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    03.11.2018 -    
¿Si el dólar bajó por qué los autos siguen aumentando?
El crecimiento más grande se dio en septiembre, luego del pico que alcanzó la moneda estadounidense.

¿Si el dólar bajó por qué los autos siguen aumentando?

A principios de mayo pasado, luego de que se produjeran una suba del dólar respecto del peso, el entonces titular de la asociación de fabricantes (ADEFA) alertaba que esa alteración de la moneda estadounidense iba a terminar impactando en los precios de los 0 km.


Pero esto no era una visión exclusiva del titular de la entidad, sino que es un hecho compartido por toda la industria: cuando el dólar sube, en mayor o menor medida, todos los precios suben.


La industria vive un momento complejo.


El ejemplo más contundente se vio reflejado en las listas oficiales de precios que se publicaron en septiembre, luego de que a finales de agosto el dólar haya alcanzado su pico al superar los $ 40. Luego de eso, las subas de algunas empresas superaron el 20 % en todas sus gamas.


Y las subas también continuaron en octubre, con incrementos que en algunos casos fueron del 15 %. Sin embargo, el dólar no siguió subiendo. De hecho, hoy está a casi $ 5 pesos menos de aquel valor pico de finales de agosto.


La pregunta cae sola. ¿Por qué no bajan los precios de los 0 km si el dólar se redujo?


Primero es bueno entender por qué aumentan los precios cuando sube el dólar. En el caso de los vehículos producidos en Argentina, un incremento de la divisa estadounidense pega de lleno en el valor de buena parte de las piezas con las que se construye el vehículo. Esto varía en cada segmento.


Por ejemplo, el mayor contenido de piezas locales en un modelo nacional se encuentra en pickups, como la Toyota Hilux, la Ford Ranger o la Volkswagen Amarok, y medianos, como un Peugeot 408, un Citroën C4 Lounge o Chevrolet Cruze; que, según ADEFA, se mueve entre el 35 % y el 45 %.


En los vehículos importados, un movimiento del dólar impacta de inmediato, ya que es la moneda que se utiliza para realizar las transacciones. Sin embargo, no es lo mismo para una marca que tiene fábrica en el país que para la que es exclusivamente importadora.


En nuestro mercado, aproximadamente el 70 % de las unidades que se venden es importado. De hecho, 9 de los 10 modelos más comercializados en Argentina en lo que va de 2018 son producidos en Brasil (N. de la R.: el Renault Sandero se fabrica tanto en el país vecino como en la Argentina).


Una empresa con fabricación local puede absorber parte del incremento de los costos producidos por la suba del dólar gracias a las exportaciones, ya que al aumentar la moneda estadounidense esa compañía también ganará más dinero en pesos por cada unidad que venda afuera.


De esa manera, una marca con fabricación nacional tiene mayores posibilidades de "tocar" menos sus precios. Pero sus chances aumentarán si su costo de producción no está tan atado al dólar. A mayor contenido local, menos influencia directa del dólar.


Concesionarias vacías es una postal de estos días.


¿Y por qué no bajan?

La primera explicación que dan los fabricantes es que los precios de los 0 km aún se mantienen por detrás de la inflación. "Los precios de los vehículos en sus distintos segmentos aún no trasladaron el impacto de la devaluación al precio final" confiaron desde una terminal.


Y detallaron un poco más: "algunos vehículos han alcanzado un techo. Es decir, el mercado de un segmento fijó el máximo por el que estaría dispuesto a pagar y la terminal no pudo trasladar el impacto de la devaluación a ese precio".


Según el cálculo de otra terminal, "la devaluación de este año está en torno al 120 %, mientras que la suba de precios de los 0 km ronda el 65 % promedio". En el mismo sentido se expresó el vocero de otra empresa: "si bien los aumentos fueron enormes, no llegan a compensar siquiera la devaluación acumulada".


"La industria no pudo validar en precios el impacto de la devaluación" argumentaron desde otro constructor.


Con las subas continuas "se busca mejorar los márgenes de ganancia, que en algunos casos habían desaparecido" explicaron desde un fabricante.


En otra marca hilaron más fino: "para evaluar el movimiento de los precios, hay que observar los precios de catálogo y restarle las bonificaciones que ocurren en el marco de las promociones de cada mes. Haciendo bien esa cuenta, hay productos que no aumentan, o que incluso bajan".


Con este panorama, los precios de los autos todavía tienen margen para seguir creciendo. "Sí, pero hoy lo más nocivo, más que la suba del dólar, para nosotros es el stock que tenemos acumulado", confiaron desde una terminal. "Solo eso evita que los precios suban un poco más".


Estiman que a fin de año o principios de 2019 comenzaría a regularizarse la situación de esos autos acumulados en concesionarios y fábricas.


El stock acumulado es el único freno a mayores subas.


Los patentamientos de octubre marcaron una nueva caída de las ventas: ya es el cuarto mes consecutivo con números en rojo. La expectativa es que en todo 2018 se vendan 800 mil vehículos, contra el millón que se proyectaba por una primera parte del año récord.


Una fuente confió que para 2019 el piso de las ventas totales no debería perforar la cifra de los 600 mil vehículos. "Todo dependerá de cuándo comiencen a repuntar las ventas. Podría ser a finales del primer trimestre".


Desde esa empresa, además, esperan que el que viene sea "un mejor año para las pickups que para los autos, gracias a las previsiones de mejoras en el campo comparado con este año. Buena parte de la recuperación vendrá desde el interior del país".

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