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 Sábado 16 de febrero de 2019                364
    16.02.2019 -    
Desafíos de una cosecha con potencial para dar una vuelta y media al mundo
Si se dan las condiciones climáticas la cosecha 2018/19 de trigo, soja y maíz llenaría más de 4 millones de camiones, una fila de 75.000 kilómetros. Desafíos para la logística de transporte.

Desafíos de una cosecha con potencial para dar una vuelta y media al mundo

En las últimas semanas terminaron las labores de siembra de soja y maíz en todo el país y, con los perfiles cargados de humedad, es buen momento para imaginar el potencial que ofrece la campaña 2018/19 y los desafíos que una cosecha récord como la que se espera implicará para la logística de transporte de granos.


Conviene empezar por lo que ya está confirmado y circulando por las rutas del país: el trigo. Según la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, la cosecha alcanzó los 19 millones de toneladas, un 7 por ciento más que en la campaña 2017/18 y 34 por ciento más que el promedio de los últimos cinco años. Además, a la cosecha fina hay que agregarle 4 millones de toneladas de cebada. Por lo tanto, entre lo que ya está siendo embarcado o procesado y lo que los productores irán soltando durante el año, ya hay 23 millones de toneladas de granos de la actual campaña.


Teniendo en cuenta que el 90 por ciento de la producción argentina de granos se transporta en camiones, el 10 por ciento en ferrocarriles y una pequeña proporción en barcazas, y tomando un promedio de capacidad de carga de los camiones de 28 toneladas, habrá más de 714.000 camiones ocupados exclusivamente por el cereal, llevándolo a las industrias procesadoras -la molienda rondará los 6 millones de toneladas- o a los puertos. Los 13 millones de toneladas exportables de trigo se distribuirán equitativamente entre el nodo de puertos del Gran Rosario y los puertos de Quequén y Bahía Blanca, ya que el centro y sur de Buenos Aires son un bastión que representa casi la mitad del trigo producido en el país.


El maíz está en muy buenas condiciones en la mayoría de las zonas y puede alcanzar las 46 millones de toneladas.
Foto: Bolsa de Cereales de Buenos Aires.


El cronograma nacional de cosecha continúa con el maíz, cultivo del que ya se empezaron a levantar algunos lotes tempraneros en Entre Ríos con muy buenos rendimientos y que promete ser la vedette de la campaña. El cereal ocupa este año 300.000 hectáreas más que el año pasado y alcanza las 5,7 millones de hectáreas. A eso se suma una perspectiva de rendimiento mucho mayor. Tras las abundantes lluvias caídas en enero, las primeras estimaciones hablan de una cosecha nacional de 46 millones de toneladas. Considerando que la molienda el año pasado llegó a 7,6 millones de toneladas -incluyendo un fuerte crecimiento en alimentos balanceados y etanol- y que otro tanto se suele consumir en las mismas chacras -el engorde a corral demandará una porción importante de la torta-, cabe esperar que cerca de 28 millones de toneladas se dirijan a los puertos a lo largo del año.


¿Desde qué regiones? En el NOA y el NEA, donde la superficie sembrada asciende a 950.000 hectáreas y el rendimiento promedio de los últimos cinco años es de 63 quintales, la producción rozará las 6 millones de toneladas. Seguramente los productores intentarán evitar el alto costo de los fletes volcando lo que puedan a la transformación local, pero con solo la mitad de ese volumen viajando en camión hacia los puertos de Rosario, ya serían 214.385 vehículos.


Mientras tanto, en la zona núcleo, tomando en cuenta un rendimiento promedio de 82 quintales, la cosecha de maíz puede superar los 30 millones de toneladas, el equivalente a un millón de camiones. Y en el centro y sur de Buenos Aires, con rindes promedio de 76 quintales la producción podría ser de 6,2 millones de toneladas, un volumen que ocuparía 222.842 camiones surcando las rutas rumbo a algún feedlot, una planta de procesamiento o alguno de los puertos del sur bonaerense.


La soja redujo un poco su área, hay 17,7 millones de hectáreas sembradas, pero los rendimientos serán mejores que los de la última campaña y la producción puede alcanzar los 55 millones de toneladas.


Y aunque todavía falte algo más de un mes para el comienzo de la cosecha de soja, con 17,7 millones de hectáreas sembradas y abundantes precipitaciones en el período más crítico del cultivo, todo indica que la oleaginosa será nuevamente la que genere el mayor movimiento.


