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    24.11.2018 -    
Simular el efecto del sol: los beneficios de los nuevos autobronceantes
Las claves para lograr un tono dorado y atractivo, sin consecuencias adversas.

Simular el efecto del sol: los beneficios de los nuevos autobronceantes

A esta altura, ¿quién tiene dudas sobre los efectos nocivos del sol -desde el envejecimiento prematuro hasta las posibilidades de contraer cáncer de piel? Además, más allá de esta realidad, para muchos resulta cada vez más estoico aguantar un largo rato en la reposera, aunque se trate de horarios permitidos.


Pero, por otro lado, la ropa de verano no sienta igual sin un mínimo tono dorado o que al menos deje atrás la palidez invernal.


Para balancear estas dos realidades, las distintas opciones de autobronceantes son la solución avalada por los dermatólogos.


Se trata de un muy buen recurso para no tomar sol o hacerlo más espaciadamente, ya que no generan daños en la piel.


Autobronceantes. Ideales para usar en la primavera.


En crema

Estos productos contienen dihidroxiacetona, una sustancia que reacciona con la queratina y otras proteínas de la epidermis y provocan la coloración de la misma. El efecto se hace visible entre las tres o cinco horas posteriores de aplicado, dependiendo de la fórmula de esta presentación.


El bronceado se mantiene estéticamente agradable de siete a diez días, el tiempo que tarda la exfoliación cutánea normal.


¿Cuál elegir?

Las marcas cuentan con distintas presentaciones para elegir.


Según el tipo de piel

Para las pieles más oleosas, se aconsejan las emulsiones, los geles y los sprays. Mientras que para las secas, se aconsejan las cremas.


Por sus componentes

Las mejores fórmulas son aquellas que suman sustancias que mejoren la nutrición y humectación, como las vitaminas E y A. También es importante verificar que cumpla con las normas de seguridad y calidad de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT), que sean hipoalergénicos y que estén dermatológicamente testeados.


Autobronceantes. No dañan la piel y dan un color atractivo.


¿Cómo aplicarlos?

Para obtener los mejores resultados, se recomienda seguir algunos pasos fundamentales.


1. Afinar la piel. Para lograr una superficie homogénea, se recomienda exfoliar con una esponja de crin o vegetal. Es importante insistir en las zonas de codos, rodillas y tobillos. Esto permitirá que el producto no produzca manchas.

2. Hidratar. La idea es colocar abundante cantidad de crema o loción corporal. Esto permitirá reponer el manto protector hidrolipídico que se quitó con la exfoliación.

3. Aplicar el producto. Es fundamental realizarlo en forma pareja, en el cuerpo y cara. Para una apariencia natural, conviene mezclar el autobronceante con un poco de crema hidratante. Una advertencia fundamental: evitar el contorno de los ojos, las entradas del cabello y las cejas, para que no se acumule producto.

4. Lavarse las manos. Con agua tibia y jabón, para evitar que las palmas queden coloreadas.


Algunos tips extras

- Aunque no es común que esto suceda, no se aconseja su uso cuando se presenta hipersensibilidad a algún componentes.

- Un falso mito es que el color que se logra con el autobronceante protege contra el daño que producen los rayos solares. No hay ningún inconveniente en exponerse al sol después de usar este tipo de productos, pero es fundamental usar un buen protector acorde al tipo de piel.


Por vaporización

Esta opción se realiza en los institutos de belleza y se basa en el mismo criterio que las cremas autobronceantes. La diferencia está en la forma de aplicación, que logra un efecto más parejo, y que el sistema ofrece una variedad de tonos a elegir.


Más ventajas: es adecuado para todo tipo de piel -incluso en aquellas más sensibles- y los centros especializados ofrecen productos que complementan el efecto.


El no rotundo a las camas solares

Su uso está totalmente desaconsejado. Porque pueden producir desde reacciones dérmicas y la reducción de la efectividad del sistema inmune hasta el envejecimiento precoz de la piel y el desarrollo de enfermedades fotoalérgicas o fotoinducidas, como rosácea y lupus. Además, la radiación puede reactivar el virus del herpes simple en los labios (herpes labial), incrementan en forma notable el riesgo de cáncer de piel y si no se toman los recaudos necesarios, dañan la vista.


Por la doctora Karina Nadur, dermatóloga, miembro de la Sociedad Argentina de Dermatología y directora del centro ND Skin.

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