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    17.11.2018 -    
En medio de la devastación, un Ford T de 103 años sobrevivió intacto al incendio de California
Estaba en la entrada de una casa que hoy es cenizas.

En medio de la devastación, un Ford T de 103 años sobrevivió intacto al incendio de California

La casa de Ron Westbrook se ha ido. La carcasa quemada de un lavarropas es visible entre los escombros. Una antena parabólica destrozada, también. En su garaje colapsado, dos autos, incluido un querido Plymouth de 1941, no son más que cáscaras ennegrecidas.


Pero al final de la entrada de la casa del señor Westbrook, a la sombra de los pinos carbonizados, un Ford T de 103 años de edad de alguna manera escapó con solo un daño menor en la pintura, destacándose como una pieza de museo en un vasto paisaje de destrucción.


El volante de madera, el asiento de cuero, la parrilla de bronce, incluso el cartel que luce en la parte posterior, "Anda muy bien", quedaron intactos cuando el incendio se abrió un camino indiscriminado a través de la ciudad de Paradise.


La casa de Ron Westbrook en Paradise, California, fue destruida por el fuego, pero no por el Ford T que quedó sobre un remolque la entrada.
(Eric Thayer / The New York Times)


Para el señor Westbrook, de 74 años, la supervivencia del auto fue solo un ligero alivio. Como la mayoría de los otros residentes del Paradise, él ha pasado por el infierno. El incendio ha quemado más 54.000 hectáreas, ha matado a por lo menos 56 personas y ha dejado inhabitable este tranquilo pueblo de jubilados.


"Ya perder la casa es una cosa", dijo el señor Westbrook, quien no planea reconstruirla. "Pero cuando pierdes todo tu pueblo, es un poco abrumador".


El señor Westbrook y su esposa, Bonnie Thomas, salieron de la ciudad el jueves con solo unos minutos de aviso. Había estado en el hospital Paradise para un chequeo cuando escuchó que se acercaba un incendio. Se había sometido a una cirugía a corazón abierto un par de semanas antes, luego de sufrir un ataque cardíaco. y había regresado para una consulta de control.


Ningún doctor estaba disponible, y el edificio estaba siendo evacuado. Ahora es un montón de cenizas.


La pareja regresó a casa y pensó por un momento en tomar el Ford T, que estaba sobre un remolque en la entrada de la casa, enganchado a una camioneta Chevrolet. Decidieron no hacerlo, y se marcharon en otra camioneta, con un par de mudas de ropa pero nada más.


"Pensé: 'Sabes qué, es estúpido arriesgar una vida por un Ford T cuando hay tanta gente tratando de evacuar'", dijo Westbrook.


Los restos quemados de un automóvil en la zona de Paradise, California.
(Eric Thayer / The New York Times)


Más tarde vieron a su casa incendiarse en la CNN, y asumieron que el viejo Ford también había sido destruido. A pesar de los repetidos intentos, todavía no se les ha permitido regresar a su propiedad.


"Estamos tratando de ser lo más valientes que podamos", dijo Westbrook, un trabajador retirado de un supermercado mayorista que ha estado viviendo con su hermana desde el incendio. "Cuando empiezas a hablar de eso, es difícil hablar. Empezamos a asfixiarnos".


Cuando finalmente se le permita regresar, el señor Westbrook encontrará un vecindario en ruinas. Las casas se han ido, los árboles están despojados, las líneas eléctricas aplanadas.


Pero hay parches extraños de normalidad, testamentos de la imprevisibilidad de un incendio forestal. En la cuadra, una vieja pickup Chevrolet El Camino estaba intacta. Una decoración festiva de césped en el patio de Westbrook sobrevivió. Y también lo hizo el Ford T.


Este Ford de 1915, comprado hace un año por US$ 16.000, era el último automóvil antiguo que el señor Westbrook había adquirido. Había pagado a un mecánico para que lo arreglara. Le gustaba conducirlo en las carreteras rurales cercanas a su casa, a veces hasta 56 km/h.


Pero sus neumáticos finos y su exclusivo sistema de pedales hicieron que maniobrar fuera un desafío. Recientemente lo había puesto a la venta.


Equipos y muebles abandonados luego de que fueron evacuados los pacientes del hospital principal en Paradise, California.
(Jim Wilson / The New York Times)


"Estoy demasiado viejo para aprender a manejar bien las cosas, y no quiero lastimarlo", dijo Westbrook.


El destino del viejo auto ahora está muy por debajo en su lista de preocupaciones. Hay trámites de seguro pararesolver. Alojamiento temporal para encontrar. Una nueva vida para preparar, en algún lugar más allá del Paradise.

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