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    08.06.2019 -    
Con producciones históricas, el trigo vuelve otra vez al mundo
Ante la atenta mirada de buena parte de la demanda global en Córdoba, la cadena del cereal expuso todo su potencial en su 1° congreso internacional.

Con producciones históricas, el trigo vuelve otra vez al mundo

El trigo fue la estrella de la semana, sin dudas. Mientras los productores comenzaron con la siembra del cereal en varias regiones productivas, en la ciudad de Córdoba se desarrolló el Primer Congreso Internacional del cultivo “Trigar 2019”, con el foco puesto en la producción local pero principalmente mirando lo que pasa en el mundo.


La encargada de dar a conocer los datos para lo que se prevé para el ciclo 2019/20 fue Emilce Terré, jefa de Estudios Económicos de la Bolsa de Comercio de Rosario, quien dio buenas noticias. Según la proyecciones de la entidad que representa, la superficie ascenderá a 6,8 millones de hectáreas y sumando que habría una mayor aplicación de tecnología, la Argentina puede cosechar la mayor producción de trigo de su historia, con 21,2 millones de toneladas.


Emilce Terré, jefa de Estudios Económicos de la Bolsa de Comercio de Rosario.


A esto, Terré adelantó también que las exportaciones de trigo quedan en línea para marcar un récord histórico de 13,7 millones de toneladas, mientras que las ventas externas de harina podrían aumentar a 0,7 millones de toneladas, lo que generaría un ingreso de divisas al país cercano a los US$ 3.000 millones.


A su turno, Agustín Tejeda Rodríguez, gerente de Estudios Económicos de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, fue más allá y presentó lo que puede llegar a suceder con la producción de trigo en los próximos 10 años en el país dando varios escenarios comparando la cosecha 2018/19 (19 millones de toneladas).


El primero que explicó es un escenario base en la cual se mantienen constantes las principales tendencias y las políticas públicas de Argentina y de otros países. Por lo que, en un ciclo de continuidad, habría un incremento de la producción de un 23%, llegando a las 23,3 millones de toneladas.


Luego, analizó otros escenarios alternativos con políticas que favorezcan el crecimiento de la producción.


Después, detalló dos escenarios más de posibles cierres de brechas de rinde. El primero es el cierre de brecha promedio de la zona y los mejores rindes de los productores de esa región. Aquí, el aumento en producción sería de 39% alcanzando 26,5 millones de toneladas. Y si le agregan mejoras en logística, el auge sería de 42% (27 millones de toneladas).


Agustín Tejeda Rodríguez, gerente de Estudios Económicos de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires.


Y otro escenario más ambicioso sería cerrar la brecha entre el promedio de cada zona y el potencial en secano de ese cultivo con toda la tecnología posible. Aquí, con mejoras en la infraestructura, la suba sería del 80% y alcanzaría la producción a 34 millones de toneladas.


“La clave de este incremento es principalmente por el rinde pasando de 3.300 kilos en el escenario base a 4.400 kilos en el escenario potencial”, informó Tejeda Rodríguez.


Ya teniendo un panorama más de lo que va a suceder en el país con la producción de trigo, Leandro Pierbattisti, consultor internacional, habló sobre la importancia de abrirse otra vez al mundo. Hoy, el cultivo argentino llega a 51 destinos a nivel mundial.


“Dejamos de exportar por fuera de América del Sur a partir de 2008/09 y hoy hay muchos países que nos están conociendo. Y el mundo nos está conociendo a nosotros”, indicó el especialista.


Leandro Pierbattisti, consultor internacional.


Según explicó, la Argentina tenía un promedio de exportación del 2008 al 2015 de 5,6 millones de toneladas de trigo y ese guarismo se elevó desde el 2015 al 2018 a 11,6 millones de toneladas.


En este sentido, detalló que cada mercado necesita diferentes calidades, precios y logística. “Estamos teniendo una demanda mucho más diversificada, no solo en Africa y en Medio Oriente, sino también en Asia. Hay que ocuparse de todos los mercados”, manifestó.


Un caso concreto es el ejemplo de Brasil, que hoy representa el 40% del total de las exportaciones argentinas de trigo cuando hace 5 años atrás era el 80%.


