
El ajedrez del mercado de pases del fútbol argentino acaba de arrojar un movimiento de alto impacto. Cuando parecía que la ventana de transferencias ya no ofrecería grandes sacudones, Boca Juniors pisó el acelerador a fondo y tiene todo acordado para convertir a Adam Bareiro en su nuevo refuerzo. Si no surgen imponderables de última hora en la revisión médica o en la firma de los contratos, el paraguayo de 29 años se vestirá de azul y oro.
La dirigencia encabezada por Juan Román Riquelme y Marcelo Delgado debió moverse a contrarreloj. Acorralado por las bajas, el Consejo de Fútbol utilizó la ventana reglamentaria excepcional que se abrió tras la grave lesión del mediocampista Rodrigo Battaglia para salir a buscar soluciones inmediatas.
La transferencia se cerrará en 3 millones de dólares por la totalidad del pase. Sin embargo, las negociaciones con el Fortaleza de Brasil no estuvieron exentas de trabas. El punto de conflicto inicial fue la modalidad de pago. Finalmente, Boca mejoró las condiciones de desembolso y la entidad cearense —urgida por desprenderse de contratos altos de cara a su próximo periplo por la Serie B brasileña tras perder la categoría— dio el visto bueno.
El morbo futbolístico de la operación radica en el reparto del dinero. Dado que River Plate aún conserva el 50% de los derechos económicos del jugador (tras habérselo vendido a los brasileños en 2025 por unos 2 millones), el club de Núñez hará caja y recibirá 1,5 millones de dólares gracias a la compra de su clásico rival.
Bareiro, quien viene de convertir en el triunfo 2-0 del Fortaleza ante Ferroviario por el Campeonato Cearense, intentó mantenerse al margen de las tensiones en sus últimas declaraciones: “Cuando el nivel de uno es alto, es bueno que se fijen otros equipos. Se están manejando entre clubes, con mi agente y la gente de Boca. Solo tengo mi cabeza aquí para dar lo mejor de mí”.
La llegada de Bareiro no es un capricho, sino una necesidad extrema para un plantel diezmado en la ofensiva. Edinson Cavani recién pudo sumar minutos ante Platense tras una rebelde lumbalgia, mientras que Milton Giménez no tiene fecha de regreso por un tratamiento de pubalgia. Para colmo, el club acaba de ceder a los juveniles Valentino Simoni e Ignacio Rodríguez, restando aún más recambio. De hecho, antes de cerrar al paraguayo, Boca había sondeado nuevamente al colombiano Edwuin Cetré, pero fue descartado al no estar al 100% desde lo físico.
Para Riquelme, Bareiro es un viejo anhelo. El presidente Xeneize ya lo había elogiado públicamente cuando el atacante brillaba en San Lorenzo: "El 9 de San Lorenzo compite todo el tiempo. Compite, compite y el fútbol es eso para mí. Vos podés ser muy bueno, pero si no te gusta competir, pasás a ser normal".
Ahora, el paraguayo tendrá el enorme desafío de cruzar de vereda. Su paso por River Plate en 2024 fue efímero (16 partidos sin goles y un préstamo posterior al Al-Rayyan de Qatar), pero dejó una frase resonante al despedirse de Núñez: "Es una institución muy linda que te exige mucho, es muy pesado, no es para muchos estar en un club como River". En las próximas horas, descubrirá lo que significa el peso de la camiseta de enfrente.