
Los tribunales de Comodoro Py vuelven a poner la lupa sobre el fútbol argentino, pero esta vez con una acusación que golpea el corazón de la gestión de Juan Román Riquelme en Boca Juniors. Una denuncia penal por presunta administración fraudulenta, asociación ilícita y manejo indebido de fondos fue presentada en las últimas horas, sacudiendo el clima institucional del club de la Ribera y generando repercusiones que llegan hasta el interior bonaerense.
El denunciante es Walter Federico Klix, socio activo del club y actual Director Nacional de Precursores Químicos, quien elevó el escrito ante el Juzgado Criminal y Correccional Federal N° 39, a cargo del juez Santiago Bignone. La acusación no solo apunta a Riquelme, sino también al secretario general, Ricardo Rosica, y a otros miembros influyentes de la Comisión Directiva.
El núcleo de la denuncia se basa en la discrepancia entre los números oficiales y la realidad observada en la Bombonera. Klix presentó documentación sobre el partido disputado el 25 de febrero de 2025 contra Alianza Lima por la Copa Libertadores.
Según la presentación, el club declaró la venta de 28.099 entradas y una recaudación de $1.252.436.000. Sin embargo, el denunciante asegura que el estadio estaba colmado en su totalidad, sugiriendo que existió una diferencia intencionada de tickets no declarados para desviar fondos. Para probarlo, solicitó pericias contables e informes cruzados con la Conmebol y la AFIP.
Un punto de especial interés para los hinchas de Junín y la región es la acusación sobre el manejo de entradas destinadas al interior. La denuncia describe un presunto mercado paralelo que opera mediante la "liberación de molinetes" y, fundamentalmente, la entrega discrecional de protocolos a Peñas fuera de los canales oficiales.
El escrito detalla un sistema de clientelismo interno: mientras miles de hinchas aguardan años en lista de espera para pasar a ser socios activos, otros accederían a ese estatus de forma inmediata a cambio de favores políticos o pagos indebidos, manipulando así el padrón electoral del club.
A diferencia de presentaciones anteriores que fueron archivadas por falta de mérito, esta nueva embestida judicial asegura contar con un respaldo probatorio robusto. Según trascendió, se aportaron chats de WhatsApp, fotografías y material audiovisual que acreditarían el circuito irregular de dinero y tickets.
"La particularidad es que ahora el denunciante asegura contar con pruebas para demostrar todo lo que ocurre puertas adentro", explicaron fuentes cercanas al expediente, marcando una diferencia sustancial con los intentos previos de judicializar la gestión.
Ante la gravedad de la acusación, el Departamento Legal de Boca Juniors reaccionó con celeridad. El club presentó un escrito formal poniéndose a disposición del juez Bignone y del fiscal Carlos Vasser, ofreciendo "colaboración plena" para esclarecer los hechos. Asimismo, solicitaron estar presentes durante la apertura de las pruebas aportadas por Klix para garantizar el derecho a defensa y la transparencia del proceso.
Mientras la causa transita su etapa de análisis preliminar, la gestión de Riquelme enfrenta un nuevo frente de tormenta, esta vez no por resultados deportivos, sino por la sospecha de un manejo institucional que deberá explicar ante la Justicia Federal.