Junín, Sábado, 23 Febrero 2019  |  03:29 hs.
 Martes 12 de febrero de 2019                258
    12.02.2019 -    
10 razones para no hacer dieta (aún cuando se busque adelgazar)
Los motivos detallados por la médica especialista en nutrición Mónica Katz en el libro El método no dieta.

10 razones para no hacer dieta (aún cuando se busque adelgazar)

Cuando el objetivo es bajar algunos kilos y llegar a un peso deseado y saludable, la primera idea que surge es pensar en una dieta con las comidas pautadas, fecha de inicio y fin y un cálculo fijo del peso que se restará.


Sin embargo, los especialistas en nutrición recalcan desde hace un tiempo que este tipo de métodos, en un porcentaje importante de casos, no da los resultados esperados y que puede tener consecuencias negativas para la salud.


La médica especialista en nutrición Mónica Katz detalla alguna de las razones de esto y da los tips para un descenso de peso que pueda sostenerse en el tiempo. 


1

La obesidad es exceso de grasa. Por lo tanto, el objetivo de las personas con sobrepeso es perder kilos a expensas de las grasas. Cada kilo de peso perdido tiene una composición promedio de 75 por ciento de grasa y 25 por ciento de músculo, agua y hueso. Esta proporción se mantiene siempre que no se adelgace demasiado rápido.


Si esto sucede, no solo cambiará la calidad de peso perdido -50 por ciento de grasa y 50 por ciento de grasa magra o agua- si no que, además, la reganancia de kilos -una situación que suele darse con las dietas demasiado restrictivas y difíciles de sostener- será en forma de grasa.


Las dietas demasiado restrictivas generan rebote.


2

El cerebro no sabe de dietas. Si ingresan calorías, se gastan. Ahora, si el organismo no recibe suficiente energía, entonces pone en marcha un mecanismo psiconeurohormonal que limita la pérdida de peso. Esto puede disparar la famosa “meseta” o el rebote.


3

Los humanos armamos, por experiencias repetitivas, una especie código de barras (como el de los productos que compramos). Las dietas que eliminan lo que nos gusta, que te proponen todo light, generan una señal de error. Porque nada tienen que ver con lo que tu mente almacenó. Por lo tanto, cuando el cerebro percibe un menú estilo “ración de guerra” y lo compara con lo que recuerda, se dispara esa señal de error y, por supuesto, la persona deja la dieta porque ¡no la tolera más!


Los dietantes, se llama así a las personas que realizan distintas dietas habituales, tienden a padecer trastornos alimentarios.


4

Las dietas mágicas insisten en que lo mejor es perder peso rápidamente y, cuando eso sucede, descienden en el organismo los niveles de leptina, una hormona que adelgaza (quita el hambre y eleva el gasto de calorías). Como resultado, el hambre aumente para reponer la energía.


5

La tendencia a vivir a dieta incrementa el cortisol, que es la hormona del estrés. El solo hecho de escribir lo que comés cada día eleva el estrés percibido. Y este aumenta la tendencia a la ingesta de chocolates, dulces y snacks salados.


6

Las personas que constantemente están a dieta tienen ocho veces más riesgo de padecer un trastorno alimentario.


7

Los ciclos sucesivos de pérdida y ganancia de peso, algo que suele ocurrir cuando se realizan dietas estrictas, se asocia a mayor patología que un sobrepeso estable.


Una rutina de ejercicios adecuados para cada edad y el estado físico es fundamental para bajar de peso


8

Los humanos necesitamos cada día una dosis de calorías, nutrientes y placer. Las dietas clásicas ignoran este último componente. Por eso, la persona percibe un déficit de placer y no puede sostener el tratamiento.


9

La fórmula de las dietas clásicas es "no, no, no". Y lo prohibido siempre genera deseo.


10

Y, fundamentalmente, porque las dietas proponen patrones alimentarios insostenibles. Pero la única forma de perder peso y mantenerse en esa escala es con un cambio en el estilo de vida.


El libro "El método no dieta" es una publicación de Editorial Aguilar. Sus autoras son Mónica Katz -médica especialista en nutrición, fundadora del Grupo de Obesidad  de la Sociedad Argentina de Nutrición y de su propio centro- y Valeria Groisman -licenciada en comunicación y docente universitaria.

« volver atrás