Despidieron en San Vicente, juntos, a los cinco amigos que murieron en el accidente aéreo :: DIARIO JUNIN - Junín Bs As
martes 10 de abril de 2018 - 23:26                1785
10.04.2018 - 23:26                1785
Despidieron en San Vicente, juntos, a los cinco amigos que murieron en el accidente aéreo
Amigos, familiares y vecinos de la ciudad se unieron en un doloroso adiós. El accidente es investigado por el Juzgado Federal de Junín
Despidieron en San Vicente, juntos, a los cinco amigos que murieron en el accidente aéreo

Cinco féretros. Cinco vidas que quedaron a mitad de camino. Cinco familias destruidas. Y todo un pueblo que los acompañó.


Los vecinos de San Vicente se reunieron en la mañana de este martes para despedir a los cinco amigos, de entre 37 y 42 años, que fallecieron en un accidente aéreo el último domingo.

Los cuerpos de Enrique Cantó, Juan Ignacio Otegui, Pedro Siches, Mauricio Balbi y Mariano Guyot fueron trasladados por la madrugada desde Carlos Pellegrini, al límite con La Pampa, donde se les practicó la autopsia en el hospital local. Para agilizar los trámites, ayudaron el intendente de esa localidad y la fiscalía de Junín.

Todos ellos venían a bordo de una avioneta PA 34 Piper Seneca (matrícula LV-GZK) que había despegado del aeroclub de San Rafael, en Mendoza, se dirigía a Tandil y se estrelló en una zona rural muy cerca de la frontera entre las provincias de La Pampa y Buenos Aires.

Los amigos fueron velados este martes, desde las cuatro de la madrugada y hasta el mediodía, en el salón de usos múltiples de la Parroquia San Vicente Ferrer, ubicada en la plaza principal de la ciudad. Luego, fueron trasladados en un cortejo fúnebre hasta el cementerio municipal.

En la puerta de la parroquia, un desfile de vecinos entraba y salía, todos acongojados. La gente compartía el dolor por estos cinco muchachos que pertenecían a familias conocidas del pueblo. De modo unánime, aseguran que eran muy queridos y que "nunca tuvieron problemas con nadie".

La calle estuvo cerrada con vallas y con presencia policial. Todo un despliegue inédito para una localidad como San Vicente, mitad urbana y mitad rural, muy tradicionalista, donde "todos se conocen" y permanecen intactas tradiciones como la "sagrada" siesta de las 13.

En cinco féretros cerrados descansaban los restos, rodeados de coronas de flores. Cerca, se abrazan y lloran sus seres queridos, acompañados de mucha gente, de todas las edades, que no quiso perderse el último adiós.

En la puerta de la iglesia, Claudia Cantó, la hermana Enrique Cantó, quien piloteaba la aeronave, quiso dejar claro lo cuidadoso y responsable que era su hermano como piloto. "Necesito que el honor de mi hermano esté intacto porque él era impecable, obsesivo, revisaba todo cien veces. Mi hermano tuvo una vida ejemplar: era timonel, era licenciado en Comercio Internacional, nunca recursó una materia. Era ciclista, deportista y matemático. Tenía un cerebro privilegiado", dijo a Clarín.

Respecto al avión del accidente, la mujer contó que Enrique "trajo la aeronave de Estados Unidos y la tuvo en San Fernando hasta que la Anac la inspeccionó. Hacía todos los controles y además aprendía mecánica para revisar todo lo que decían los mecánicos".


Claudia le mostró a Clarín el último chat que tuvieron por WhatsApp, cuando Enrique estaba en Mendoza. "Hay mucha tormenta, así que como alternativa tengo Tandil", le escribió él. Pensaba volver para San Vicente, pero finalmente se dirigía a Tandil por las malas condiciones climáticas. Y ella le respondió, con el que sería su último mensaje: "Bueno, a disfrutar la vida. Besos".

Nicolás Furtado es mendocino y estuvo con los cinco hombres muertos antes del accidente. Asegura que el grupo tomó todos los recaudos necesarios. "Cada uno podía llevar un bolso de no más de cinco kilos", contó en referencia al peso límite. "Había plazas para seis personas, pero no quisieron llevar a uno más", agregó. El del último fin de semana fue un reencuentro con sus amigos, a los que no veía desde hacía cuatro años. "Nos quedamos tocando el piano en un hotel. Fuimos a una pizzería, salimos un rato. A la noche, Enrique estaba haciendo la hoja de ruta. Deciden ir a Tandil porque estaba mojada la ruta en San Vicente. En el almuerzo, Enrique dijo: 'dormimos, descansamos, vamos a Tandil y de ahí a San Vicente".

Hubo un silencio rotundo y llantos desconsolados a la salida del velorio, este martes a las 11:30. En la puerta esperaban cinco coches fúnebres. Se dirigieron hacia el cementerio municipal seguidos por un largo cortejo de autos, de unas tres cuadras de largo.

Primero, en una parte del cementerio, dejaron a Balbi en un nicho y a Siches en una bóveda familiar. Luego, una caravana con cientos de personas recorrió el parque del cementerio. Abrazados, a paso lento, acompañaron a los tres coches fúnebres que quedaban. Cantó, Otegui y Guyot fueron dejados, uno por uno, en tres nichos de un mismo pasillo. Allí permanecerán, unidos, tal como lo hicieron en tantas salidas y momentos felices compartidos. Y en ese mismo lugar podrán ser visitados por sus familiares, amigos, y por todo el pueblo de San Vicente.