Dos mil policías buscan por estas horas a un hombre que fue calificado como "depredador extremadamente peligroso". Según sus víctimas, después de someterlas les pidió perdón.
Desde hace más de un mes, la ciudad de París vive aterrada y en estado de psicosis debido a la presencia en las calles de un violador considerado muy peligroso y violento por las autoridades francesas. Se trata de un ciudadano africano al que las fuerzas de seguridad calificaron como un "depredador extremadamente peligroso".
La descripción que han dado sus víctimas indican que se trata de un hombre de unos 30 años, de 1.70 metros de estatura, cabeza rapada y rostro ovalado y que, según la policía "suele estar fumado o en estado de embriaguez". En cinco días consumó tres crímenes, dos de ellos en pleno corazón de la ciudad, además de que logró burlar la vigilancia de los dos mil agentes que se encuentran movilizados desde mediados de diciembre con el fin de atraparlo.
Su repetido 'modus operandi' le ha hecho ganarse el apodo del "nuevo Guy Georges", en referencia al violador en serie que actuaba en París en los años 90. Su discípulo sigue a las víctimas por la calle hasta sus casas, les roba las tarjetas de crédito y después las viola.
La primera de las tres violaciones de las cuales se lo acusa tuvo lugar en víspera de nochebuena, en el céntrico distrito III de París. La mujer agredida fue apuñalada 20 veces y, aunque el agresor la dio por muerta, la joven sobrevivió milagrosamente y permanece ingresada en un hospital de la ciudad.
El segundo delito tuvo lugar horas después, mientras que la Policía cree que otra violación cometida cinco días después en el departamento de Essonne, en la región parisina, es obra del mismo depredador.
En este caso el agresor intentó ahogar a su víctima, una niña de 15 años. Según declaró una de las fuentes de la investigación al diario 'Le Parisien' el nuevo Guy Georges "pide perdón a sus víctimas después de haberlas violado y apuñalado".
Entre los testimonios de las jóvenes y las grabaciones recogidas por las cámaras de seguridad de un cajero automático donde el verdugo obligó a una de sus víctimas a sacar dinero, la policía ha armado un retrato robot del peligroso individuo.
Además del retrato robot, las autoridades han lanzado un llamamiento para pedir la colaboración ciudadana. La masiva respuesta muestra la psicosis que viven muchos de los vecinos de París: miles de llamadas, tweets, mensajes de Facebook. Los agentes reciben una media de 50 llamadas al día. "Al principio registramos un pico de 100 alertas, aunque ahora ya bajó a 25", aseguró uno de los investigadores.
www.infonews.com