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    11.11.2018 -    
BDSM: espiando el mundo del erotismo sadomasoquista en Argentina
Dialogamos con Ciro J, practicante y tallerista, y con Francesca Gnecchi, de Erotique Pink, sobre características, grupos, lugares e historia de las prácticas sexuales sadomasoquistas. Un universo con reglas propias.

BDSM: espiando el mundo del erotismo sadomasoquista en Argentina

Extraño y contracultural. La sigla BDSM hace referencia a una serie de prácticas sexuales alternativas que asociamos con esposas, látigos, cuero, velas, antifaces y juegos, un poco míticos y fílmicos. Cuando hablamos de Bondage, Disciplina, Dominación, Sadomasoquismo, vienen a la mente, tal vez, Lars von Trier o el clásico Leopold von Sacher-Masoch, pero aun en su formato light estas prácticas, son algo ajenas –en el cotidiano- para la mayoría de las personas.


Instrumentos para provocar dolor se venden en tiendas eróticas… ¿se usan en la cama? ¿En qué sitios se pueden realizar incursiones en forma segura en Buenos Aires? ¿Cómo son los acuerdos? ¿Se llega al placer por el mismo camino siempre?


¿Qué implica esta manera de erotizarse a contramano de las sensaciones de placer? ¿Se llega al placer por el mismo camino siempre?


Ciro J es practicante de BDSM desde hace más de 10 años y desde el año 2012 se dedica a dictar talleres y cursos tanto en forma grupal como personalizada. En el año 2015 creó el Instituto Sade, junto a colaboradores y profesionales que abarcan temas específicos relacionados a la salud y sanidad de estas actividades. Dictó, además, el taller BDSM en el Congreso Latinoamericano de Sexualidad. Francesca Gnecchi es la directora de Erotique Pink y organiza charlas, una de ellas, sobre este mismo tema, se dictará el día de hoy (*). Hablamos con ellos para sacarlos dudas, inquietudes y temores acerca de lo que se hace o se imagina en el mundo del bodage.


- ¿De dónde viene el BDSM?

Ciro: Hoy en día, el solo hecho de poder abrir la mente y salir de lo convencional para llevar a la práctica ciertos morbos que teníamos reprimidos, puede convertirnos en BDSM. La constante autoexploración sobre lo que nos da placer, sin miedos, con pleno consentimiento de las partes y de forma segura, es también BDSM.


La sigla BDSM hace referencia a una serie de prácticas sexuales alternativas que asociamos con esposas, látigos, cuero, velas candentes y juegos.


Muchas de estas prácticas existen hace miles de años. Se ven en el arte griego antiguo. En el 300 A.C. aparece el Kama Sutra con imágenes de nalgueadas (spank) eróticas. Aparece también en Europa en el siglo XV, pero en el siglo XVIII la movida sadomasoquista europea comienza ser más grande y a verse más seguido en ciertos burdeles más underground.


Aparece también, en esa época, el Marqués De Sade publicando la primera novela de sado masoquismo Justine, y así se le puso el nombre “sadismo” a esas prácticas. Más adelante, a fines del 1800, Leopold Von Sache-Masoch publica la novela La Venus de las pieles sobre la sumisión sexual masculina, y de su nombre nace el “masoquismo”.


A partir de ahí, después de la Segunda Guerra Mundial, los grupos activistas gay-leather empezaron a practicar S&M, tanto en Inglaterra como en EE.UU. A estos grupos se los conoce como la “old guard”. En el año 1954 se publica la novela Historia de O de Pauline Reáge, que alimenta muchos de los protocolos y simbolismos del que se nutren las relaciones de dominación/sumisión. Luego con las cambiantes costumbres sociales de los años 60's y 70's llegaron formas más extremas de comportamiento sexual sadomasoquista dentro de la comunidad leather, tal como  describe Larry Townsend en el Manual de Leatherman, y se muestra en las fotos de Robert Mapplethorpe.


