
El talento deportivo en Junín sigue brotando, muchas veces, por el mero esfuerzo individual, familiar e institucional, y a pesar de las deudas crónicas del Estado en materia de infraestructura. El último fin de semana, el atletismo local volvió a subirse a lo más alto del podio bonaerense de la mano de la escuela "Los Flamencos" durante el Campeonato Provincial U20 disputado en La Plata. Allí, la figura excluyente fue Agostina Zunino, una atleta de apenas 17 años que, dando ventaja en la edad, demostró que su proyección no tiene techo.
Zunino, quien pertenece a la categoría U18, se midió contra deportistas mayores y se alzó con el subcampeonato provincial en los exigentes 400 metros con vallas. Su polifuncionalidad atlética quedó plasmada al obtener, además, el cuarto puesto tanto en la final de los 400 metros llanos como en salto en largo. Esta contundencia en la pista sintética le garantizó la convocatoria inmediata a la Selección de la Provincia de Buenos Aires, con la que competirá en el Campeonato Nacional U20 los días 9 y 10 de mayo en Concepción del Uruguay.
La historia de Agostina, como la de muchos jóvenes, está atravesada por la necesidad de resiliencia tras el aislamiento. Comenzó a practicar atletismo en 2021 buscando, simplemente, un espacio de pertenencia.
«Lo arranqué porque un grupo de amigos iba y también porque mi mamá, cuando era más chica, hizo atletismo prácticamente toda su adolescencia, entonces medio que también me incentivó. Apenas hice las primeras clases me re gustó; ya te digo, tenía mi grupo de amigos, entonces me divertía y lo empecé como un hobby», relata la joven.
Lo que inició como un pasatiempo se transformó en una carrera meteórica bajo la atenta mirada de su entrenadora, Estefanía Martínez. Hoy, la rutina de Zunino exige una disciplina férrea: dos horas diarias de entrenamiento en pista que se complementan con dos jornadas de gimnasio semanales, todo esto mientras cursa el exigente último año de la escuela secundaria.
El camino hacia la medalla de plata no estuvo exento de contratiempos. A pesar de llegar a la capital provincial con la confianza cimentada en una dura pretemporada, la atleta reveló la fortaleza mental que debió emplear en plena competencia tras sufrir un percance físico: "Me doblé el pie y corrí con medio miedo a hacerme mal", confesó.
Incluso con la presea en el cuello, su autoexigencia marca el pulso de los deportistas de élite. "No estoy del todo contenta por las marcas y los tiempos que hice, estoy feliz de haber clasificado al nacional porque es otra oportunidad más para conseguir las marcas que estoy buscando", analiza con ojo crítico.
Sobre sus disciplinas, Zunino traza una radiografía clara de sus emociones en la competencia: mientras el salto en largo es su válvula de escape donde no siente presiones, los 400 metros con vallas son su especialidad, pero también el terreno donde carga con mayores exigencias personales. "Voy a ir a disfrutarlo (al Nacional) porque ya sé que no es de mi categoría, así que voy a intentar no ponerme tantas presiones, porque entre menos presiones mejor salen las cosas", anticipa con madurez.
Más allá del innegable logro deportivo, las declaraciones de la subcampeona ponen el foco en una problemática estructural que la política y el municipio de Junín no han logrado, o no han querido, resolver: la carencia de instalaciones para el alto rendimiento.
De cara a un 2026 que define como un año bisagra, con el objetivo central de clasificar al Sudamericano U18, la joven analiza su futuro académico con un fuerte condicionante deportivo que expone las falencias de la ciudad.
«Una de mis principales motivos por los que me iría a estudiar fuera de Junín es para tener una pista de atletismo oficial reglamentaria», sentenció Zunino.
Esta declaración es un síntoma y una advertencia. Mientras talentos como Agostina se abren paso a nivel nacional sostenidos casi exclusivamente por su círculo íntimo —al que agradece profundamente: su madre (su gran pilar logístico y emocional), su padre, su abuela y su entrenadora—, Junín corre el riesgo constante de perder a sus deportistas de proyección internacional.
Por ahora, la ciudad celebra y aguarda con ansias el segundo fin de semana de mayo. En suelo entrerriano, Agostina Zunino buscará quebrar sus propios límites y llevar la bandera de su club a lo más alto del atletismo argentino, a la espera de que, algún día, su propia ciudad le brinde las herramientas para volar sin obligarla a hacer las valijas.