
El bloque de la UCR + Cambio Federal, acompañado por el PRO y la Coalición Cívica, redobló el reclamo para que Homero Giles comparezca en el recinto.
Lejos de enfriarse tras la última tregua gremial con los médicos, el conflicto en torno al Instituto Obra Médico Asistencial (IOMA) sumó un nuevo pico de voltaje político en la Legislatura bonaerense. Bloques opositores de la Cámara de Diputados unificaron posiciones para forzar la presencia de su presidente, Homero Giles, exigiéndole respuestas urgentes ante las recurrentes denuncias por el corte de prestaciones, el cobro indebido de copagos y el desborde financiero de la obra social más grande de la provincia.
El pedido de interpelación es capitaneado por el titular de la bancada de UCR + Cambio Federal, Diego Garciarena, con el respaldo orgánico del PRO y la Coalición Cívica. Desde el arco opositor aseguran que la situación ya rebasó cualquier anomalía aislada y reviste la gravedad de una crisis de diseño institucional.
El cuestionamiento de los legisladores no se limita únicamente al retraso de los turnos o la escasez de insumos, sino que apunta directamente a la matriz económica con la que el gobierno de Axel Kicillof administra los fondos de los trabajadores públicos.
En ese marco, Garciarena denunció que los empleados de la administración pública bonaerense actúan hoy como “rehenes de IOMA”, debido a la imposibilidad legal de derivar sus aportes hacia otras obras sociales o coberturas privadas.
Desde el radicalismo recordaron la vigencia de proyectos de su autoría para declarar la emergencia del instituto y avanzar hacia una verdadera independencia económica. La meta es que la recaudación mensual de los afiliados sea administrada de forma exclusiva por el IOMA y deje de ingresar a la caja de rentas generales de la Provincia.
De esta manera, desde la oposición fustigó la "oscuridad informativa" que rodea los balances del organismo, señalando que se desconoce el flujo real de ingresos y el destino final del gasto prestacional.
El malestar legislativo corre en paralelo a la conflictividad callejera que se reavivó en las últimas semanas con las protestas de cuidadores domiciliarios y acompañantes terapéuticos por deudas de honorarios. En la capital provincial, la reciente parálisis de 48 horas motorizada por la Agremiación Médica Platense (AMP) por deudas del primer trimestre del año encendió las alertas sobre la sostenibilidad del sistema a corto plazo.
La presión también se replica en la Cámara alta, donde el senador platense Marcelo “Chuby” Leguizamón (Hechos) viene denunciando el abandono de los tratamientos crónicos y empuja la creación de una Comisión Bicameral de Seguimiento y Fiscalización para auditar de cerca los movimientos de la cúpula del instituto.
Con los canales de diálogo técnico prácticamente rotos, la oposición busca que Homero Giles rinda cuentas cara a cara ante los diputados. El cuestionario que preparan los bloques de izquierda a derecha abarca desde el detalle pormenorizado de la deuda consolidada con las clínicas y colegios profesionales, hasta las razones por las cuales se registran demoras de meses en la autorización de medicamentos oncológicos y tratamientos de alta complejidad.
Para la oposición, la crisis de IOMA ha dejado de ser una bandera partidaria para convertirse en un problema transversal que afecta la calidad de vida de millones de bonaerenses, obligando al Poder Legislativo a ejercer sus facultades de control ante un Ministerio de Salud que, según denuncian, ha decidido naturalizar el colapso de su obra social.