04/03/2026  -  Deportes
El día que Scaloni casi renuncia: la charla secreta en San Juan donde Messi salvó el ciclo de la Selección
En la biografía oficial del DT, revelan que tras el empate ante Brasil en 2021, el "Gringo" estuvo a punto de dejar el cargo por la salud de sus padres y la presión del éxito. La confesión de un hombre quebrado, la recomendación de Messi de ir a terapia y el espaldarazo que terminó en la tercera estrella.

El fútbol, como la política, se define muchas veces en habitaciones cerradas, lejos de las cámaras y del fervor popular. Para la Selección Argentina, el epicentro de su historia moderna no fue solo Doha o el Maracaná; fue un vestuario en el estadio del Bicentenario, en San Juan, tras un empate 0-0 contra Brasil. Allí, mientras el país festejaba la clasificación al Mundial 2022, Lionel Scaloni sentía que no podía más.

Los detalles de aquel encuentro, que hasta ahora eran apenas un esqueleto de anécdotas, salen a la luz con una crudeza conmovedora en la biografía oficial del entrenador, escrita por Diego Borinsky. No fue una charla táctica; fue un pedido de auxilio de un hombre sobrepasado.

"Para mí ya está": la bomba de Scaloni

Scaloni llegó a esa charla con el alma partida. Por un lado, el éxito deportivo: la Copa América ganada y un invicto que ilusionaba a millones. Por el otro, la realidad humana: sus padres atravesando las secuelas de sendos ACV. En esa dualidad, el DT sintió que el "palo" de un fracaso futuro sería demasiado grande para soportar.

"Le dije: ‘Leo, escuchame... para mí ya está. No sé si estoy con fuerzas para seguir’", confiesa Scaloni en el libro. La frase, que hoy suena a sacrilegio tras el título en Qatar, fue una granada en medio del vestuario sanjuanino. El técnico temía fallarle al capitán y al grupo por no poder estar al 100%, dividido entre la rehabilitación de sus padres en el Fleni de Escobar y su vida familiar en Mallorca.

La respuesta del Capitán: terapia y aguante

Si Messi es el mejor del mundo con la pelota, esa noche demostró por qué es el líder absoluto fuera de ella. Lejos de dramatizar, el "10" bajó los decibeles de su entrenador con una lucidez asombrosa.

"¿Qué te pensás? ¿Que cuando vos te vayas de la Selección no vas a tener estos problemas en un club?", le retrucó Messi. Pero el consejo más humano llegó después: "Mirá, si tenés que tratarte con alguien, hacelo que te va a servir. Yo lo hice y a mí me sirvió".

Esa recomendación de asistir a terapia y el compromiso de que el grupo estaba "a muerte" con el proceso fueron el oxígeno que Scaloni necesitaba. "Fueron 20 o 25 minutos de charla. Me sirvió mucho, de verdad. Sentí un gran espaldarazo", reconoce el DT.

El factor humano detrás de las estrellas

La nota que hoy llega a los lectores de Junín revela que la "Scaloneta" no es solo una máquina de ganar, sino un grupo humano que supo gestionar el miedo al fracaso y la fragilidad personal. Scaloni aprendió, gracias a esa charla, que la vida "te va acomodando", alternando viajes entre Pujato, los centros de salud en Buenos Aires y su casa en España.

Esa sinceridad del técnico hacia su capitán fue el cimiento de lo que vino después. Messi no solo hizo goles; ese 16 de noviembre en San Juan, hizo de psicólogo, de amigo y de sostén político para que el proyecto más exitoso de la historia reciente de la Albiceleste no se terminara antes de tiempo.

Hoy, con la mirada puesta en el Mundial 2026, aquella crisis parece un mal recuerdo, pero sirve para entender que, detrás de cada vuelta olímpica, hubo un momento donde todo estuvo a punto de romperse.

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