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    28.04.2019 -    
El análisis fino de los números para productores agrícolas y de diversas actividades ganaderas
Un consultor advierte que los “porotos” de este ciclo no van a alcanzar para compensar las secuelas que dejó la sequía. La situación de los tambos, los feedlots y los planteos de cría.

El análisis fino de los números para productores agrícolas y de diversas actividades ganaderas

Kilos hay, está claro. Se prevé una cosecha histórica, para guardar en un cuadrito, con 54 millones de toneladas en soja (32 qq/ha el promedio estimado de rindes) y más de 47 millones de toneladas en maíz (83,6 qq/ha de media). Así las cosas, entre trigo, soja y maíz sumarían 120 millones de toneladas, un 42% más que la campaña pasada (cuando los “tres fantásticos” sumaron apenas 84,5 millones de toneladas).


Ahora bien, ¿Cómo están las empresas agrícolas? ¿Compensa este tonelaje lo que se perdió la campaña pasada? El consultor de la empresa Zorraquín, Meneses y Asociados, Teo Zorraquín, pone bajo la lupa este y otros temas como el financiamiento y la venta de granos por parte de los productores (¿liquidan?) para que lleguen los agrodólares a las arcas nacionales.


“Ocho de cada diez productores están con una mirada positiva respecto de los rendimientos físicos”, disparó Zorraquín. Y agregó: “Lo cierto es que el 80% está con rindes iguales o superiores a lo presupuestado en maíz temprano, el girasol está ahí y la soja, está también con números superiores a los que se pusieron en el excel a comienzos de campaña”.


Como contrapartida, Zorraquín advirtió que “lo que estás cosechando vale menos de lo presupuestado: la soja se vende a 230-240 dólares por tonelada en vez de los 270-280 presupuestados; el girasol a 220-230 en vez de 280 y el maíz a 130 en vez de a 145 dólares por tonelada”. Así y todo, para el consultor, este aluvión productivo no alcanza para compensar las pérdidas del año pasado “que fueron monumentales”.


Agrodólares tan codiciados

Es cierto que en los pueblos, incluso ciudades como Pergamino, Junín o Arrecifes, por citar tres bonaerenses, una buena cosecha cambia el ánimo. Lo saben las concesionarias, los escribanos, los contadores, los restaurantes y las casas de ropa. Ese derrame, la buena vibra, no tarda en llegar cuando hay granos en la tolva. Sin embargo, apuntarle a quienes producen granos como los salvadores de la patria por el ingreso de “agrodólares” es algo más complejo.


“Lo primero que hay que decir es que en un país capitalista donde se valora la propiedad privada uno puede vender su producción cuando y cómo quiere, ese es el marco inicial”, espetó Zorraquín. Y agregó: “Dicho esto, hay que saber cómo es la dinámica, porque el productor le vende a un exportador o a un intermediario una mercadería (los granos) que se cotiza en dólares pero que él cobra en pesos, esta mercadería en parte queda en el país con lo cual no generará ingreso de divisas, y otra parte se exporta generando sí un ingreso de dólares genuinos”.


Respecto de si los productores retienen o liquidan los granos, Zorraquín, Meneses y Asoc. ejemplificó con lo que ocurre en el negocio de soja teniendo en cuenta las últimas cinco campañas a partir de fuentes públicas y privadas (Bolsa de Cereales de Buenos Aires, Secretaría de Agroindistria, BCRA, etc).


“Las estadísticas marcan que a los 30 días de cosechada ya se ha vendido entre el 50% y el 70% de la soja mientras que para octubre, las últimas cinco campañas se ha vendido el 70% en el peor de los casos, cuando el productor la puede guardar un poco, o el 90% en aquellos que por alguna razón decide vender más, pero nunca menos que eso”, explicó Zorraquín, que apuntó que, “los productores, como cualquier ciudadano, tienen que afrontar gastos, pagar créditos, deudas, sueldos y mantener su estructura”.


Ahora bien, eso el productor. Otro punto es qué hacen los exportadores que son los que tienen el poder de decisión del momento de ingreso y liquidación de divisas al país. Para Zorraquín, “existe la fantasía de que dejan afuera los dólares cuando, en realidad, si sos exportador tenes que vender tu mercadería y traer la plata para liquidarle al productor, pagar sueldos, deudas, etc, con lo cual, algo podrán dejar afuera, pero la mayoría vuelve”.


Entonces, la posibilidad de retener granos por parte del productor surge recién después de pagar cuentas viejas (sequía), cuentas de la presente campaña (arrendamientos, insumos, servicios, impuestos, intereses de créditos tomados) y los primeros gastos de la campaña siguiente.


“En la Argentina electoral de piel fina, y con una economía en problemas, pensar que la evolución del tipo de cambio depende de la retención de un porcentaje minoritario grano cosechado, luego de una importante sequía, nos parece por lo menos, siendo buenos, una simplificación de realidad”, resumieron desde la consultora.


Orejeando el financiamiento

Hasta hace unos meses parecía que las tasas iban bajando de a poco, sin embargo, por estos días volvieron a dispararse por las nubes. “Este panorama hace imposible lo que llamamos el crédito de mostrador, ir a pedir plata a seis meses o un año al banco, pero hay otros caminos”, expuso Zorraquín.


