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 Sábado 15 de diciembre de 2018                357
    15.12.2018 -    
Cuatro estacas en el día para fortalecer esta práctica contracultural
El Mindfulness no tiene terreno fértil para crecer allá afuera. Hay que encontrar el momento, las personas y la intención adecuadas para ello.

Cuatro estacas en el día para fortalecer esta práctica contracultural

Un gran problema en la práctica del Mindfulness es que no estamos en un mundo mindful. No estamos en una sociedad donde las conductas de quienes nos rodean nos recuerden que podemos estar atentos, empáticos y conectados con nosotros mismos. Si cuando nos sentimos nerviosos nos encontráramos con una persona con esas características rápidamente nos anoticiaríamos de nuestra actitud y podríamos recurrir a nuestra parte sabia, a la raíz de conexión que todos mantenemos y recuperar equilibrio. Volver al Modo de Ser.


Pero no, si estamos nerviosos seguramente encontraremos personas tan o más nerviosas que nosotros allí afuera, escalaremos rápidamente hasta, a veces, perder el control. Estamos fritos. Y esto vale para cualquier lugar, no es privativo de las ciudades grandes, ni de nuestro país. Más bien tiene que ver con el mundo que hemos construido, el cual es desafiante, por decir algo leve. Es difícil, agresivo, hasta opresor. Aunque también (y paradójicamente) esté lleno de belleza y florecimiento, de gente amable y comprensiva.


El Mindfulness entonces no tiene terreno fértil para crecer allá afuera. Así, de manera ampia, abarcativa, no lo tiene. Es contracultural. Hay que encontrar el momento, las personas y la intención adecuadas para ello. Esto es lo que manifiestan quienes hacen cursos con nosotros. “Por momentos pierdo la consciencia plena”, “siento que me diluyo en la locura de la calle” “olvido mis herramientas a veces”. Todo esto podemos escuchar. ¿Qué hacer en este panorama?


Cuatro estacas bien firmes

Algo muy importante es mantenernos cerca de un grupo de personas que respiren la misma atmósfera meditativa. Así emerge la llamada Sanga, palabra sánscrita que significa literalmente “una comunidad que se une y vive junta”, y por extensión utilizamos esa palabra para hablar de un grupo de meditadores que comparte el esfuerzo genuino por desterrar el sufrimiento de sus vidas.


Además, debemos valernos de todo lo que tengamos a mano para “recordarnos” practicar la Atención plena en nuestros días. Por ejemplo podemos recurrir a una app, a un libro, a cualquier herramienta que nos ayude a conectar con nuestro cuerpo, nuestro presente vivo, y nos blinde de la desatención y reactividad generalizada.


Pero algo realmente importante es lo que recomendamos a nuestros alumnos: plantar cuatro estacas en el transcurso del día para mantener la integridad de la práctica, a la mañana, al mediodía, a la tarde y a la noche. Para ello, sugerimos crear un recordatorio en el móvil (versión moderna de la agenda) en cada uno de esos momentos.


Por la mañana suele ser el momento más importante para fundar nuestra intención de vivir un día con atención plena. Allí recomiendo, como menciono en mi libro “Mindfulness la Meditación Científica”, un espacio de práctica formal y más extendido.


Plantar cuatro estacas en el transcurso del día para mantener la integridad de la práctica, a la mañana, al mediodía, a la tarde y a la noche.


Luego a media mañana podemos tomarnos un momento de descanso en el trabajo para realizar algunas respiraciones concientes, una caminata con presencia plena o cualquier ejercicio de estiramiento donde volvamos a arraigarnos al aquí y ahora, recuperando el poder de la práctica temprana. El mediodía puede ser una buena oportunidad de practicar el mindful eating, o el comer consciente, tomándonos unos minutos para usar los sentidos y masticar con lentitud los alimentos.


Finalmente, hacia la noche, unos momentos antes de cenar, podemos hacer otra práctica formal, que puede ser más breve o más extendida según cómo hayamos decidido vivir el Mindfulness. En el medio, entre la primera y la última práctica del día, tenemos infinidad de posibilidades para renovar nuestra Atención Plena.


Pero no perdamos de vista estas cuatro estacas en el día, mantengamos “aceitado” el modo de ser y no dejemos “entumecido” nuestro poder real de transformarnos en seres humanos completos. Hoy y siempre.

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