Junín, Viernes, 20 Sept 2019  |  00:54 hs.
 Viernes 03 de mayo de 2019                497
    03.05.2019 -    
Un cáncer que no se quiere ir y una sonrisa que no le teme a la lucha
La batalla contra una metástasis en los huesos producto del cáncer de mama que le diagnosticaron hace más de una década.

Un cáncer que no se quiere ir y una sonrisa que no le teme a la lucha

Moira Santander tiene una mirada especial, una sonrisa dulce y cálida. Es espontánea, inquieta y extrovertida. Su expresión y su entusiasmo contagian optimismo y esperanza. Porque así es la mujer que hoy cuenta con 44 años y de esta forma se deja ver pese a que desde hace un tiempo lucha contra una metástasis en los huesos producto del cáncer de mama que le diagnosticaron a los 32 años.


Ya habían pasado varios años de aquella mala noticia que la había sacudido de joven. Corría el año 2007 cuando estando de vacaciones se detectó un pequeño nódulo en una de sus mamas que determinó que tenía un 3% de células cancerígenas. En ese momento le quitaron varios ganglios y se sometió a sesiones de quimioterapia y radioterapia.


Por aquel entonces, una vez que terminó la quimio volvió a entrenar en natación donde competía desde los 9 años. “El cáncer de mama me había despertado de nuevo, la pileta era como mi segundo hogar. Empecé a nadar en Obras y gané algunas medallas compitiendo contra otros clubes. Sin embargo, lo que más disfruté fue haber participado en el Torneo Argentino de 2008 cuando viajamos con todo nuestro equipo a Mar del Plata y gané la medalla de bronce nadando crol en la competencia de estilo libre”, recuerda a la distancia.


A Moira le detectaron un cáncer de mama en 2007


Reincidencia: una oportunidad para auto-descubrirse

Durante muchos años los controles fueron dando bien hasta que en 2017 quedó embarazada y Moira empezó a sentir un fuerte dolor en el esternón y en las costillas. Al poco tiempo perdió ese embarazo mientras sospechaba que esos dolores no eran normales, que había “algo raro”. Le hicieron varias tomografías hasta que en uno de esos estudios se observó una pequeña lesión en las costillas. En ese momento le mandaron a hacer un centellograma que arrojó que la enfermedad había vuelto en varias partes de sus huesos. Tenía metástasis.


La mamografía es el estudio básico para la detección del cáncer de mama


“Me tocó un oncólogo con mucha onda con quien pude conectar. Me quitaron los ovarios porque la enfermedad era hormonal. Empecé un tratamiento que no funcionó y, por lo tanto, tuve que hacer 6 sesiones fuertísimas de quimioterapia. Una vez que terminé el nuevo tratamiento los estudios arrojaron que la enfermedad se había frenado hasta el día de hoy”.


“Caminando por la vida”

Cuando Moira empezó con estas nuevas quimio confiesa que se sintió “devastada” y que necesitaba fortalecerse para estar mejor ella y poder ayudar a otras personas. De esa manera, comenzó a estudiar coaching de manera online.


“Necesitaba cambiar mi observador, decidir qué hacer con el resto de mi vida, si iba para adelante o si decidía que era hasta acá. Cada sesión de coaching me hacía entender que me estaba redescubriendo a mí misma. Siempre había sido una persona activa y con mucha energía, pero a veces es difícil administrarla. Aprendí a ordenar y a canalizar la energía y a darme cuenta que podía utilizarla para mí y para otras personas. Me di cuenta que el coaching me acercaba mucho a lo social, descubrí que tenía mucho para vivir. Yo soy una convencida de que la vida está llena de colores. Me crucé de vereda y empecé a mirar diferente, empecé a bancar las quimios de otra forma”, expresa.


Una vez que terminó de estudiar empezó a conversar con otras personas con las que había compartido sesiones de quimio para preguntarles cómo se sentían y qué cosas tenían ganas de hacer. Casi sin darse cuenta creó la fan page en Facebook “Caminando por la vida” que en un principio tenía el objetivo de salir a caminar con otros pacientes oncológicos. “Sin embargo, empecé a darme cuenta que la gente no necesitaba salir a caminar, sino el acompañamiento en el transitar de todos los días y de a poquito se empezó a agregar gente de otras provincias. En la página se colocan todas cosas que nos hacen felices: familia, frases, juegos, arte, acontecimientos”, explica.


¿Y qué cosas te hacen felices a vos?

“Una de las cosas más felices en mi vida son mis hijas. Keila (25) nació cuando yo tenía 19 años, me llenó el corazón, me sentí plena y es mi luz. Abril (19) es muy dulce, ama estudiar y tiene un gran corazón. Me hace feliz la felicidad de la gente, cuando veo que puedo ayudar al otro, me lleno, me hace olvidar los dolores. Me importan mucho las personas, soy muy sensible”, responde.


Moira no pierde la sonrisa y la garra para pelearle al cáncer.


“Trato de acompañarlos en todo”

Hace unos meses Moira conoció a Gisela interactuando en el sitio Oncología Esperanzadora que dirige el doctor Darío Niewiadomski.


-Tendríamos que armar un grupo de whatsapp –le propuso Gisela.


-¿Te parece? –le preguntó Moira.


-Sí, totalmente. Y vos tenés que ser la administradora.


“Al principio fuimos apenas dos o tres. Pero de a poquito cada uno fue trayendo nuevas personas. Somos intensos, nos divertimos, nos reímos mucho, tenemos momentos de bajón. Hoy a la mañana me desperté y había casi 200 mensajes. Yo soy la administradora, soy la que los miro a todos, sé lo que le pasa a cada uno, conozco la enfermedad de cada uno de los miembros del grupo, trato de acompañarlos en todo, es un grupo maravilloso, hay mucha solidaridad. Trato de que todos estén presentes y activos”, se emociona.


Moira tiene 44 años y le está peleando a una metástasis en los huesos.


Para Moira, este grupo de “caminantes” ocupa un lugar muy importante en su vida. Actualmente, están proyectando armar un logo y una bandera para poder estrenarla en un viaje que van a hacer a Salta, probablemente en agosto. “El grupo es todo, me retroalimento de ellos, hoy es una parte muy importante de mi energía, son todos seres humanos maravillosos”.


“Nunca se está cansado de pelear por uno mismo”

Keila y Abril la acompañan y están muy orgullosas de como ella encara la vida con una sonrisa y dispuesta a concretar todos los proyectos que se plantea. “A mis hijas les quiero mostrar que se puede, que dentro de la oscuridad podemos encontrar la luz y dentro de la tristeza, una sonrisa. La vida está llena de colores, depende de cómo queramos pararnos ante las circunstancias: o seguimos o acá nos quedamos. Yo decidí seguir y encontré las herramientas para ayudar a otras personas. Que me digan ´te quiero´ o ´gracias´ son cosas que me llenan el corazón”.


El cáncer le volvió, pero no le pudo vencer su sonrisa.


Por último, Moira les dedica unas palabras a aquellas personas que se encuentran transitando, como ella, una enfermedad oncológica. “Les dirían que busquen en su interior, que nunca se está cansado de pelear por uno mismo, que encuentren lo que les apasione. La enfermedad la tenemos que llevar, pero lo importante es buscar las cosas que nos hagan felices. Les deseo que se quieran, que se mimen, que se valoren, que arranquen”.

« volver atrás