En materia de financiamiento, Expoagro fue un poco de aire fresco, empresas y bancos tuvieron ofertas seductoras. “En la expo hubo algunas oportunidades interesantes, con promociones y bajas de tasas. Lo que estamos viendo es que para la venta de insumos y maquinaria, empiezan a aparecer ventanas apetecibles, con tasas de 35% que en cualquier lugar del planeta son un escándalo, pero en el contexto argentino parecen una bicoca”, dijo Zorraquín.


Estas “ventanas” que menciona Zorraquín es que en vez de darte plata al 65% te doy “cosas” al 35%. “La idea es que nadie va a dejar de comprar insumos porque financiamiento hay, ¿Lo necesita el productor? Si, claro, como siempre, y si viene golpeado quizás un poco más. Pero también puede pasar, a medida que avance la campaña, que si tiene una muy buena cosecha lo necesite menos”, explicó el consultor.


Zorraquín repasó algunas ofertas atractivas de bancos para compra de maquinaria o bienes de capital en tasas en dólares al 1% o 2% anual y en pesos al 25% o 30% por plazo de 36 a 60 meses. Tarjetas del agro con tasas en pesos del 25% al 30% anual y en algunos convenios con 270 días libres que bajan el costo al 10% anual. Empresas de insumos que ofrecen pago a un año contra entrega de cheques ahora usando tipo de cambio actual más 30- 35%. Descuento de cheques en algunos bancos al 25%, aunque también hay al 50%. Canjes contra grano disponible por insumos y algo de canjes a futuro son otra alternativa disponible.


Con un ojo en la 2019/20

Al tiempo que los granos gruesos van entrando en la cosechadora, ya las empresas agrícolas van planificando la próxima campaña: cultivos, barbechos, rotaciones… “Todos tienen en la cabeza más o menos qué quieren a hacer, y por lo tanto qué insumos necesitarán, pero recordemos que el 60% de la agricultura argentina se hace sobre campos arrendados y esa negociación todavía no empezó”, apuntó Zorraquín.


Sucede que después de una cosecha como la que se espera los dueños de los campos, generalmente, quieren ser parte de lo que consideran una gran ganancia. Del otro lado del mostrador, el productor le advierte: “Sólo estás mirando la cantidad, te falta mirar precio y costos”. Y ahí va la cosa.


Zorraquín imaginó un año con mucho trigo, “igual o más incluso que la campaña pasada por disponibilidad hídrica, posibilidad de un ingreso en diciembre, diversificación de riesgos y porque el tandem trigo/cultivo de segunda anduvo mejor que la soja de primera las últimas campañas”. Por esto, cree que la compra de insumos “va a empezar a recalentarse en mayo” con la demanda de la fina.


En resumen, para Zorraquín “salvo que hayas tenido algún evento climático, el año es bueno, te pueden doler algunas cosas, pero con rindes de 10-11 toneladas de maíz por hectárea y 50-55 quintales desoja el año es muchísimo mejor que el pasado”.


Ganadería y lechería

“La ganadería aparece hoy un poco más amenazada, con la exportación tirando fuerte pero el consumo interno en baja, con 55 kilos por habitante por año en enero de 2019, lo que supone una caída del 7% respecto de enero 2018”, analizó  Zorraquín.


Pensando en el vínculo criador-engordador, la ecuación se dio vuelta. Hasta el año pasado, con el maíz a precio firme y una relación ternero-gordo de 15-20% a favor del ternero, los feedloteros estaban complicados. “Hoy, la ecuación para el que engorda ha mejorado bastante, porque el precio del ternero liviano repuntó pero el del novillo se mantiene casi a la par en precio y porque el maíz está en mejor precio que el año pasado”. ¿Es una super renta? “No”, responde Zorraquín. “Pero es positiva”.


No obstante, las últimas lluvias han favorecido en varias zonas la recuperación de la base forrajera en planteos de cría. Y empieza la temporada de los tactos, con expectativa de buenas preñeces en general.


En cuanto a la resolución de la Secretaría de Agroindustria que baja el peso mínimo de faena de hembras a 165 kilos peso res con hueso (equivale a 260 kilos vivos, que antes eran 300 kilos), desde Zorraquín, Meneses y Asociados consideraron que “lo mejor es que es un buen primer paso” y que “no haya restricciones es lo más sano para el negocio de largo plazo y que cada empresa genere su mejor negocio posible definiendo a qué precio le conviene vender”.


En cuanto a los tambos, el SIGLEA (Sistema Integrado de Gestión de la Lechería Argentina) de febrero mostró que el precio de la leche del segundo mes del año fue en promedio de 10,45 $/litro o 153,71$/kilo de sólido, un 8% más que el mes anterior y un 81% de aumento en 12 meses.


“Hay una intereresante disputa de las usinas grandes y chicas por la leche, incluso pagando SIGLeA más 5 ó mas 10, y en este contexto, las empresas tamberas están tratando de reacomodar su manejo al nuevo escenario recuperando producción, modificando dietas y viendo cómo saldar problemas financieros después de dos o tres años de mala rentabilidad”, apuntó Zorraquín.


Entonces, “quizás la medicina actual no alcanza para curar las heridas del pasado, pero la foto del tambo hoy con precios en alza y maíz en baja mejoró. Zorraquín se lamentó por “los tambos que quedaron en el camino en este tiempo, generando una concentración, porque una de las estrategias para mantenerse competitivos es la escala, la otra la eficiencia”.


¿Para qué alcanza esto? “Depende de cada tambo y cuán herido haya quedado, pero si esto continúa entonces tendremos una película con un mejor final que el de terror al que se venía perfilando”.

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