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    15.12.2018 -    
Conectividad, el eje de una nueva revolución para el agro
El crecimiento de las redes celulares es la infraestructura central para desplegar todo el potencial de la agricultura de precisión, las startups y la automatización.

Conectividad, el eje de una nueva revolución para el agro

El agro argentino está en el filo de una nueva revolución que para desarrollarse necesita seguir extendiendo las redes de conectividad celular de la zona núcleo, la plataforma que va llevar la era de Internet de las Cosas al lote, al potrero y a la aguada con resultados sorprendentes.


Las aplicaciones y tecnologías para saber en el smartphone la ganancia de peso diaria de un novillo que está en un pastizal de Corrientes, por ejemplo, ya están disponibles. Es tan simple como colocar una balanza en una manga, que va a una de las aguadas, pero con un diferencia central: tiene un sensor que luego transmite esa información al celular del productor o el asesor para que puedan detectar cuando un animal pierde peso -o no lo gana al ritmo proyectado- porque está enfermo o hay un problema con las pasturas.


“Es impresionante la cantidad de herramientas que hay para la ganadería basadas en la conectividad de la red celular, pero el problema es que los novillos hoy se engordan y crían lejos de la Pampa Húmeda y en regiones que a veces no tienen buena señal”, le explica a Clarín Rural Juan Pablo Vélez, especialista en Agricultura de Precisión del INTA Manfredi.


Las cosechadoras generan un enorme volumen de información, como verdaderas máquinas de datos.


Para comprender la importancia decisiva que tienen estas tecnologías quizás haya que retroceder algunas décadas. Hace 25 o 30 años, cuando comenzó a trabajar, el asesor agronómico Carlos Grosso, que recorre el centro este de Santa Fe y el sudeste de Córdoba, recuerda que subía a la camioneta los pesados libros de agronomía por si necesitaba consultarlos cuando encontraba un bicho o un hongo en el lote. Ahora, resuelve todo con el celular y en contacto permanente con los referentes de cada plaga y enfermedad.


Carlos Grosso, asesor en el centro de Santa Fe y Córdoba, viene aplicando las nuevas tecnologías en el lote desde hace años pero recuerda lo que era cargar con los pesados libros de agronomía.


“Siempre se habla de la siembra directa y la biotecnología, pero yo estoy convencido de que una gran parte del desarrollo que tuvo la agricultura argentina se relaciona con la mejora de la conectividad y la aparición de los celulares. Sin esta infraestructura, los productores cordobeses no habrían podido crecer en Santiago del Estero y muchos otros en el NOA”, insiste.


Le pasa ahora al gerenciar un campo formoseño y recibir las fotos y videos que graba el asesor al monitorear lo que pasa en el lote. “Hasta cuando estoy de vacaciones, a 5.000 kilómetros de distancia, puedo ver lo que está pasando en ese campo, analizar que dicen otros asesores y productores de esa zona y tomar decisiones”, cuenta Grosso.


Para Juan Pablo Vélez, especialista en agricultura de precisión del INTA Manfredi, la conectividad es decisiva para poder tomar decisiones en tiempo real en los lotes.


Con el avance de las redes 4G -y sobre todo cuando esté accesible la tecnología 5G, hoy en proceso de estandarización de la norma- esa interacción va a ser siempre en tiempo real.


“El campo es muy dinámico y las máquinas (cosechadoras, sembradoras, pulverizadoras), sensores y estaciones meteorológicas pueden generar datos constantemente. Con buena conectividad podemos aprovechar ese volumen de información para tomar las decisiones ahí y que no solo sea un insumo para analizar lo qué pasó”, insiste Vélez. El ajuste de la velocidad de la sembradora es un ejemplo sencillo. Si un asesor detecta un problema en la precisión con la que está ejecutando la densidad de siembra se puede calibrar ahí mismo sin depender solo del “ojo” y la capacidad del operador.


Entre los productores, el diagnóstico de la señal varía según cada región. “La conectividad de la redes celulares (2G, 3G y 4G), a nivel general, en las zonas pampeanas y extra pampeanas en las que se concentra la mayor proporción de cultivos extensivos suele ser buena, pero en algunas de estas zonas te quedás sin señal cuando te alejás de los pueblos”, precisa Gabriel Tinghitella, responsable de Innovación de CREA.


Para Aquiles Salinas, director de la Estación Experimental del INTA Manfredi (en Córdoba) y experto en riego, la conectividad es buena en el centro y sur de Córdoba, pero hay más dificultades en el norte y el oeste de esta provincia. El mismo contraste se da entre el centro y sur de Santa Fe -con mejores redes- y el norte, mucho menos desarrollado, de esa provincia.


Las empresas tienen previstas inversiones para acortar esa brecha. El grupo Telecom, por ejemplo, anunció a principios de año un plan de inversión de U$S 5.000 millones para los próximos tres años, con foco en ampliar y potenciar las redes. Según datos de la empresa, la red 4G ya llega a más de 1.500 localidades y más de 11,7 millones de clientes.


Con esta infraestructura, llegan muchas plataformas que las “telcos” ofrecen a los productores. En el caso de Telecom, van desde los servicios de telemetría (monitoreo de tanques, de canales de irrigación y efluentes), de estaciones meteorológicas y hasta un seguimiento preciso de cada kilómetro que hacen los granos desde el silobolsa o el acopio hasta la terminal portuaria, lo que implica una forma mucho más eficiente de gestionar la logística.


En la infraestructura de riego, una buena señal es clave para automatizar el sistema. “Es lo que permite manejar el pivot desde cualquier lugar del mundo y con interacción, en tiempo real, con el balance hídrico satelital, que es fundamental para saber cuándo conviene regar y cuánta agua suministrarle al cultivo, y así ahorrar mucha energía”, explica Salinas.


La conectividad es la plataforma desde la que van a despegar miles de “startups” con aplicaciones revolucionarias para el agro. El INTA Manfredi desarrolló una que relaciona el geoposicionamiento de un lote con los tipos y calidades de suelo. Entonces, le dice a un potencial arrendatario que limitantes de sales y sodio tiene ese campo, qué clase de suelo es y su aptitud agrícola. “En la actualidad, en algunas zonas funciona bien y en otras nos queda renga la app, pero lo solucionamos tomando los datos y cargándolos cuando tenemos conexión”, cuenta Salinas.


El referente de Innovación de CREA, Gabriel Tinghitella, cuenta que hay aplicaciones que se adaptaron a las limitaciones de la señal, según las zonas.


Tinghitella cuenta que hay empresas que adaptan sus aplicaciones a las limitantes de señal. “Esta particularidad determina que el monitoreo en tiempo real de una gran cantidad de parámetros (como condiciones climáticas, de operación e indicadores vinculados con la calidad de ejecución) se prepare para enviar en pequeños paquetes que pueden transmitirse en lugares donde sólo existe señal 2G”, precisa. Pero cuando la “autopista” sea más ancha, las plataformas van a ser más ambiciosas.


Es lo que espera en Río Cuarto el productor y asesor Andrés Marra. “Tengo la posibilidad de conectar la mitad de las máquinas y que me envíen información en tiempo real. Lo mismo con los equipos de riego, que puedo monitorear y cambiar los caudales desde el celular. Con las sondas, además, podemos saber las variables del suelo en forma constante y empezar a usar cientos de aplicaciones”, se entusiasma, porque sabe que el futuro ya llegó, y está literalmente al alcance de la mano.

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