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    06.02.2019 -    
El gen de resistencia a la sequía divide aguas en el gabinete de Macri
Es un desarrollo argentino que necesita aprobación. Barañao y Sica lo apoyan. Rechazo del secretario de Agroindustria Etchevehere. Macri debatió el tema en una prolongada reunión y pidió que se pongan de acuerdo.

El gen de resistencia a la sequía divide aguas en el gabinete de Macri

El trigo tolerante a la sequía y a la salinidad es una realidad, y es un descubrimiento y desarrollo argentino que coloca al país en la cima de la biotecnología mundial. Argentina le ganó en este caso la carrera a multinacionales que invierten miles de millones. Y, sin embargo, el Gobierno no lo autoriza para su siembra, paso previo para que pueda comercializarse en otros países. El lunes, el presidente Macri tomó cartas en el asunto y durante 90 minutos estuvo escuchando en la Casa Rosada a quienes alientan el proceso de autorizaciones y a los que se oponen en lo que fue por momentos una tensa reunión.


Entre quienes buscan la aprobación están el ministro Dante Sica, el secretario de Ciencia, Lino Barañao y el ministro bonaerense, Leonardo Sarquís. Lo rechazan el secretario de Agroindustria, Luis Etchevehere y el titular del INTA, Juan Balbín.


Todo empezó a fines del año pasado cuando Federico Trucco, CEO de Bioceres, la empresa que tiene la patente y es líder en biotecnología, se acercó a Marcos Peña. Trucco, de 41 años, es un científico de dilatada trayectoria internacional que dirige la compañía con sede en Rosario, cotiza en Wall Street y pertenece a unos 300 productores agropecuarios de punta. El Jefe de Gabinete le organizó enseguida un encuentro a solas con Mauricio Macri.


¿Federico, qué pasa con el trigo de Bioceres que nadie lo quiere?, lo recibió el Presidente el último 28 de enero. En ese encuentro de 45 minutos, le contó que el gen HB4 resistente a la sequía surgió de las investigaciones de Raquel Chan, de la Universidad Nacional del Litoral y el Conicet, y se cristalizó con el desarrollo de Bioceres. Ese gen proviene del girasol y se destaca porque cambia el funcionamiento de la planta, haciéndola más tolerante cuando escasean las lluvias. Las pruebas que se realizan desde 2009 muestran un rendimiento superior promedio de 20% en situaciones de estrés hídrico. Argentina, que viene de padecer la peor sequía de los últimos 50 años, pierde en estas situaciones hasta el 40% de la cosecha.


“La tecnología está lista y a la espera de una última aprobación de los organismos regulatorios locales. Es una oportunidad para la exportación de conocimiento”, dijo Trucco al Presidente. Macri citó entonces a Etchevehere, a Balbín y a representantes de la industria molinera, exportadores y acopiadores, para el segundo encuentro y para poder “escuchar todas las campanas”. Trucco fue acompañado por uno de los fundadores de Bioceres, Gustavo Grobocopatel.


La posición de Etchevehere, junto al titular del INTA, se basa en el “rechazo del mundo a los productos transgénicos. Podemos perder mercados, es un riesgo enorme si salimos con el trigo transgénico”, argumentó.


Trucco retrucó que una gran parte del mundo busca esos trigos que permiten producir con menos costos y riesgos para alimentar a sus poblaciones. Grobocopatel recordó que muchos de los que estaban en la reunión se habían opuesto en su momento a avances logrados en el país como la siembra directa y el silo bolsa, que ya nadie discute. Y ambos reprocharon la agilidad para aprobar semillas transgénicas en soja, algodón y maíz a firmas internacionales. “Después vendrán ellas con el hallazgo y ustedes se lo van a aprobar. Hay discriminación hacia las firmas argentinas”, se enojaron.


Según algunos de los asistentes Macri tomó nota de cada posición. Pidió 60 días para encontrar una salida. Va a laudar.

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