12/02/2026  -  Deportes
Tensión en Milán-Cortina: el COI expulsó a un atleta ucraniano por un homenaje a las víctimas de la invasión rusa
Vladyslav Heraskevych fue descalificado de los Juegos Olímpicos de Invierno tras negarse a quitarse un casco con imágenes de 24 deportistas fallecidos en la guerra. El organismo aplicó la regla de "neutralidad", pese a los intentos de mediación de Zelensky y la conmoción internacional.

La geopolítica volvió a chocar de frente con el espíritu olímpico en los Juegos de Invierno de Milán-Cortina 2026. En una jornada que quedará marcada por la polémica, el Comité Olímpico Internacional (COI) decidió hoy la exclusión definitiva del piloto de skeleton ucraniano Vladyslav Heraskevych. ¿El motivo? Su negativa innegociable a competir sin el casco que portaba imágenes de atletas compatriotas caídos en la guerra contra Rusia.

El conflicto escaló rápidamente desde lo deportivo a lo diplomático. Heraskevych, de 27 años y una de las figuras con aspiraciones al podio, se presentó como la cara visible de la resistencia ucraniana en la pista de hielo. Su casco, denominado el "casco de la memoria", no era un simple elemento de protección: exhibía los rostros de 24 deportistas que murieron defendiendo a su país.

"Este es el precio de nuestra dignidad", sentenció el atleta en sus redes sociales tras confirmarse la sanción, exponiendo la grieta insalvable entre la realidad de su nación y la burbuja de neutralidad que el COI intenta sostener.

La Regla 50.2 y la "neutralidad" obligatoria

El argumento del COI se amparó estrictamente en la Regla 50.2 de la Carta Olímpica, que prohíbe manifestaciones de carácter político, religioso o racial en las sedes de competencia. La presidenta del organismo, Kirsty Coventry, se apersonó en las instalaciones de Eugenio Monti para intentar destrabar la situación, ofreciendo alternativas que Heraskevych rechazó de plano: usar un brazalete negro o exhibir el casco solo fuera de la pista.

"No se trata del mensaje; se trata, literalmente, de las reglas y el reglamento. Debemos mantener un entorno seguro para todos", justificó Coventry, tratando de separar el contenido emocional del homenaje de la normativa burocrática. Sin embargo, para la delegación ucraniana, borrar los rostros de los caídos era una línea roja moral.

Intervención de alto nivel y repudio ucraniano

El caso trascendió las fronteras de Italia y llegó al despacho del presidente Volodymyr Zelenskyy, quien intervino en las negociaciones sin éxito. El ministro de Asuntos Exteriores de Ucrania, Andrii Sybiha, no dudó en calificar la descalificación como "un momento de vergüenza" para el deporte mundial.

La postura de Ucrania fue monolítica. Lyudmila Panchenko, directora ejecutiva del Comité Olímpico de ese país, aseguró: "Vladislav no participó hoy, pero no estaba solo: toda Ucrania estaba con él. Cuando un atleta defiende la verdad y la memoria, eso ya es una victoria".

Un mensaje más allá de las medallas

La cronología del conflicto muestra que el COI intentó evitar el escándalo desde el 9 de febrero, pero se encontró con la férrea voluntad de un deportista que priorizó el mensaje sobre la competencia. Heraskevych, quien incluso solicitó generadores eléctricos para las instalaciones deportivas bombardeadas en su país como gesto de reparación, dejó en claro que el homenaje significaba "más que cualquier medalla".

La expulsión de Heraskevych en Milán-Cortina abre nuevamente el debate sobre la vigencia de la supuesta apoliticidad del deporte en un mundo atravesado por conflictos bélicos, dejando una imagen potente: un carril de hielo vacío donde debía estar un atleta pidiendo memoria

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