La revancha en las pistas: Colapinto y Gasly, de la final del mundo a la batalla en Qatar

Sábado, 29 de Noviembre del 2025 - 11:42 hs.

Bajo el sol inclemente de Qatar, en el mismo escenario que vio nacer una de las gestas más grandes del deporte argentino, el pasado y el presente se dieron la mano. No fue en la cancha, sino en el paddock de Lusail. No hubo pelota, pero sí un duelo de memoria y sonrisas. Franco Colapinto, la promesa albiceleste de la Fórmula 1, y Pierre Gasly, el experimentado piloto galo, transformaron la tensión histórica de aquella final mundialista en un momento de pura camaradería, demostrando que el deporte, en su esencia, es también una fabulosa fábrica de historias.

El video, difundido por Alpine en la antesala de la carrera Sprint, se viralizó en minutos. Es que la imagen de ambos, relajados y cómplices, repasando los goles y los protagonistas de la noche del 18 de diciembre de 2022, tenía un poder de evocación inmediato. "Hola, chicos. Franco y Pierre están aquí en Doha, donde obviamente hubo un gran evento deportivo hace un par de años: Francia contra Argentina en la final del Mundial, a la que asistí. Y fue una experiencia increíble, más allá de los goles de la final", arrancó Gasly, con una sonrisa que desactivaba cualquier vestigio de rencor.

Lo que siguió fue un partido de preguntas y respuestas en el banco. Cuando la conversación derivó en la Bota de Oro, Gasly afirmó "Messi". Colapinto, ni lento ni perezoso, estalló en un festejo improvisado: "Messi, Messi, Messi. Goooool de Messi. Golazo". El francés, por su parte, hizo gala de una memoria enciclopédica para nombrar a casi todo el once inicial de su selección, desde Lloris hasta Griezmann, provocando su propia risa: "Creo que voy a empezar a nombrar a todos los chicos".

Pero el momento de mayor complicidad, el que resonó con la picardía del 10 argentino y la teatralidad del arquero héroe, llegó con el recuerdo de Emiliano Martínez. "¿Sabes lo que hizo Dibu en los penales?", preguntó Colapinto, imitando los movimientos hipnóticos del guardameta. Gasly, con la elegancia de quien acepta una derrota gloriosa, simplemente asintió y sentenció: "Lo hizo bien". Una frase que vale por un tratado de deportividad.

Mientras Colapinto enumeraba con orgullo a los campeones del mundo –"Dibu", Romero, "La araña que pica" (Julián Álvarez), De Paul, Messi–, la charla dejó en claro que aquella final trasciende el fútbol. Se ha convertido en un código cultural, un lugar común que hasta dos pilotos que competirán con el mismo fierro, pero desde el fondo de la parrilla, pueden compartir con una sonrisa.

Al proyectar hacia el próximo Mundial 2026, las diferencias volvieron a aflorar. "Francia, Francia. ¡Vive la France!", apostó Gasly con convicción. Colapinto, en cambio, eligió la prudencia supersticiosa del que conoce el valor de un deseo: "Prefiero no hablar porque hablar antes de que suceda da mala suerte".

En Lusail, el circuito que serpentea cerca de aquel estadio iconico, no habrá penales ni alargues este domingo. Solo rugirán motores y se definirán puntos cruciales para el campeonato. Pero por un instante, en la previa, dos pilotos demostraron que algunas rivalidades, después de alcanzar la cima de la época, solo pueden terminar en un abrazo, en una broma y en el respeto mutuo por una historia que ya es de todos. La final, parece, no ha terminado. Solo cambió de escenario