jueves 07 de septiembre de 2017 - 20:25                14764
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EL DRAMA DE UN TRANSITO SIN CONTROL
Tres niños salen despedidos, dos mueren en el acto
Siete personas viajaban en una camioneta Partner que, por razones no aclaradas, impactó contra el guardarrail en la Av. Gral. Paz el viernes por la madrugada. Al llegar la policía al lugar, el llanto desconsolado de uno de los pequeños, de cinco años, llamó su atención.
Tres niños salen despedidos, dos mueren en el acto
 Lo descubrieron sentado sobre el pasto junto a otro niño también de cinco años que ya estaba muerto y uno de diez, agonizante, que falleció poco después cuando era trasladado por la ambulancia del SAME al hospital.

Los tres niños fueron despedidos del vehículo por la fuerza del impacto junto a tres adultos que resultaron con heridas de gravedad. Resulta evidente que, más allá de la causa del choque que tendrá que investigarse, las muertes de estos niños tienen una causa principal: iban sueltos dentro del vehículo. Por supuesto que no podrían haber viajado siete personas en el vehículo sentados y ajustados con el cinturón de seguridad y los sistemas de retención infantil.

Cada año más de mil personas mueren en nuestro país por el no uso de estos valiosísimos elementos de seguridad pasiva. Y a pesar de que la ciencia ha demostrado desde hace tiempo sus beneficios, todavía hay gente que cree que es mejor viajar suelto antes que atado en caso de choque. En la Ciudad de Buenos Aires, según mediciones de Luchemos por la Vida, 4 de cada 10 conductores no utiliza el cinturón de seguridad, el 79% de los niños viajan sin cinturón de seguridad y el 84% de los más pequeños no viajan sentados en sus sillas especiales (SRI).

El uso del cinturón de seguridad impide golpearse o ser despedido del vehículo hacia una muerte casi segura.

El terrible hallazgo policial de estos niños eyectados, yacentes sobre el pasto lateral de la avenida, nunca debería haber sucedido. Educar, controlar y sancionar el no uso de los cinturones de seguridad y los sistemas de retención infantil resultan los caminos imprescindibles para que estas tragedias no se repitan.
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