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    10.01.2019 -    
La hormona que segrega el ejercicio podría frenar la progresión del Alzheimer
El hallazgo corresponde a estudios en ratones y a futuro podría allanar el camino hacia nuevas estrategias terapéuticas.

La hormona que segrega el ejercicio podría frenar la progresión del Alzheimer

La hormona irisina, que el cuerpo segrega en mayores cantidades durante la práctica de actividad física, podría prevenir la pérdida de memoria relacionada con el Alzheimer, según una investigación publicada hoy en la revista Nature Medicine.


Cuando el cuerpo se ejercita, el tejido muscular libera la hormona irisina, que entra en circulación en el organismo y es capaz de mejorar la capacidad cognitiva, según comprobaron expertos de la Universidad Federal de Río de Janeiro (Brasil) y la Universidad de Columbia (Estados Unidos) en estudios con ratones.


Los científicos responsables del estudio, Ottavio Arancio, Sergio Ferreira y Fernanda de Felice, demostraron que el aumento de la irisina, así como de su proteína precursora FNDC5, reducía el déficit de memoria y aprendizaje en roedores con Alzheimer.


Observaron también que cuando se bloqueaba la aparición de esta sustancia en el cerebro de los ratones enfermos, se perdían los efectos cognitivos beneficiosos que aporta el ejercicio físico.


“Nuestro estudio demuestra que la irisina media el impacto beneficioso del ejercicio en la memoria y ofrece una nueva explicación de cómo el ejercicio regular puede reducir el riesgo de alzheimer”, afirmó en declaraciones a La Vanguardia Fernanda de Felice, codirectora de la investigación desde la Universidad de Queen y la Universidad Federal de Río de Janeiro. “Es importante hallar medicación efectiva para los pacientes que ya no pueden hacer ejercicio y nuestro trabajo muestra que la irisina es prometedora”, añadió.


Los científicos apuntaron que aunque se sabe que el ejercicio mejora las capacidades cognitivas y retrasa la progresión de los trastornos neurodegenerativos, se requieren estudios adicionales para comprender mejor cómo la irisina entra en acción e interactúa con el cerebro. No obstante, este trabajo establece por primera vez un mecanismo que relaciona directamente el ejercicio físico con la prevención del Alzheimer.


Además, indicaron que se requiere un mayor conocimiento para evaluar si la proteína tiene un efecto cognitivo beneficioso similar en los humanos.


No obstante, destacaron que el reciente hallazgo puede allanar el camino hacia nuevas estrategias terapéuticas que sirvan para mitigar el deterioro cognitivo en pacientes con Alzheimer, el tipo más común de demencia, una enfermedad para la que no existe cura. 

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