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  Noticias Varias  Lunes 03 de diciembre de 2018 - 22:28 hs.                925
  Noticias Varias   03.12.2018 - 22:28   
De acuerdo a la ciencia, los padres sí tienen un hijo favorito
¿Los padres sienten alguna predilección por uno de sus hijos? ¿Existe un hijo favorito? Sí, y pareciera que es más común de lo que podemos imaginar.

De acuerdo a la ciencia, los padres sí tienen un hijo favorito

¿Los padres sienten alguna predilección por uno de sus hijos? ¿Existe un hijo favorito? Sí, y pareciera que es más común de lo que podemos imaginar, sin embargo, los padres suelen negarlo, argumentando que quieren a sus hijos por igual. Esto se debe a que confunden favoritismo con amor. El caso es que, aunque se nieguen a aceptarlo, los progenitores tienen y demuestran preferencias en el trato con sus hijos y ellos se dan cuenta.


Cualquier persona que haya sido criada entre hermanos, sobre todos aquellos provenientes de familias numerosas, habrá sentido en algún momento de su infancia  y en muchas ocasiones bien entrada la adultez, que sus padres sentían cierta predilección por alguno de sus hijos, pero no por uno.


Al parecer, un estudio publicado al año pasado en el prestigioso Journal of Marriage and Family de los EEUU enfocado en temas vinculados al matrimonio y la familia, reveló que el 75 por ciento de las madres reconoció ser “más cercana” a un hijo que al otro.


David Beckham reconoció que a pesar de no tener un hijo favorito, Harper recibe definitivamente un trato preferencial al ser la única niña. “No tengo ninguna autoridad sobre ella, amo a todos mis hijos pero definitivamente soy más estricto con los varones” aseguró el astro del fútbol.


Otro estudio similar pero de 2005 asegura que el 70 por ciento de los padres y el 74 por ciento de las madres demostraba un trato preferencial por uno de sus niños.


Considerado como un verdadero tabú para muchos padres, según expertos la cuestión del favoritismo es algo que existe de manera casi obligada en todas la familias. “Los padres deben saber que el favoritismo es algo normal” aseguró al Wall Street Journal la psicóloga Ellen Weber Libby, autora del libro “El Hijo Favorito”.


La especialista asegura que mientras algunos padres prefieren al hijo que se parece más a ellos, otros pueden ir cambiando de favorito a medida que ellos van atravesando los distintos períodos de crecimiento y madurez. La hija que podía resultar la debilidad de un padre durante la infancia se puede convertir en una pesadilla al momento de transcurrir su adolescencia.


Más allá de aceptar el favoritismo como algo saludable, Weber Libby alertó a los lectores del periódico financiero que cuando el trato preferencial se centra consistentemente en un solo hijo o es utilizado para alimentar el ego del padre o madre “se puede cruzar la delgada línea hacia un comportamiento no saludable”.


Décadas de estudios al respecto muestran que los niños son más propensos a sentirse deprimidos y sufrir baja autoestima cuando ven que no son tratados de la misma manera que sus hermanos. Los efectos negativos suelen ser más nocivos en familias más desapegadas donde no existe una conexión fuerte entre los distintos miembros.


Según muchos psicólogos, los padres prefieren al hijo más cariñoso, al que muestra más afinidad con los gustos de los padres o al más ´fácil de educar’, es decir, el menos rebelde. Sin embargo, también podrían escoger al niño más gracioso, al que destaca más en alguna actividad o al que necesita más cariño. Sea lo que sea, no es nada por lo que haya que castigarse. Los sentimientos de amor no pueden controlarse. Se intenta querer a todos por igual, pero…


El problema llega cuando esa predilección se nota. Cuando los niños creen saber quién es el favorito. Hace poco escuché a un niño de cinco años decir ‘yo soy el favorito de mis padres, porque me conocen de hace más tiempo que a mi hermana, que acaba de nacer’. Una respuesta simpática pero que nos dice mucho.


El objetivo: conseguir que ellos no noten ningún tipo de favoritismo, y que cada uno de ellos piense que él es el favorito. Los niños que piensan que no son los favoritos, pueden desarrollar baja autoestima y frustración. Los que se creen favoritos, pueden sentir una responsabilidad a la que no saben hacer frente. Para evitar esto, basta con:


– Dedicar el tiempo que cada uno de los hijos necesita, y No hacer comparaciones entre ellos.



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