comparación con los hombres, las mujeres experimentan mucha más fluctuación en los niveles hormonales que están asociados con los síntomas de la depresión", explica el informe.

Además, las mujeres tienden a estar más involucradas en las relaciones personales que los hombres y sufren más cuando éstas se ven afectadas. Según el estudio, el trastorno afectivo estacional, o síndrome SAD, es cuatro veces más común en mujeres que en hombres, y su incidencia aumenta cuanto más lejos se vive del ecuador.

A la luz de los hallazgos, Infobae dialogó con expertos en salud para saber cómo reconocerlo y qué hacer al respecto.

Las mujeres casadas reportan niveles más altos de estrés

Las mujeres casadas reportan niveles más altos de estrés que las mujeres solteras, y un 33% informó haber experimentado una gran cantidad de estrés en el último mes en comparación con un 22% de mujeres solteras.

Del mismo modo, muchas más mujeres casadas informaron un aumento en el estrés en los últimos cinco años e informaron haber experimentado llantos, irritabilidad, enojo, dolores de cabeza y fatiga en el último mes.

Sin embargo, para Goldberg la diferencia se ve reflejada en las mujeres que viven acompañadas y las que no. "Las personas que viven por su cuenta se suelen hacer menos problema por cuestiones menores, ven la situación general de manera más positiva, no deben combinar ni compatibilizar todo con alguien y cuentan con muchos temas menos por los cuales preocuparse", indicó.

¿Cuáles son los signos del estrés?

El estrés puede impactar a las personas de diferentes maneras. Según Rethink Mental Illness, el sitio de información y servicios para afectados por enfermedades mentales, el estrés puede causar problemas físicos tales como: dolores de cabeza, problemas estomacales, sudoración, cansancio, mareos, problemas sexuales, tensión o dolor muscular, problemas intestinales o de vejiga, dificultad para respirar y boca seca.

También puede causar cambios en la personalidad cómo volverla irritable, deprimida, olvidadiza, más propensa a cometer errores y ansiosa por el futuro. "El estrés se muestra en síntomas como la ansiedad, la depresión, el insomnio, las enfermedades psicosomáticas e incluso enfermedades autoinmunes producto del estrés", agregó Goldberg.

Llorar, comer más o menos, morderse las uñas, evitar a los demás, apresurar las cosas en el trabajo o aumentar el consumo de alcohol o cigarrillos también son señales reveladoras.

Algunas estrategias para combatirlo

En general, tanto hombres como mujeres tienden a elegir actividades sedentarias como leer, escuchar música y mirar televisión para controlar su estrés sobre conductas más saludables como consultar a un especialista en salud mental o hacer ejercicio.

Mientras que ambos sexos citan la falta de fuerza de voluntad como la barrera número uno para cambiar ciertas actitudes, las mujeres son más propensas que los hombres a creer que esto les impide realizar los cambios de estilo de vida y comportamiento recomendados por un especialista.

La mejor manera de lidiar con el estrés dependerá del factor estresante en cuestión. Algunos ejercicios de respiración pueden ayudar con la ansiedad. Sentarse o recostarse en una posición relajada e inhalar lentamente por la nariz, contar hasta cinco y exhalar por la boca puede contribuir a la relajación.

El ejercicio o actividad física no detiene la sensación de estrés. Sin embargo, ayuda a mejorar el estado de ánimo débil y a pensar con más claridad. También hay evidencia que sugiere que ayudar a otros puede aumentar la capacidad de recuperación de una persona.

Conversar con amigos, familiares o incluso colegas acerca de el estrés puede ayudar, ya que pueden ofrecer apoyo o formas de ayudar a aliviar la carga de trabajo.

El profesor Cary Cooper, experto en salud laboral de la Universidad de Lancaster, aconseja a las personas que están estresadas en el trabajo que "trabajen de forma más inteligente", es decir priorizar el trabajo, concentrándose en las tareas que marcan la diferencia.

Mujeres multi-tarea u "orquesta"

Las mujeres y los malabares que hacen con los roles y deberes que cumplen, se topan con situaciones estresantes con más frecuencia. En lugar de comenzar una cosa y completarla hasta el final, suelen tener muchas prioridades a la vez y esto creará conflictos.

"Algunas mujeres llamadas mujeres orquesta se hacen cargo de muchas situaciones a la vez, como puede ser el trabajo, los hijos, las actividades del hogar y atender a la pareja. Algunas de las estrategias para el manejo del estrés son delegar y escuchar los síntomas del cuerpo para el descanso personal", sostuvo Gómez.

El estrés es una reacción física y mental completamente natural a las demandas cotidianas y no siempre es posible prevenirlo. Una de las acciones vitales para minimizar el riesgo es identificar los problemas relacionados con el estrés tan pronto como sea posible, de modo que se puedan tomar medidas antes de que ocurra una enfermedad como consecuencia.