Muchos practicantes de BDSM no se reúnen tampoco en grupos, lo hacen de manera personal, individual, prefieren mantenerlo en su intimidad.


No es hasta fin de los 80's que se empiezan a incluir los grupos heterosexuales y lésbicos con un movimiento más kink, conocidos como la “new guard”. Y para principios de los 90's se une el BD al SM, formando a la sigla y tiene sus inicios la comunidad BDSM que conocemos hoy, con una amplia diversidad de prácticas, aficiones e identidades sexuales, hasta el punto de que esa misma diversidad le confiere uno de sus aspectos más interesantes y atractivos.


- ¿A qué tribus urbanas está asociado hoy?

Ciro: El BDSM no se asocia a ninguna tribu urbana ya que si bien es cierto que hay una “comunidad” BDSM que “junta” a la gente que lo practica, no tiene las características de una tribu, no es necesariamente gente joven e incluso, al ser una forma de vivir la sexualidad, engloba a gente de diferentes estilos. Por ejemplo, hay mucho dark-metal, hay muchos nerds/geeks, hay muchos otakus y hay muchxs otrxs que no pertenecen a ninguna tribu urbana.


Muchos practicantes de BDSM no se reúnen tampoco en grupos, lo hacen de manera personal, individual, prefieren mantenerlo en su intimidad.


- Imagino que se enfrentan a prejuicios... 

Francesca: Siempre existieron prejuicios con respecto a lo que salga de lo mal llamado “normal”, que yo prefiero llamar "habitual". Ese juzgamiento siempre va ligado a no interiorizarse, a no probar, a no conocer. Es así como las personas se prohíben  de realizar diversas prácticas que solo quedan en la fantasía.


Muchos lo hacen pero no lo comunican y, por otro lado, hay integrantes de una pareja que por fuera dan rienda suelta a fantasías que no se animan a hablar con su pareja.


Lo importante aquí es la comunicación, poder hablar por lo menos con la persona que tenemos al lado, de nuestros deseos, gustos y comenzar a investigar. Buscar lugares serios para interiorizarnos y comenzar juntos a explorar. 


Según Ciro, las relaciones de tipo BDSM se llevan la peor parte en los prejuicios. ¿Cómo?


Ciro: Durante mucho tiempo, por la falta de estudio conocimiento, las distintas prácticas BDSM se consideraron desviaciones sexuales o parafilias, y gran parte de la sociedad adoptó estos conceptos condenando a los practicantes al ostracismo. Hoy en día hemos avanzado mucho en ese sentido y podemos decir que dichas prácticas salieron del closet para estremecer al mundo con libros como 50 Sombras de Grey y La sociedad Juliette, que mostraron que las fantasías representadas en dichos libros estaban, en realidad, al alcance de todos. Esto sumado a que a partir del 2013 prácticas de sadismo, masoquismo y fetichismo dejaron de considerarse desórdenes mentales según el DSM-5 (Manual de Diagnóstico y Estadística de Trastornos Mentales) si se realizan en relaciones consensuadas y sin provocar sufrimiento emocional en las personas que las practican.


No pretendemos que todo el mundo lo practique -porque es una cuestión de gustos-, pero no condenamos a quienes no lo hacen.


Se podría decir que lo más suave son algunas restricciones sensoriales, ataduras ligeras o esposas.


- Cuál es la versión light y la más extrema.

Ciro: El BDSM es un conjunto de prácticas y de disciplinas, no hay una “versión” dura o ligera del mismo. Sin embargo, es cierto que hay algunas prácticas más leves o amigables y otras más duras o exigentes (a nivel entrenamiento, equipamiento, etc.). Se podría decir que lo más suave son algunas restricciones sensoriales, ataduras ligeras o esposas. Mientras que las más duras serían las relacionadas a las disciplinas físicas como los azotes y ciertos juegos que podrían provocar abrasiones en la piel o heridas. Así también a nivel emocional cuando se juega con humillación, segregación, etc, hay niveles. De cualquier forma, como cualquier componente de nuestra sexualidad, lo más “leve” o lo más “duro” suele ser muy personal.


