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    08.01.2019 -    
Denuncias de abuso sexual entre pares y en la escuela, ¿cómo contenemos a los chicos?
¿Cómo es el procedimiento cuando la acusación se da en el colegio? Desde los escraches a la educación sexual. Entremujeres consultó a una especialista.

Denuncias de abuso sexual entre pares y en la escuela, ¿cómo contenemos a los chicos?

La escuela es uno de los ámbitos más importantes para niños, niñas y adolescentes. No sólo por la cantidad de horas que pasan allí, sino por su función y por los vínculos que allí construyen. En este marco, no es raro que víctimas de abusos sexuales decidan que sea el colegio el ámbito elegido para contar el delito que sufrieron. Pero, ¿cómo es el proceso?, ¿cómo deben actuar las autoridades?, ¿está preparado el sistema educativo para enfrentarse a estas situaciones? Para abordar la temática, Entremujeres consultó a una docente y psicóloga que trabaja en un departamento de orientación escolar.


En principio, la especialista sostuvo que hay dos procedimientos diferentes, dependiendo de quién sea el acusado, si se trata de una persona del círculo íntimo de la víctima o si es un compañero del colegio, lo cual torna el proceso mucho más complejo.


La psicóloga sostuvo que en el ámbito porteño “hay obligación de todo funcionario público de hacer una presentación ante el organismo correspondiente en caso de tomar conocimiento de una vulneración de derechos de niña, niño o adolescente”. A partir de esto, lo que sucede es que las defensorías toman intervención. Estos organismos se crearon para evitar la judicialización de menores que, además, dejaron de mencionarse como tales y se los comenzó a llamar “sujetos de derecho”. Sin embargo, la fuente consultada aclaró que este circuito no siempre funciona bien y, “en muchos casos, se revictimiza a la víctima”.


“Es importante que haya adultos interviniendo para acompañar todo el proceso porque quien es abusado necesita contención legal y psicológica. El espacio psicológico es fundamental”, aseguró la docente. En ese sentido, explicó que la derivación psicológica sigue siendo uno de los puntos complicados, ya que los lugares estatales para esta especialidad en la Ciudad están colapsados.


“El tema de la prioridad de turnos sigue faltando, igual que la cantidad de profesionales en espacios públicos para trabajar con esto, sin entrar en las dificultades de que a veces hay profesionales que no trabajan con perspectiva de género”, añadió.


En este marco, uno de los puntos álgidos es el abordaje con los alumnos. La especialista recomendó “hacer un trabajo fuerte con los estudiantes, porque hay factores comunes, hay regularidades que son el silenciamiento, la vergüenza y la culpa”. Al mismo tiempo, resaltó “la importancia de hablar de eso, de tener gente que acompañe y el espacio terapéutico”.


En tanto, cuando el señalado es otro alumno del colegio, los protocolos son diferentes. La docente mencionó que “en situaciones donde haya estudiantes acusados es delicado y se está discutiendo”. Para ella, “se debe sugerir el tratamiento de un espacio de género y el compromiso por parte de la escuela de armar acuerdos donde no se crucen chicos y chicas, pero eso depende de cada escuela”. Además, detalló que el tratamiento del tema es distinto dependiendo de cómo lo informe la víctima. “Hay diferencias según cómo lo diga la estudiante, si lo cuenta en una asamblea del centro de estudiantes, si lo cuentan las amigas o si hay un escrache. Todo eso implica abordajes diferentes”, dijo.


Los escraches en redes sociales, por ejemplo, se dispararon luego de la denuncia de Thelma Fardín contra Juan Darthés. Es un fenómeno reciente que genera opiniones contrapuestas, en el caso de los adolescentes, al no mediar terceros o adultos, es posible que la situación se desborde por falta de educación en el uso de redes (sobreexposición, condena social, opiniones de desconocidos que pueden perjudicar).


Finalmente, aquí aparece reflejada una vez más lo imprescindible y urgente de la educación sexual, “que haya herramientas a disposición para los adultos y los estudiantes”. En ese sentido, la psicóloga aclaró: “Hay veces que hay información, pero si desde el lugar de quienes tienen responsabilidad de adultos la ejecutan con frialdad mecánica y judicial, profundizan la violencia ya ejercida. No se trata meramente de información o aplicación de protocolos sino de cuidado, respeto, ternura, acompañamiento más en esa clave”.


¿Cómo es posible esto? Según ella, “a partir de pensar la ESI no sólo como contenidos fríos sino en lo que hace a los modos de relación que habitamos en estos tiempos. Una clave es trabajar qué ofrece la cultura o qué hace el neoliberalismo con los cuerpos y qué decisiones podemos empezar a construir en torno a eso, el armado de relaciones menos hostiles, de relaciones de cuidado, en una clave completamente distinta a la que se propone en estos tiempos”.

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