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    10.08.2019 -    
Mitos y realidades sobre los riesgos de ser madre más allá de los 40
En nuestro país el número de mujeres que deciden postergar la maternidad más allá de la cuarentena viene bajando. El caso único de CABA.

Mitos y realidades sobre los riesgos de ser madre más allá de los 40

En 2017, en nuestro país, hubo más de 25 mil mujeres de más de 40 años de edad que fueron madres. La cantidad es menor al del año anterior, que fue de 26.215; y aún más bajo que el del 2015, cuando 27.121 mujeres que superaron las cuatro décadas dieron a luz. Existe una única excepción, en la ciudad de Buenos Aires casi se duplicó el número de mujeres mayores de 40 años que fueron madres en una década.


Los datos se desprenden de los últimos tres informes (2015, 2016 y 2017) de las Estadísticas vitales información básica, que elaborada la Dirección de Estadística e Información de Salud (DEIS).


Podría hablarse ya de una tendencia, pero los especialistas prefieren la cautela basándose en dos sólidos argumentos: por un lado, en el mundo la cosa va en sentido opuesto, es decir, cada vez más mujeres mayores de 40 deciden ser madres; el segundo dato es que aumenta en forma sostenida el promedio de la edad (acá sí se habla de tendencia) en que las mujeres deciden ser madres, por lo que, siguiendo esa lógica, en el futuro la cosa cambiará.


Por ejemplo, en España en el año el 2018 dieron a luz más mujeres de 40 años que de 27. El número de nacimientos de madres en la cuarentena ha crecido un 63,1% en los diez últimos años. El retraso en la maternidad es también el aspecto más relevante en Alemania, Reino Unido, Suiza, Suecia y Francia; y por el lado de América, Estados Unidos y Canadá.


Son muchos los motivos para retrasar la maternidad.  “Normalmente no es existe un único motivo. Se suelen mezclar. Por ejemplo, no encontrar la pareja adecuada y la falta de estabilidad laboral”, indica la psicóloga especialista en fertilidad Josefina González.


Un margen más amplio

El avance de la ciencia posibilita que vayan a término los embarazos en madres por encima de los 45 años, pero ¿es realmente seguro?


La mujer, además, tiene un problema añadido cuando se plantea la posibilidad de tener un bebé. Porque suele ser ella la que debe interrumpir su carrera o renunciar a crecer laboralmente si quiere tomar parte en la crianza de sus hijos. “La entrada de la mujer al mundo laboral de primera división es un logro que nos ha costado mucho y al que no estamos dispuestas a renunciar. Además queremos viajar, salir y entrar, disfrutar como si todo esto fuera a acabarse cuando se tiene un hijo”, comparte la psicóloga perinatal Natalia Valverde.


Asimismo, se añade otro factor a la ecuación: la madurez tarda cada vez más en llegar. Con la emancipación situada en los 29 años de media en España, es normal que las parejas no se planteen buscar un embarazo hasta bien estrenada la treintena.


Querer y no poder

Pero aunque la razón marque que la veintena o los primeros años de la treintena no son un buen momento para embarcarse en la aventura de ser padres, la biología no espera. Más allá de esas edades son comunes los tratamientos de fertilidad para conseguir el embarazo. Sin embargo, cuanto mayores sean el padre y la madre, peor será la calidad de los embriones. “La edad influye en la calidad de óvulos y espermatozoides y se consigue el embarazo con mayor dificultad”, indica la doctora Ana Gaitero, del Centro de Reproducción Asistida Sanitas Alcobendas.


Según indica la experta, los óvulos de mujeres mayores de 40 años tienen más alteraciones cromosómicas y la reserva ovárica está disminuida. “Un fenómeno que en los hombres se traduce en menos volumen de eyaculado, menor movilidad en los espermatozoides y una mayor proporción de alteraciones cromosómicas en ellos”, explica Gaitero, que advierte que este hecho obstaculiza conseguir un embarazo evolutivo.


Asimismo, a la dificultad para concebir se asocia con otros aspectos emocionales negativos. “En la consulta veo a diario a mujeres en torno a los 40 años con problemas para quedar embarazadas que sufren muchísimo. Es algo muy doloroso y que supone tomar decisiones complicadas. Las técnicas de reproducción asistida son un duro camino que en un 30% de las ocasiones cursa con sintomatología ansioso-depresiva y dificultades en la pareja”, comparte Valverde.


La biología marca

Aunque como tal no existe un punto exacto para considerar una gestación de riesgo, la edad es uno de los factores más importantes a tener en cuenta. De hecho, en España existe un consenso entre las clínicas de reproducción asistida que han puesto el límite en los 50 años de la futura madre por los riesgos que puede acarrear para ella misma y el bebé.


Con el embarazo, el organismo se somete a una sobrecarga que se traduce en cambios físicos de peso y anatomía. “El abdomen se distiende, las mamas crecen, los órganos internos se recolocan para hacer espacio al útero, hay cambios hemodinámicos, renales... “, comparte Gaitero. Sin embargo, la especialista aclara que cada mujer es única y que aunque el embarazo es una sobrecarga para el organismo estamos preparadas para ello.


A medida que la edad aumenta, también las posibilidades de desarrollar hipertensión, diabetes o parto pretérmino debido a que el organismo tolera esta sobrecarga peor. “No hay que generalizar, lo ideal es estudiar a cada mujer y sus características individuales para valorar el riesgo. Si está sana y el embarazo se controla puede llegar a término en la mayoría de los casos”, aclara la doctora.


El impacto sobre los hijos

La nueva edad para estrenarse como padres está más cerca de la que tradicionalmente ha definido a los abuelos. El vigor no es el mismo a los 20 que con dos décadas más cumplidas y esto puede incidir en la forma de criar y relacionarse con la descendencia.


“Físicamente la edad reproductiva ideal está en torno a los 20 años. Si se retrasa en exceso la maternidad y cuesta mucho la llegada del hijo, se corre el riesgo de que sean niños muy deseados y por eso sobreprotegidos, a los que nos cuesta frustrar o poner límites”, manifiesta Valverde, aunque también argumenta que hay quienes piensan que los padres más mayores son más maduros emocionalmente y están materialmente mejor preparados para la llegada de un bebé a su vida.


En esto coincide González: “Si la edad no es exageradamente tardía (menos de 43) existe una diferencia generacional, pero se salva. En casos más extremos, pueden darse niños que tengan que madurar más rápido y no disfruten de una infancia sin preocupaciones. Por otro lado, compararse con los compañeros que tengan padres jóvenes y un ocio muy activo puede ser motivo de frustración para ellos también”.


Una situación que podría desencadenar en lo que la psicóloga denomina ‘madre-abuela’. “El rol se invierte en lugar de que los padres cuiden al hijo, el hijo pasa a cuidar de los padres”, añade.

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