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    14.06.2019 -    
Cómo busca sobrevivir la industria automotriz nacional en los próximos 10 años
Un estudio identificó dónde están las oportunidades del sector en los próximos 10 años.

Cómo busca sobrevivir la industria automotriz nacional en los próximos 10 años

La industria automotriz mundial se encuentra en la mayor transformación desde sus inicios. La llegada de los autos eléctricos, conectados y autónomos están cambiando por completo el mapa y los procesos en la fabricación, comercialización y uso del automóvil.


Pero en nuestro país, en la industria nacional, ese cambio se dará de un modo más lento, por lo que será indispensable aprovechar las otras oportunidades que el mundo entregue, además de una reconversión propia, para la "superviviencia" del sector en los próximos 10 años.


La industria mundial vive la mayor transformación de su historia.


Esto se desprende del informe que presentó la consultora Abeceb por pedido de la Asociación de Fábricas de Automotores de la Argentina (ADEFA) para identificar los caminos por dónde debería ir la industria automotriz nacional.


Seguir apostando a los motores de combustión interna, profundizar la especialización en la producción y escalarla más todavía y desarrollar nuevas opciones de movilidad aparecen como los objetivos principales.


Hoy la industria automotriz nacional cuenta con 12 terminales de producción, más de 500 empresas autopartistas y más de 600 concesionarios distribuidos por el país. Toda esa cadena de valor genera una fuerza laboral de más de 205 mil persona.


En el informe se menciona que se "debe imponer un cambio con sentido de supervivencia" y se reconocen distintas falencias del sector en la actualidad, como falta de escala productiva, de competitividad a nivel internacional por los altos costos y de previsibilidad macroeconómica.


Argentina deberá profundizar su especialización en fabricación e pickups.


El primer punto en el que el estudio hace foco es en capturar la demanda de vehículos con motor de combustión interna que continuarán teniendo el protagonismo principal en los mercados emergentes.


De acuerdo con los datos que se brindaron, para 2030 habrá un mercado de unos 9 millones de unidades que primordialmente seguirán usando estos motores, entre Latinoamérica y algunos países de África y Oceanía.


El eléctrico puro está muy lejos

El informe deja en claro que no existe ni la más mínima posibilidad de fabricar un vehículo eléctrico en el país a gran escala en el mediano plazo. Como alternativa en este sentido, propone sí la fabricación de pickups híbridas y la potenciación del uso del gas en vehículos pesados.


A la especialización en la producción de pickups que ya tiene nuestro país (se fabrican 5 modelos de camionetas medianas en la Argentina), la hibridación de este tipo de vehículos tendría una muy buena recepción en todo Latinoamérica debido a las limitaciones de infraestructura eléctrica que puede haber en sus ámbitos de aplicación, como el campo y la minería.


Además, su implementación productiva no demandaría grandes inversiones. Para 2030, el estudio ve un potencial de hasta 600 mil pickups fabricadas en la Argentina, de las cuales 45 mil podrían contar con tecnología híbrida.


Otra alternativa que propone Abeceb es la intensificación del uso del gas en el transporte de carga y de pasajeros, aprovechando la gran red de carga que ya existe en el país y adoptando las experiencias europeas en GNL (gas natural licuado), que han logrado instalar tanques que le dan a los camiones autonomías similares a las que tienen con gasoil.


De todos modos, el informe subraya una necesidad imperiosa en incorporar seguridad y conectividad a los vehículos fabricados en el país, bajo el riesgo de perder capacidad exportadora en caso de no hacerlo.


En este sentido, también será indispensable alcanzar un estándar de escala global de producción. El escenario próximo no soportaría tener una producción anual de entre 25 y 30 mil unidades por modelo, tiene que estar por encima de los 80 mil ejemplares para ser sustentable.


Reconversión de la cadena

Pero para alcanzar esos valores y altos niveles de eficiencia, el estudio habla de una reorganización de la cadena de valor, que debería incluir el desarrollo de una "industria 4.0" o de fábricas "inteligentes", algo que inicialmente suena muy lejano.


Pero así como lejana también implica un mayor grado de automatización y una reestructuración del sector autopartista, al que define de "baja escala y (con) capacidades insuficientes". Pero propone potenciar a los proveedores que son referentes del sector, consolidando volúmenes de producción y otorgándole proyección internacional.


La reconversión también incluirá a los concesionarios, ya que hay una "nueva forma de vender, (habrá) nuevos clientes y el cliente tradicional que está cambiando".


Los canales digitales irán ganando cada vez más espacio frente a las consultas tradicionales en el salón de venta, por eso ve necesaria la expansión de los servicios de posventa.


También la readecuación pasará por encontrar nuevas ofertas en materia de movilidad y en el manejo de la Big Data del automóvil en Latinoamérica El informe resalta que nadie en la región hoy está recolectando toda la información que generan los vehículos y ve ahí un negocio de potencial ilimitado.


Si estas ideas resultan exitosas, el estudio concluye que se podría llegar a 2030 con 1,5 millones de unidades producidas, el triple de los números del año pasado (466 mil).


Habrá que ver cuánto de todo esto se podrá llevar adelante y si realmente la industria automotriz nacional va a poder conquistar nuevos mercados para ubicar sus productos y reconvertirse frente a la transformación que vive el mundo del automóvil a nivel global.

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