En cuanto a los mercados que debe apuntar la Argentina en un primer momento, el consultor internacional consideró que en primer lugar el país debe enfocarse en el mercado de América del Sur y México que importan 25 millones de toneladas. Y ahí, Argentina tiene 27% de ese total. “No es poco sin embargo podría crecer más de dos tercios teniendo la ventaja de la cercanía. Eso sí, hay que competir con Estados Unidos, Canadá y Rusia”, explicó.


Y otro mercado a tener en cuenta es el de Medio Oriente y Africa, en el que Argentina tiene el 4% del market share. “Van a a representar en el futuro casi la mitad de la demanda mundial”, evaluó.


Hablando puntualmente de cada mercado, llegaron a Trigar 2019 representantes de diferentes países importantes del mercado mundial de trigo.


Uno de ellos fue una delegación de la embajada cubana y representantes técnicos y comerciales de Alimport, la importadora estatal de la isla, que expusieron las necesidades de la demanda de trigo y destacaron a Argentina como un potencial vendedor por la cantidad y calidad. “Es una oportunidad para poder empezar negociar y trabajar en el mediano plazo con Argentina. Cuba es netamente importador de trigo y Argentina cumple con los requisitos de calidad que necesita la industria cubana”, resaltó Anel Ferrera, de Aimport.


Para destacar que dentro de América Central, el país recibe 800.000 toneladas de trigo al año, colocándose como el primer importador de la región.


Otro potencial país para el cereal local es México, que importa por año 5 millones de toneladas de trigo (hay 84 molinos) y Argentina ya hizo envíos en el último tiempo.


“Para los molineros mexicanos ha sido sorprendente la calidad y homogeneidad del trigo argentino, lo que facilita las mezclas. Sin embargo, lo ven como un trigo caro en su logística”, esgrimió el mexicano José Luis Fuente Pochat, presidente de la Cámara Nacional de la Industria Molinera de Trigo (CANIMOLT).


En 2018 México importó alrededor del 55% de trigo desde Estados Unidos, pero la prioridad del país es diversificar las importaciones por miedo a las políticas del presidente norteamericano, Donald Trump.


José Luis Fuente Pochat, presidente de la Cámara Nacional de la Industria Molinera de Trigo (CANIMOLT).


Ahora bien, con varios mercados a la vista, no hay que descuidar los existentes, como es Brasil. En este punto, Edson Csipai, responsable de abastecimiento de trigo de Bunge Alimentos hizo foco en un punto central: en el nivel alto de micotoxinas (vomitoxin) en trigo. En el país vecino, la legislación permite 1 parte por millón (ppm) en trigo y 0,75 ppm en la harina.


“Recibimos de Argentina en esta cosecha trigo por encima de 1 ppm. Sugiero que le den mejor tratamiento al cereal “, apuntó para tener en cuenta.


Por último, y no por eso menos importante, se hizo también se hizo foco en la industrialización del trigo. “Tenemos una necesidad de colocación de muchas toneladas. El parque industrial molinero es de 13 millones de toneladas y Argentina consume 5 millones de toneladas y un millón se exporta, lo que queda una capacidad ociosa de 7 millones de toneladas”, comenzó explicando Diego Cifarelli, presidente de la Federación Argentina de la Industria Molinera (FAIM).


Diego Cifarelli, presidente de la Federación Argentina de la Industria Molinera (FAIM).


Para Cifarelli, hay que conquistar países que saben que son bienvenidos para la harina argentina, sobre todo Africa, Africa Subsahariana y el sudeste asiático porque el producto se exporta a 18 países pero solamente depende de Brasil y Bolivia que se llevan el 97% de la producción de harina de trigo local.


“El objetivo para el próximo bienio de la molinería es exportar dos millones de toneladas de trigo en harina. Pensamos ir a buscar ese millón de toneladas que nos falta al continente africano que por temas logísticos queda mucho más cerca que el sudeste asiático”, aclaró. Y agregó: “Pero esto se va a dar cuando tengamos mayor competitividad y no exportemos impuestos”.


Según Cifarelli, el tema pendiente es crecer en las exportaciones la segunda industrialización de la harina, como son los fideos, panes, galletitas, que solo se exporta a centroamérica. “Esto habla del costo argentino cuando se busca industrializar”. 

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