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 Miťrcoles 03 de abril de 2019                466
    03.04.2019 -    
Cómo mejorar los promedios y perforar los techos de rinde
Conocer el ambiente y aplicar las tecnolog√≠as apropiadas permiten so√Īar con altos picos de rinde en muchos lotes, y en otros defender buenos registros en soja y ma√≠z. El aporte de los cultivos de servicio.

Cómo mejorar los promedios y perforar los techos de rinde

¬ŅHasta d√≥nde pueden trepar los rendimientos de soja y ma√≠z aplicando la mejor tecnolog√≠a junto al manejo m√°s eficiente? No se trata de un solo factor, son varios y todos tienen que estar alineados para obtener el mayor potencial. Algunos requieren mayor inversi√≥n pero otros s√≥lo demandan inteligencia aplicada. Tan o m√°s importantes como los techos de rinde son los promedios. Para que cada ambiente d√© lo mejor, hay que conocerlo y saber cu√°l es la llave para abastecerlo.


Mientras las cosechadoras ya est√°n surcando lotes en diferentes regiones productivas, dos referentes como Santiago Lorenzatti y Agust√≠n Bianchini repasan a algunos resultados de ensayos que vienen llevando adelante hace unos a√Īos en los dos principales cultivos de verano. ‚ÄúComo punto de partida en soja tenemos grandes cuestiones que est√°n sabidas, pero no est√° mal recordar como definici√≥n del ambiente, esto es, suelo, rotaci√≥n previa, pron√≥stico clim√°tico e influencia de napa, que van a determinar un potencial para cada lote‚ÄĚ, explic√≥ Santiago Lorenzatti.


Y agreg√≥: ‚ÄúCon ese escenario definido se arma una estrategia m√°s ofensiva o menos ofensiva, apuntando a techos altos o a que no caigan mucho los pisos‚ÄĚ.


Todos los a√Īos, en Lorenzatti y Bianchini ensayan con una variedad vieja y una nueva, tres estrategias de fertilizaci√≥n mas un testigo sin fertilizaci√≥n. La media es de 80 kilos de superfosfato simple (algo de f√≥sforo y algo de azufre). En la dosis alta adem√°s de f√≥sforo y azufre en dosis de reposici√≥n agregan zinc. Y todas las cruzan con y sin fungicida. ‚ÄúEntre el manejo m√°s austero y el m√°s ofensivo estamos midiendo entre 700 y 1.000 kilos por hect√°rea de diferencia‚ÄĚ, relat√≥ Lorenzatti.


El director de Okand√ļ advirti√≥ que a diferencia del ma√≠z, la soja es un cultivo muy el√°stico con gran capacidad de respuesta por lo que va ‚Äúcompensando‚ÄĚ lo que no se le da.


Sin embargo, cada vez est√°n encontrando m√°s respuestas. Por ejemplo, en buenos a√Īos con la fertilizaci√≥n. Lorenzatti consider√≥ que ‚Äúen a√Īos como este, con buenas condiciones h√≠dricas, si en vez de confiar solo en fertilizar la rotaci√≥n (o sea, trigo y ma√≠z) y aplic√°s f√≥sforo y azufre en soja vas a sacar un diferencial, por eso, para estos escenarios, la fertilizaci√≥n de la soja de primera est√° ganando adeptos‚ÄĚ.


Okand√ɬļ genera informaci√ɬ≥n a partir de muchos ensayos. Aqu√ɬ≠, a la izquierda, un lote de ma√ɬ≠z integrado con cultivos de servicio.


Volviendo a la plasticidad de la soja y su capacidad de adaptaci√≥n, Lorenzatti hizo hincapi√© en las densidades. ‚ÄúEl desaf√≠o es tratar de bajar la densidad para que no se caiga el rendimiento de manera que pueda ahorrarse en semillas y con ese ahorro adquirir la mejor gen√©tica de semilla fiscalizada y con tratamiento profesional‚ÄĚ, repas√≥ Lorenzatti.


Así las cosas, si en vez de poner 90 kilos de semilla por hectárea (400.000 semillas) se ponen 50 kilos pero de lo mejor que haya en el mercado, quizás el costo es similar, pero va a hacer girar la rueda de manera diferente.


Así las cosas, hoy, en el mejor ambiente, con tecnología de punta, sin restricciones y con el mejor manejo, la soja puede alcanzar los 6.500 kilos por hectárea a nivel de lote (mínimo de 50 hectáreas) y hasta incluso más en parcelas puntuales.


‚ÄúPero a nivel productivo lo nosotros buscamos, lo que nos importa es lograr buenos promedios, medias aceptables que le aseguren al productor una rentabilidad ‚ÄĚ, confirm√≥ Lorenzatti.


Ensayo de soja con diferentes tecnologías de herbicidas.


As√≠ como la soja con su plasticidad puede compensar cualquier falla, el ma√≠z vendr√≠a a ser el ‚Äúfinoli‚ÄĚ del tandem y hace pagar con mermas de rinde cualquier error.


Desde 2014 que el equipo de Okand√ļ liderado por Lorenzatti y Bianchini viene trabajando cuestiones de manejo de ma√≠z. Entre los factores clave est√°n la elecci√≥n del h√≠brido, la densidad de siembra y la fertilizaci√≥n.


Lorenzatti, a la izquierda, y Bianchini, juntos en una jornada a campo.


‚ÄúEl momento de floraci√≥n es el per√≠odo cr√≠tico por excelencia pero la siembra es el segundo porque dif√≠cilmente se van a lograr altos rindes si el ma√≠z no est√° bien sembrado‚ÄĚ, relat√≥ a Clar√≠n Rural, Agust√≠n Bianchini.


