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    20.04.2019 -    
El asado y el mate conviven desde la cuna
En el norte de la provincia de Misiones, los Ozsurkiewicz, padre e hijo, a la producción de la tradicional infusión le suman carne bovina, ovina y bubalina. Eficiencia y diversificación.

El asado y el mate conviven desde la cuna

En 9 de cada 10 hogares argentinos hay yerba mate. Argentina es el principal productor del mundo. El corazón productivo es toda la provincia de Misiones y parte de Corrientes. De la actividad viven pequeños, medianos y grandes productores.


Hace casi cuatro décadas que los Ozsurkiewicz, Elías, el padre, y Diego, el hijo, tienen plantaciones de yerba mate. Sin embargo, con el correr de los años han ido diversificando el negocio: actualmente también producen búfalos, bovinos y ovinos.


“Proveniente de Bielorrusia, mi padre llegó a Andresito en el año 1982 y arrancó, como era entonces, comprando un primer campo que era todo monte y empezó a desmontar y poner en producción con yerba mate”, contó Andrés Ozsurkiewicz.


Comandante Andresito es una localidad de 30.000 habitantes a 60 kilómetros de las Cataratas del Iguazú y a 300 km. de Oberá, la capital provincial. Es una zona de tierras coloradas donde se cultiva básicamente yerba mate pero también se practica la ganadería y la forestación.


“El clima toda la vida ha sido subtropical pero los últimos años ha ido mutando a tropical”, resaltó Ozsurkiewicz.


Hoy los Ozsurkiewicz tienen dos empresas que funcionan por separado pero están íntimamente conectadas: “Agro Ganadera Dieguito”, de Elías, y “Don Joaquín”, de Diego.


“Mi padre tiene unas 140 hectáreas, mayormente de yerba con algo de ganadería, yo hace unos años compré 500 hectáreas pero en una zona más marginal, donde tengo poco de yerba y el 90% ganadería”, repasó Diego. En ese campo aún tiene 80 hectáreas plausibles de ser puestas en producción, algo que tiene que hacer de a poco porque la inversión es onerosa.


En el caso de Elías, el 60% de los ingresos proviene de la producción de yerba, 30% vacunos y el resto búfalos y ovejas. En el caso de Diego, la yerba hoy aún representa sólo un 5%, el fuerte es la ganadería vacuna que representa el 60%, le siguen ovinos y búfalos.


“La yerba es un cultivo perenne que requiere de una inversión inicial importante, más si son lotes que vienen de desforestación, y desde que se planta hasta la primer cosecha comercial tenés que esperar 5 años pero si se cuida bien puede durar 50”, explicó Diego. Para poner en producción una hectárea de yerba el desembolso es de 100.000 pesos (unos 2700 dólares).


El paso a paso

En ese periodo inicial se hacen varias limpiezas manuales para que nada le compita a la planta de yerba en crecimiento. Después de los 4-5 años recién se puede empezar con controles químicos aunque algunos productores de superficies pequeñas prefieren seguir con los controles manuales, carpiendo con azada o machete.


La época de cosecha es de abril a agosto. Una producción aceptable ronda las 10.000 toneladas de hoja verde por hectárea por año. Pero si se incorpora un buen paquete de fertilizante y se mantiene las malezas a raya se puede duplicar esa producción.


Ozsurkiewicz repasa algunas claves productivas entre las que destaca mantener libre el lote de malezas que le hagan “sombra” a la planta de yerba mate. “Todo arranca con la cosecha porque si te pasás cortando ramas y no dejás cobertura, las malezas van a ir creciendo empezando un circulo vicioso en el que la helada y el sol dañan la planta, vienen más malezas y así…”, explicó. Hay que ir sacando las ramas maduras que, por otro lado, son mejores para el secadero.


Cuentan con un rodeo de cría braford de 440 madres.


Otra cuestión central es fertilizar, ya sea con algún producto orgánico, estiércol de animales o también fertilizantes químicos.


Elías produce unas 400 toneladas de yerba por año y Diego unas 70. “El mío es un lote de 10 hectáreas pero con muchas fallas, que tengo que ir acomodándolo con plantación nueva, porque una buena densidad sería de 2.200 plantas por hectárea y yo recién estoy en 1000, cuando vaya completando el objetivo es llegar a los 12.000 kilos por hectárea”, explicó Ozsurkiewicz.


El proceso de replantado hay que ir haciéndolo de a poco, porque es costoso. No sólo por plantar, sino porque, por ejemplo, después tenés que limpiar toda la superficie como si fuera yerba nueva que tiene un costo de 30.000 pesos por hectárea, mientras que la yerba vieja se puede limpiar pro 5000.


Rentabilidad

En lo que respecta a la rentabilidad para el productor de yerba, Ozsurkiewicz advirtió que hay un desfasaje entre el costo de los insumos y el personal con el precio al que venden la yerba porque costos aumentan rápido y el precio de venta se va acomodando de a poco.


Afortunadamente el consumo de yerba está en aumento desde hace unos años y por eso los precios se mantienen firmes. Actualmente, en Argentina se consumen 6,34 kilos por habitante por año de yerba mate, un producto que está en el 90% de los hogares argentinos.


Carne como complemento

En cuanto a la ganadería, es un rodeo de cría braford de 440 madres (200 el Elías, 240 Diego). “Estamos en un 70% de destete, que es bajo, es un índice a mejorar, pero para lograrlo el punto clave es la alimentación, hay que ir habilitando nuevos potreros de a poco y planificando la producción de reservas”, reconoció Ozsurkiewicz.