Existen más de 400 prácticas que se engloban en los siguientes títulos: dinámicas de intercambio de poder (dominación/sumisión); azotes con diferentes elementos (sadismo/masoquismo); rol play (juegos de roles en donde uno, por ejemplo, es el amo y el otro el esclavo); fear play (juegos con los miedos); bondage (restricción sensorial y/o de movimiento); Shibari Kinbaku (disciplina japonesa con ataduras que involucra una manera de atarnos en la que es difícil moverse), etc. 


La persona atada, en caso de que no se pueda mover, recibe masajes eróticos, sexo oral o es penetrada, lo cual la lleva a que se concentre casi exclusivamente en el placer que recibe y en ninguna otra cosa. Algunas zonas erógenas se resaltan y aparecen otro tipo de sensaciones. 


- ¿En qué lugares se puede practicar de forma segura en Buenos Aires?

Ciro: Ningún lugar es “seguro” o “inseguro” en sí mismo, lo que debe ser seguro es lo que hagamos y con quién. Para eso es importante leer y aprender mucho, practicar e informarse sobre el qué, cómo, cuándo y dónde, y fundamentalmente la confianza y consenso entre las partes. En la página "bdsmargentina.com" ofrecemos talleres de las diferentes disciplinas para poder aprender o mejorar sobre las distintas técnicas y dinámicas. También en la boutique erótica argentina Erotiquepink.


Francesca: Hay distintos eventos sociales dentro de la comunidad BDSM que ofrecen espacios con mobiliario acorde y están pensados para poder realizar ciertas prácticas, como los que organiza "Mazmorra", la comunidad BDSM más grande de Latinoamérica (desde hace más de 12 años). Hay otros espacios alternativos que organizan diferentes personas de la comunidad. En muchos de esos, están permitidas algunas prácticas. Pero que la práctica sea segura, depende de las personas.


- ¿Hay foros o grupos temáticos?

Francesca: Hay diferentes grupos en Facebook y existe también mazmo.net, que es el foro más grande del país y de latinoamérica, dedicado al BDSM y sexualidad alternativa. La era de Internet nos ha facilitado mucho la comunicación y el encuentro con gente afín.


- ¿Qué pasa si uno de los miembros de la pareja desea practicarlo pero el otro no?

Francesca: Lo primero que hay que hacer cuando una de las partes tiene interés es investigar, ir a talleres con especialistas e interiorizarse, luego hablar con la otra persona, contarle e invitarlo/a a conocer más sobre el tema. Es importante que del otro lado podamos estar abiertos por lo menos a escuchar y a ver un poco más allá.


De todos modos, me gustaría poder hacer una aclaración, hoy mucho se está hablando sobre la liberación sexual femenina y en muchos casos hay mujeres que por no ser tildadas de aburridas se abren a realizar prácticas que no desean, solo porque hoy es cool, porque está de moda. Ahí lejos de ser una mujer liberada sexualmente, continuamos haciéndolo por el otro, por el qué dirán, para satisfacer deseos que no son propios. La verdadera liberación sexual es la que hacemos por nosotras mismas, no nos equivoquemos.


Ciro: El BDSM se basa en el consenso entre las partes involucradas. Si una de las partes no está de acuerdo en practicar BDSM (sea la práctica o dinámica que sea), no hay consenso y por lo tanto, no se debe practicar. Hay diferentes prácticas más comunes (vendar los ojos, atar las manos, algunas nalgadas, etc.) que pueden llegar a ser un puntapié inicial en la exploración de la pareja, en donde quizás se pueda encontrar un punto en común entre ambxs, pero la realidad es que si después de investigar y experimentar, unx de lxs dos no está interesadx, entonces no puede hacerse. 

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