‚ÄúTrabajamos para cuantificar el impacto de la variabilidad temporal y espacial en la emergencia de plantas porque hay datos como el del doctor Nielsen en Estados Unidos y algo de Emilio Satorre en Argentina pero nada m√°s‚ÄĚ, cont√≥ Bianchini.


Esos trabajos marcan que cada centímetro de desvío estandar por encima de los 5 centímetros genera una pérdida de entre 60 y 70 kilos por hectárea. De modo que, tomando 10 centímetros como una media normal, se pueden calucular pérdidas de 200 a 300 kilos por hectárea por una mala distribución en la línea de siembra. Pero también juega un papel importante la profundidad, porque genera el consabido problema de plantas dominantes y dominadas.


Para ejemplificarlo en dinero, 6 centímetros de desvío estandar representan una pérdida de unos 140 kilos por hectárea que con un maíz abril 2019 de 110 dólares por tonelada redondea una pérdida de 15 dólares por hectárea. Tomando 12 centímetros de desvío la pérdida es de 108 dólares por hectárea. En cuanto a la desuniformidad temporal, la pérdida puede ir de 86 dólares por hectárea a casi 200 dólares.


Con la puesta a punto de la siembra, las cuestiones a analizar son la elecci√≥n del h√≠brido, la densidad y la fertilizaci√≥n, pero no por separado, sino en la interacci√≥n de todos estos factores. ‚ÄúEl objetivo es detectar cu√°les son las variables de mayor peso para que el productor sepa cu√°l representa m√°s para su bolsillo‚ÄĚ, explic√≥ Bianchini.


De acuerdo a lo que estuvieron evaluando, lo que m√°s peso tiene es la nutrici√≥n. Probaron tres parcelas: una sin fertilizante, un tratamiento de nitr√≥geno (N) y f√≥sforo (P) con las dosis que usa el productor normalmente (entre 15 y 18 kilos de f√≥sforo elemento y 80-100 kilos de nitr√≥geno) y una tercer parcela en la que subieron la dosis de N y P y agregaron azufre y zinc. ‚ÄúEn los tres a√Īos que probamos encontramos que con la dosis del productor se logran de 2800 a 3700 kilos por hect√°rea m√°s que el testigo y cuando evaluamos el otro salto nutricional, con azufre y zinc, la diferencia fue de 4400 a 5900 kilos por hect√°rea‚ÄĚ, destac√≥ Bianchini.


Seg√ļn el a√Īo, gen√©tica y densidad se pelean para ver cu√°l ocupa el segundo lugar de relevancia. En densidad, lograron respuestas de 1100 kilos por hect√°rea al aumentar la cantidad de plantas hasta 150 kg/ha (la campa√Īa pasada producto de la sequ√≠a). En gen√©tica, la campa√Īa pasada fue el primer a√Īo y lograron 800 kilos de diferencia. La salvedad es que los dos h√≠bridos elegidos son de punta. Si se comparara con un h√≠brido de segunda categor√≠a la diferencia ser√≠a a√ļn mayor.


Adem√°s del ensayo de manejo, a partir de esta campa√Īa est√°n evaluando los potenciales de rinde sin limitaciones en dos zonas. Sudeste de C√≥rdoba a tienen parcelas con 80.000 a 120.000 plantas por hectarea y llegan hasta 350 kilos de nitr√≥geno. En otro ensayo en el oeste de C√≥rdoba, con riego por goteo enterrado, se estiran hasta 180.000 plantas y 450 kilos de nitr√≥geno. ‚ÄúCreemos que sin limitaciones h√≠dricas ni nutricionales el ma√≠z hoy puede alcanzar las 20-22 toneladas‚ÄĚ, se entusiasm√≥ Bianchini.


Insumos pero tambi√©n manejo y astucia para ofrecerle a los cultivos un traje (estrategia) a medida para brillar (lograr los mejores rendimientos). 


Cultivos de cobertura: los problemas de malezas est√°n ‚Äúcubierto‚ÄĚ

Seg√ļn un informe de la Bolsa de Cereales alrededor del 10% de la superficie sembrada en Argentina ya tiene cultivos de cobertura. En Okand√ļ comparan un barbecho qu√≠mico y con tres opciones de cultivos de servicio: vicia sola, vicia m√°s centeno y centeno solo. A todos le cruzan 4 estrategias de control qu√≠mico previo a la siembra.


‚ÄúNuestra primer conclusi√≥n contundente es que cuando pon√©s un cultivo de servicio antes de la soja, que en esta zona es principalmente centeno, te ayuda enormemente a controlar malezas, principalmente rama negra y yuyo colorado‚ÄĚ, explic√≥ Santiago Lorenzatti.


‚ÄúEn una rotaci√≥n t√≠pica de trigo/soja-ma√≠z-soja, entre la cosecha de ma√≠z y la siembra de la soja de primera puede haber seis meses, vos pod√©s ocupar tres o cuatro con cultivo de servicio y dejar dos para que se recargue el perfil‚ÄĚ, remarc√≥ Lorenzatti.


Para ganar tiempo, están probando sembrar centeno con avión 20 días antes de la cosecha de maíz para que cuando llegue el momento de trilla el centeno ya esté emergido y pueda competirle mejor a las malezas.


Pensando en el barbecho previo a la siembra de ma√≠z, Bianchini destaca el rol de la vicia: ‚ÄúAporta 80 a 100 kilos de nitr√≥geno mientras que el centeno permite dar m√°s estructura de suelo y biomasa, pero resigna nitr√≥geno‚ÄĚ, explic√≥ Bianchini.


‚ÄúEl uso de cultivos de servcicio es una gran herramienta para acompa√Īar el control qu√≠mico que tambi√©n es necesario, es una forma de darle sobrevida a los herbicidas‚ÄĚ, opin√≥ Lorenzatti.

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