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    28.11.2018 -    
Qué pasa al tragar la cabeza de un Lego por accidente
Seis pediatras lo probaron en el marco de un estudio. Es una de las piezas más tragadas accidentalmente en la infancia.

Qué pasa al tragar la cabeza de un Lego por accidente

Uno de los mayores temores de los padres es que su hija o hijo chiquito se trague algún objeto peligroso. Los menores de tres años tienden a meterse en la boca todo lo que encuentran sin pensar si es comida o un plástico, de ahí la importancia de que tengan juguetes aptos para su edad y cuyas partes pequeñas no se desprendan (especialmente las pilas botón, que al ser ingeridas pueden provocar graves consecuencias).


Las monedas son otra de las cosas que suelen tragarse accidentalmente en la infancia; generalmente provocan efectos secundarios mínimos. También integran el ranking las piezas del popular Lego, pero estas en particular fueron objeto de una menor cantidad de estudios académicos. A raíz  de eso, un grupo de investigadores de Australia y Reino Unido quisieron probar en sus propios cuerpos las consecuencias de ingerir la cabeza de uno de estos muñequitos. Y sobre estos “accidentes” va uno de los últimos artículos publicados en la Journal of Paediatrics and Child Health.


El objeto en cuestión, que se desprende fácilmente del cuerpo del juguete, mide unos 10 milímetros de largo y ancho. Cada uno de los investigadores se tragó una de estas pequeñas piezas de plástico para ver cuánto tiempo tardaban en expulsarla de forma natural entre sus heces. Ninguno tenía antecedentes de problemas gastrointestinales.


Entre sus conclusiones destacan que nadie experimentó ningún síntoma o dolor a consecuencia de haber ingerido la pieza. Tardaron entre uno y tres días en expulsarla, la media se estableció en 1,7 días, aunque uno de los seis nunca encontró la cabeza tras analizar durante dos semanas sus excrementos.


Tal y como puede leerse en el artículo, sus autores no notaron que la consistencia de sus deposiciones se alterara tras tragarse la pieza. Aún así señalan que es posible que los intestinos de los niños reaccionen de manera diferente. “Es probable que los objetos pasen más rápido en un intestino más inmaduro”, escribieron al respecto.


Con este experimento pretenden constatar que la mayoría de los objetos pequeños de plástico y lisos pasan fácilmente por los intestinos sin causar daño, a diferencia de los objetos afilados, más largos de 5 centímetros, pilas, imanes, monedas o cualquier cuerpo extraño que provoque dolores.


A pesar de no haber sufrido ningún daño, los investigadores recomiendan no repetir el experimento en casa y advierten que si algún niño siente dolor al trabajarse algún objeto hay que acudir de inmediato al pediatra.

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