
Argentina ignora riesgos geológicos enormes: el volcán Domo en Neuquén se infla hacia una erupción traumática, mientras Buenos Aires y Comodoro enfrentan sismos y deslizamientos constantes.
El programa “No pregunten por Rusia” desbloquea una curiosidad sobre lo que pasa debajo de la tierra.
El geólogo e investigador Andrés Folguera, habló sobre una erupción de Turkenistán y qué tan lejanas son estás problemáticas para nuestro país.
“En Argentina vivimos inmersos en una coyuntura desesperante, vivimos en problemáticas inexistentes, no miramos el largo y el mediano plazo. Vivimos alienados en general en problemáticas evitables y momentáneas”, sostuvo Folguera para afirmar que en el territorio nacional también hay actividades inquietantes debajo de la tierra.
La geología está enviando señales de una actividad inquietante, desde volcanes que “respiran” hasta ciudades que se deslizan, los expertos advierten que el país enfrenta amenazas naturales que, aunque invisibilizadas, son de una magnitud alarmante. “En la Argentina tenemos otros riesgos probables, por lo menos con lo que tiene que ver con el estudio geológico, enormes”, advierte el especialista, señalando una vulnerabilidad que va mucho más allá de lo que la opinión pública percibe.
La percepción de que Buenos Aires es una zona exenta de riesgos sísmicos es, según la evidencia, un error histórico.
El especialista recuerda que existe una “potencialidad de terremotos destructivos, inclusive en Buenos Aires”, un hecho que quedó de manifiesto durante eventos internacionales de alto perfil.
“En el G20 hubo un terremoto en Ezeiza que se pensó que había sido un ataque terrorista cuando Macri estaba con los líderes mundiales reunidos”, relata el experto para ejemplificar cómo la falta de conciencia sísmica lleva a interpretaciones erróneas de la realidad geológica. Buenos Aires, lejos de ser un suelo inerte, alberga “toda una problemática” de fallas activas que no están siendo debidamente consideradas.
El foco de mayor preocupación actual se encuentra en el norte de Neuquén, donde el volcán Domo ha comenzado a comportarse de una manera casi cinematográfica. Los científicos del CONICET han detectado lo que denominan la “inflación del volcán Domo”, un fenómeno donde el suelo se eleva a un ritmo constante.
La descripción del proceso es gráfica y perturbadora. Ante la consulta de si la Tierra está actuando como un globo o una hinchazón, el experto confirma, “exactamente. La Tierra está como teniendo un globo, una hinchazón que en cualquier momento es como un grano con pus y hace y revolea para todos lados”. Este crecimiento ocurre a una velocidad de “milímetros, centímetros por año”, lo que posiciona al Domo como un actor de peligro inminente, “es un volcán muy peligroso, el cual no se ha estudiado prácticamente y probablemente sea de las erupciones volcánicas más traumáticas que pudiéramos tener en el país”.
Ciudades en Movimiento y el Silencio Estatal
El riesgo no solo viene desde las profundidades, sino también del desplazamiento de la superficie misma.
El antecedente reciente en Chubut sirve como una advertencia, “hace dos meses Comodoro Rivadavia se deslizó un cerro, el cerro Hermitte, dejó miles de personas en la calle”. Lo más alarmante es que este no es un evento aislado o irrepetible; por el contrario, la inestabilidad del terreno es sistémica, “eso se puede repetir en Comodoro por 100, por 200 veces”.
A pesar de contar con “localidades sobre volcanes, sobre fallas activas”, la respuesta institucional parece ser la indiferencia. La crítica hacia la gestión del riesgo es tajante: “Tenemos problemáticas muy importantes que las tapamos o no las estamos monitoreando”.
Mientras los científicos claman por ser escuchados, la tierra en el norte neuquino sigue acumulando presión, recordándonos que la naturaleza no espera a que el Estado decida prestarle atención