En el NOA y NEA, con casi dos millones de hectáreas sembradas, el poroto puede llegar fácilmente a 4,3 millones de toneladas. Si un hipotético y optimista diez por ciento -430.000 toneladas- se traslada en el resucitado ferrocarril Belgrano Cargas, quedaría carga para llenar nada menos que 147.000 camiones con rumbo a Rosario. Y esos vehículos, ya en las cercanías del puerto y las zonas industriales, pasarían a engrosar la masa de 1,6 millones de camiones que serán necesarios para trasladar las 45,2 millones de toneladas de soja que puede llegar a producir la zona núcleo. El centro y sur de Buenos Aires, con 2,2 millones de hectáreas sembradas y un rinde promedio de 17 quintales, puede llegar a sumar 3,8 millones de toneladas de soja, es decir, 136.000 camiones.


El embotellamiento de camiones en las afueras de Rosario ya es un clásico de la época de cosecha.
Foto: JUAN JOSE GARCIA


En total, para poner en imágenes el fenomenal movimiento que los tres principales cultivos generarán durante el transcurso del año en las rutas del país, se puede pensar en una fila de nada menos que 4.078.570 camiones. Uno atrás del otro, la cola alcanzaría los 75.453 kilómetros y daría algo más de una vuelta y media alrededor del planeta.


Según el economista de la Bolsa de Comercio de Rosario Julio Calzada, se espera un pico de flujo hacia los puertos durante marzo, abril y mayo, con la llegada del maíz de primera y los primeros envíos de soja. “En Rosario, el principal nodo procesador y exportador de granos, ese momento preocupa por el mal estado de la ruta A-012, la segunda circunvalación de la ciudad, donde hace años que se viene pidiendo una autovía, y especialmente por los peines de acceso al complejo de puertos del norte (San Lorenzo-San Martín-Timbúes), que reciben el 70 por ciento de la mercadería, en los que aun hay caminos de tierra”, detalla Calzada.


Ese, sin dudas, será una vez más el cuello de botella para el movimiento de la cosecha. Y el economista de la Bolsa rosarina agrega la conexión ferroviaria con las terminales del norte, una traba para el crecimiento de la carga en trenes. “La T del Belgrano Cargas entre Joaquín V. González y Avia Terai y Rosario es clave para bajar la mercadería del norte, y tengo entendido que ahora rompieron el terraplén por las inundaciones en la zona de Tostado, para desagotar el agua”, detalla.


Julio Calzada, economista de la Bolsa de Comercio de Rosario.


Más deudas de infraestructura: las rutas 33 -de Venado Tuerto a Rosario- y la 34 -Rafaela a Sunchales- están en estado crítico. Y en el sur bonaerense, la ruta 33, que va de Pigüé a Bahía Blanca, debería ser transformada en una autovía, a lo que se suma el reclamo por el arreglo de la circunvalación de la ciudad portuaria.


A la ensalada de números de esta nota hay que agregarle, para tener una foto completa, otro tanto correspondiente a la cosecha de girasol, sorgo, algodón, arroz, maní, legumbres... Queda dicho, los granos serán, una vez más, los patrones de la ruta en 2019.


Costos de logística

“La Argentina tiene la capacidad para alcanzar los 200 millones de toneladas de producción de granos para el año 2027”. Así lo indica un estudio presentado esta semana por la Gerencia de Estudios Económicos de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires. La cifra surge de la combinación del cierre de la brecha de rendimientos actuales contra los rindes potenciales en secano, sumada a mejoras de eficiencia en las cadenas logísticas. “Se estima que las mejoras en el sistema logístico tienen mayor impacto sobre el cultivo de maíz, el cual gana participación con respecto a la soja”, detalla la entidad, y lo explica de esta manera.


“Además de contar con una importante dotación de recursos naturales, la Argentina registra ventajas relativas contra sus competidores en materia logística: la mayor parte de la producción granaria del país se da en zonas con una distancia al puerto menor a 300 km, mientras que en Estados Unidos y en Brasil las distancias entre sus principales zonas de producción y los puertos de exportación superan los 1.500 y 1.900 km respectivamente. Sin embargo, a pesar de la ventaja geográfica, la Argentina ha perdido competitividad en los últimos años a raíz del fuerte incremento de los costos logísticos, que según datos de relevados por la Cámara Empresaria de Operadores Logísticos (CEDOL), entre 2001 y 2012 se incrementaron un 156% medidos en dólares”.


Concretamente, según los cálculos de la Bolsa, los costos logísticos para la cadena del trigo alcanzan los 47,4 dólares por tonelada, representando un 24% del precio FAS. La soja, que tiene una distancia media al puerto de 235 km, registra costos de logística de 57,2 dólares por tonelada, y el maíz es el cultivo en el que la logística representa una mayor porción del precio FAS, con el 34,2%.


“En los próximos años la Argentina tendrá una ventana de oportunidad para transformar su estructura productiva e insertarse en las cadenas globales de valor a través de su agroindustria. Para ello es necesario el desarrollo de marcos institucionales que promuevan la inversión y la incorporación de tecnología y la inversión en infraestructura para desarrollar una industria competitiva e integrada al mundo”, afirma la entidad porteña.

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