Junín, Viernes, 20 Sept 2019  |  09:16 hs.
 Martes 05 de febrero de 2019                495
    05.02.2019 -    
Cómo funciona deepfakes, la tecnología que permite crear noticias falsas con facilidad
A través de la inteligencia artificial, permiten sustituir el rostro de una persona por otro, como una máscara digital. Los detalles.

Cómo funciona deepfakes, la tecnología que permite crear noticias falsas con facilidad

La actriz Jennifer Lawrence hablando con el rostro del actor Steve Buscemi, en la entrega de los Globo de Oro, sería otro vídeo viral sin más de no ser por la perfección con la que está realizado: ese personaje híbrido parece completamente real. Tanto que los labios de Steve Buscemi van acompañados con las palabras de Jennifer Lawrence. A esta clase de vídeos se les conoce como "deepfake", la tecnología que hace posible crear noticias falsas que circulan por internet.



Las noticias falsas desde luego no son nada nuevo. Es conocido que Orson Welles aterrorizó a Estados Unidos por la radio cuando narró una supuesta invasión extraterrestre en el programa "La guerra de los mundos". Pero imagínense que esa supuesta invasión se transmitiese en 2019 por nuestros televisores de alta definición, con imágenes que escapasen a lo que el ojo es capaz de distinguir como verdadero o falso.


Por fortuna eso aún no es posible. Incluso los montajes más sofisticados de efectos especiales acaban delatando que estamos viendo imágenes sintéticas. Pero la inteligencia artificial está ayudando a que en el terreno del vídeo se logre lo que ya se logró la fotografía: engañar completamente al ojo con imágenes sintéticas. No en vano la mayoría de las imágenes que aparecen en el catálogo de Ikea en realidad son imágenes creadas con ordenador. No fotografías.




El nombre de deepfake proviene de deep learning, aprendizaje profundo. Que es la principal corriente de desarrollo de la inteligencia artificial. Este periodista en su momento tuvo la ocasión de comprobar cómo el aprendizaje profundo se usaba en la sede de Google en Zurich para mejorar el sistema de reconocimiento de voz e imágenes. Aunque es cierto que para lograr esos retos Google cuenta con una abundante materia prima para enseñar a sus máquinas: los datos que circulan por sus múltiples servicios. Y no todo el mundo dispone de semejante caudal de datos.


Algo inquietante de los deepfakes es que pueden ser realizados por individuos o pequeñas organizaciones. Algo que es posible gracias a un software llamado FakeApp, que funciona mediante inteligencia artificial. Este programa permite crear deepfakes si contamos con un puñado de imágenes de la persona que queremos simular en vídeo (cuantas más, mejor). La inteligencia artificial del programa, por su parte, aprende de esas imágenes y es capaz de recrear un rostro sobre otro, como una máscara inteligente.


La real Jennifer Lawrence y su modificación con el rostro de Steve Buscemi, una de las alteraciones que puede crear deepfake.


Todo esto no sería demasiado trascendente si los deepfakes se usan sólo para crear bromas. Pero lo cierto es que pueden convertirse en una herramienta política de desinformación. Un ejemplo de esto lo vimos en un vídeo en el que se puede ver a un falso Obama pronunciando un mensaje inventado en el que insultaba a Donald Trump. Por fortuna, en ese vídeo si observamos con atención podemos ver que hay gato encerrado. Pues el rostro se percibe de forma un tanto artificial.


En tecnología las cosas suelen evolucionar rápidamente. Es posible que más pronto que tarde veamos programas más inteligentes capaz de engañarnos mejor. Pero a día de hoy los deepfakes suelen estar limitados a personajes estáticos, que no se mueven demasiado, con un fondo sin demasiados detalles o desenfocado. Además, normalmente son metrajes que no están realizados con la resolución que alcanzan la mayoría de los televisores actuales y muchas pantallas de teléfonos o tabletas: Full HD o 4K.


Por eso, si las herramientas de creación de deepfakes evolucionan, y se hacen más sencillas, debemos ser conscientes de las consecuencias de jugar con ellas temerariamente.

« volver atrás