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    08.11.2018 -    
10 señales de que debés cambiar tu alimentación
El exceso de peso no es la única razón para revisar la forma de comer. Falta de energía, estreñimiento y hasta el malhumor pueden estar vinculados a excesos o carencias de nutrientes.

10 señales de que debés cambiar tu alimentación

A veces nos sentimos mal sin tener una razón aparente para ello, pero siempre la hay. Normalmente son pequeñas molestias a las que no les damos importancia. Deberíamos, porque con el tiempo pueden derivar en enfermedades crónicas incluso de gravedad. La solución es bastante fácil en la mayoría de los casos, porque nuestro estado físico, e incluso mental, se deriva en buena medida de lo que comemos, o lo que dejamos de comer.


Lo correcto si no estamos bien es ir al médico, ya sea porque nos sentimos deprimidos o con falta de energía, hinchados o continuamente hambrientos. Los alimentos proporcionan al organismo herramientas para funcionar bien. Si no son las adecuadas ocasionan problemas en determinados órganos, que pueden acabar afectando a los demás.


Cuando comemos, la sangre va al estómago para ayudar a la digestión. Si lo que ingerimos es demasiado, o grasiento o es difícil de digerir, el riego sanguíneo tiene más trabajo y abandona otras funciones. Eso es lo que provoca la sensación de malestar. Otros alimentos, como los que contienen demasiado azúcar, pueden causar desequilibrios y provocar picos glucémicos, que también afectan al trabajo del organismo. 


Basta un cambio de dieta para mejorar. Hay que ir probando y constatar si te faltan determinados nutrientes o te sobran alimentos que no te caen bien o a los que sos intolerante. Pero no hay que pensar que sustituir un grasiento menú de comida procesada por una ensalada es tan eficaz como un medicamento y actúa de un día para otro con idéntica rapidez. Los efectos se notan, pero a largo plazo. Así que más que un cambio de dieta lo que hay que modificar es la forma de comer y planteárselo como un nuevo estilo de vida. El sentido común y la experiencia nos dicen que hay que apostar por dietas saludables en las que el verde predomine sobre la carne, las grasas saturadas, las comidas procesadas y los excesos de dulces.


El cuerpo es sabio y te hará saber cuándo y por qué cambiar de dieta. Estos son algunos signos que podés identificar como señales de que tenés que hacer un cambio.


➪Acné

La aparición de más granos de lo habitual tiene que ver con el estrés, las hormonas y la dieta. Puede indicar una deficiencia de vitamina A, que juega un papel esencial en la producción de retinoide. Una falta de este nutriente crucial puede derivar también en sequedad del cabello y uñas quebradizas. Se encuentra en batatas, zanahorias, melón, damasco y mango, entre otras frutas y verduras.


También son convenientes los alimentos antiinflamatorios, entre ellos las semillas ricas en Omega-3, y hay que dejar de lado los que contienen mucho azúcar y las harinas refinadas.


Las personas que tienen niveles bajos de vitamina A y vitamina E en su sangre, tienen tendencia al acné.


➪Cansancio y falta de energía

Si la fatiga es un estado constante, es probable que te estén faltando nutrientes vitales que debés consumir a lo largo del día. Otra posible causa es una hidratación insuficiente.


Para dejar de arrastrarte tomá mucha agua e incluí en tu menú cotidiano una cantidad razonable de calorías, grasas insaturadas, alimentos muy proteicos (el tofu es un buen sustituto de la carne), pescado, hidratos complejos, cereales integrales y verduras en cada comida. Poné especial atención a lo que comés si sos deportista y el gimnasio te deja agotado. El hierro y el magnesio ayudan.


Si la mínima actividad te agota, también puede deberse a la falta hierro. Una de sus funciones es aumentar los niveles de energía transportando oxígeno a través del cuerpo. Cuando no tenés el suficiente, el organismo no produce bastantes glóbulos rojos, que son los que llevan el oxígeno tan necesario para mantenerse enérgico todo el día.


Uno de los principales síntomas de la anemia (causada por la falta de hierro) es sentirse apático y muy fatigado. Para recuperar hay que consumir alimentos que lo contengan o incorporar suplementos de hierro si no es suficiente (siempre bajo supervisión médica). Si nada de eso funciona es posible que seas celíaco. Ante la duda, lo mejor es comprobar si sos intolerante al gluten.