Para el productor, lo ideal y económico es cerrar, dos o tres potreros para que en invierno los animales tengan qué comer. La otra opción es hacer silos, “pero para eso ya estamos hablando de otros números y otra infraestructura, por lo tanto, no es rentable para la cría, quizás sí en el plan de recría y engorde”.


Para la producción ovina explotan una raza bien carnicera, que, de hecho, no tiene lana.


De hecho, el desafío es hacer ciclo completo. “Hoy el problema es financiero porque tenemos que dejar de vender teneros y aparte montar todo el sistema de engorde y comprar el alimento, son inversiones fuertes que hay que ir haciendo de a poco”, explicó Ozsurkiewicz, quien cree que podría duplicar la producción de pasturas a futuro.


Las pasturas que usan son todas tropicales originarias de Brasil: Brachiarias, panicum y leucaena (esta última doble propósito, sea como forrajera, o, si se la deja crecer se usa como leña porque tiene alto valor calórico).


En la zona se está produciendo algo de maíz pero no da abasto porque ha crecido más la demanda que la oferta. La mayor parte del maíz hay que traerlo de otras provincias, por ejemplo Chaco, pero el flete lo hace costoso.


Don Elías está haciendo ya algo de engorde con comederos de autoconsumo. Desteta con 170 kilos a los 8-9 meses de edad. Con ese peso empieza la recría y engorde-terminación que lleva otros 8 a 12 meses para llegar a un peso de faena de 340 kilos.


Búfalos y ovejas

En lo que respecta a la producción de búfalos, es una actividad que quieren potenciar y mucho. A diferencia del bovino la cría y el engorde se hace todo a campo, sin mucha demanda sanitaria. La única dificultad para crecer es que necesita más superficie que el vacuno. Donde hay 100 vacas se pueden tener 60 búfalas máximo. “Fuimos haciendo un trabajo minucioso, haciéndole probar a la gente la carne de búfalo y generamos un muy buen mercado en la zona”, contó Ozsurkiewicz.


La raza principal es Murrah y algo de Mediterránea. El destete se hace a los 8 meses y lleva unos seis a siete meses el engorde. “Hoy es nuestro salvavidas, cuando estamos apretados vendemos algún búfalo”, reconoció Ozsurkiewicz.


Finalmente, la producción ovina, con una raza bien carnicera, que, de hecho, no tiene lana. Venden a clientes de la zona la carne pero también genética a través de reproductores a Corrientes, Chaco y Formosa.


“Hoy el panorama para la producción de carnes es alentador”, se entusiasmó Ozsurkiewicz. Tuvieron varios momentos en los que “las actividades se mantenían por pasión y gusto, no por rentabilidad”. Así como para la comercialización de yerba forman parte de la Cooperativa Yerbatera Andresito, en la carne también están en un formato cooperativo. Los Ozsurkiewicz son parte de un frigorífico que les permite compartir la compra de genética e insumos con otros socios.


La meta es seguir creciendo, de a poco y a paso firme. “Pero todo es plata –reflexionó Ozsurkiewicz-, casi todo se reinvierte, si saco 10 seguro 9 vuelven a la producción y eso implica también que tu familia te acompañe en ese proceso de crecimiento, viví ese proceso como hijo, hoy lo vivo como padre y cabeza de familia”.


Dicen que mate significa amistad, compartir y conectarse con uno mismo y con otros. En Misiones adquiere otros significados: trabajo, producción, inversiones, legado.


Claves para una yerba de calidad

Una de las claves lo que más incide en la calidad de la yerba es el estacionamiento. Después de la cosecha y el secado se almacena en bolsas de 50 kilos en depósitos con ventilación. El tiempo ideal es estacionamiento es entre 1 y 2 años de manera natural pero en algunos casos se acelera para sacar la mercadería más rápido. “En ese lapso la yerba adquiere sabor, aroma y color”, relató Diego Ozsurkiewicz.


En el código alimentario argentino figura que el mínimo de hoja debe ser del 65% y el máximo de palo el 35%. El productor misionero contó que el palo tiene que estar bien seco porque si queda con humedad después puede generar acidez.


El polvo depende mucho del sistema de molino. Los molinos modernos muelen palo y hoja por separado. “Cuando se hace todo junto es un problema porque si das las revoluciones para moler bien el palo la hoja queda pulverizada, y si das menos el palo es el que no queda bien molido”, resumió Ozsurkiewicz.


Consumo en alza y récord de exportaciones

La tendencia positiva para el consumo de yerba mate que se manifestó en el transcurso de todo 2018 se consolidó en los últimos meses del año, ya que el informe el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) indica que entre enero y noviembre los despachos con destino al mercado interno alcanzaron los 244,1 millones de kilos. O sea 2,2 millones de kilos por encima de las ventas concretadas durante el mismo periodo del año 2017.


Esto constituye un dato alentador para toda la cadena, en medio de una economía recesiva y con caída del consumo en otros productos de la canasta familiar.


En el año 2017 Argentina produjo para el mercado interno casi 260 millones de kilos de yerba mate, lo que implica haber cosechado y procesado alrededor de 780 millones de kilogramos de hoja verde (durante el secado, el producto pierde agua y peso).


Las exportaciones cerraron un año de récord histórico porque con un total de ventas de 40,5 millones de kilos plantaron un crecimiento del 44% respecto a enero – noviembre de 2017 (desde que se tienen datos, el mejor año había sido 2015 con 35,3 millones de kilos).

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