➪Enfermo un día sí y otro también

La comida tiene enorme influencia sobre el sistema inmunológico. Si sigues una dieta baja en proteínas puedes estar comprometiendo tu salud. Según investigaciones del Departamento de Cirugía de la Escuela de Medicina de Pennsylvania, las proteínas contribuyen a reforzar el sistema inmunológico.


Si evitas nutrientes esenciales, éste se debilita y te hace propenso a las enfermedades. Si quieres evitar que te invadan virus y bacterias, come alimentos proteínicos, como carnes sin grasa, legumbres y verduras de hojas verdes.


Las proteínas contribuyen a reforzar el sistema inmunológico.


➪Estreñimiento

Tener dificultades para evacuar o irregularidades en el funcionamiento del intestino es un indicador de falta de fibra y de poca hidratación. La fibra regula el sistema digestivo porque facilita el tránsito de los alimentos.


El agua también es fundamental porque si no se bebe suficiente, el organismo la busca en los propios intestinos y dificulta su buen funcionamiento. El resultado son defecaciones dolorosas e insuficientes, que a la larga pueden traer problemas más serios.


Las frutas y verduras, legumbres y los cereales integrales son grandes proveedores de fibra. 


➪Evitás grupos de alimentos

Una dieta correcta no debe dejar de lado ningún grupo de alimentos sanos (no incluimos procesados o azucarados), a menos que sea por prescripción médica (intolerancia a la lactosa o al gluten, por ejemplo). Cada tipo de alimento nos provee de ciertos minerales y vitaminas, pero no todos los mismos, por eso es importante la variedad.


Aunque eso no significa que no se pueda ser vegetariano o vegano. Si no comés productos procedentes de animales lo único que tenés que hacer es asegurarte que preparás tus menús con alimentos vegetales que abarquen todo el abanico de nutrientes, incluidas las proteínas.


Estreñimiento y gases, algunos de los problemas que pueden estar vinculados a una alimentación inadecuada.


➪Gases

Es uno de los principales síntomas de una dieta inadecuada. Si notás que estás hinchado y con gases después de tomar leche o comer queso, puede que seas intolerante a la lactosa. Antes de dar cualquier otro paso comprobalo y tomá las medidas adecuadas.


➪Hambre

Si intentás controlar lo que comés, pero llega un momento en que atacás lo primero que se te pone enfrente, pensarán que tenés un problema de falta de voluntad. Es posible. Pero no descartes que sea por una dieta inadecuada.


Las ganas de comer con desenfreno pueden estar relacionadas con una deficiencia de nutrientes, es una respuesta bioquímica y una señal que manda el cerebro de que no estás proporcionando al cuerpo lo que necesita para funcionar correctamente.


➪Malhumor

Bajar las calorías o los hidratos de carbono de forma radical puede producir irritabilidad por culpa de la ansiedad. Pero, además, disminuirá el nivel de azúcar en la sangre, lo que contribuye a los cambios de humor. En ese caso, añadí hidratos de carbono a tus comidas, porque te harán sentir más satisfecho durante más tiempo y ayudarán al cerebro a producir serotonina, que es el neurotransmisor de la “felicidad”.


La falta de hidratos de carbono puede provocar irritabilidad.


➪Olvidos

Incluso la memoria puede depender de tu dieta. Se han hecho estudios que demuestran que quienes consumen más grasas saturadas tienen más problemas de memoria que quienes las evitan.


¿La recomendación? Menos hamburguesas con papas fritas y más ensaladas o alimentos con grasas instaurada, como la palta.


➪Frío 

Un estudio publicado en la revista del American College of Nutrition indicaba que las dietas bajas en hidratos pueden tener un efecto negativo sobre la tiroides, que regula la temperatura corporal. Es decir, que un deficiente funcionamiento de ésta hace que tengas siempre frío.


No es necesario atiborrarse de carbohidratos, sino más bien de tomar los más complejos, que proceden del pan integral y la pasta, entre otros. Un suplemento que puede ayudar es el zinc, capaz, por ejemplo, de acortar la duración de un resfrío.

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