29/05/2026  -  Policiales
Agostina
En una carrera contra reloj buscan a la menor desaparecida en Córdoba
Detalles de una jornada plagada de novedades

Agostina Vega dejó de contestar los mensajes de su celular hace siete días y su vida se convirtió en una investigación policial que mantiene en vilo a Córdoba y a todo el país: la adolescente se habría encontrado en la noche del sábado 23 de mayo con un allegado de su madre y nunca más se supo de ella.

Con 14 años, habría cruzado gran parte de la ciudad, desde la casa de su mamá en barrio Mosconi, hasta la casa de Claudio Barrelier (33), en la calle Juan del Campillo al 488, barrio Cofico.

Horas más tarde, el domingo a las 8.42, la madre denunció que la adolescente no aparecía.

Sin embargo, no fue sino hasta varias horas más tarde que comenzó una búsqueda frenética por parte de la Policía y del fiscal a cargo de la causa, Raúl Garzón. La investigación se fue convirtiendo de a poco en un laberinto que hasta ahora no arroja la respuesta más importante: ¿Dónde está Agostina? Este viernes hubo un gran operativo en zona sur de la ciudad capital, en barrio Ampliación Ferreyra. Hasta allí llegó la plana mayor de la Policía y el ministro de Seguridad, Juan Pablo Quinteros.

“El rastreo de antenas de celulares mostró que el teléfono de Barrelier estuvo encendido el día lunes en esta zona, luego de la desaparición de Agostina y por eso se desplegó un operativo que contó con drones, canes y numeroso personal especializado”, dijeron altas fuentes investigativas.

Y si bien al comienzo circuló una versión sobre la aparición de un auto rojo abandonado, aparentemente un Renault Sandero Stepway, esto se habría tratado sólo de un trascendido que fue perdiendo peso con el paso de las horas.

Lo que sí comenzó a tomar fuerza fue la presunta intervención de un Ford Ka negro que pertenecería a una allegada de Barrelier.

Un domo policial habría captado el momento en el que el sospechoso sube a ese auto y se dirige a barrio Ampliación Ferreyra, para llegar hasta un área dominada por descampados y lagunas.

Este es el principal indicio que llevó a que se monte un gran despliegue policial en este sector de la zona sur de la ciudad de Córdoba, un terreno amplio, de unas 240 hectáreas, descampado, que incluso tiene sectores de lagunas e irregularidades topográficas. Un lugar en el que se trabaja con la peor de las hipótesis.

En la zona, la Policía puso en terreno a la caballería, perros entrenados en rastreo, drones y personal a pie (de infante, en la denominación policial), además de los expertos del Duar, de Bomberos. Se sumaron también buzos, para explorar en las lagunas que hay en el sector.

"Estamos acá porque hay una línea investigativa que indica que el acusado y detenido estuvo en este lugar antes de la aprehensión", dijo el ministro de Seguridad provincial, Juan Pablo Quinteros.

La hipótesis que cobra fuerza entre los investigadores —y siempre en tono potencial— es que el sospechoso habría utilizado este auto para trasladar a Agostina el pasado lunes, aunque por ahora nadie se atreve a afirmar si iba con vida.

Mientras tanto, Barrelier continúa detenido. Y este viernes fue llamado nuevamente a declarar por el fiscal Raúl Garzón.

El hombre, que era becario municipal en la Dirección de Tránsito de la Capital, está imputado desde el lunes por el presunto delito de privación ilegítima de la libertad. No es la primera vez que afronta este cargo: sobre sus espaldas pesa una causa con la misma carátula desde 2025.

El hombre, que era becario municipal en la Dirección de Tránsito de la Capital, está imputado desde el lunes por el presunto delito de privación ilegítima de la libertad. No es la primera vez que afronta este cargo: sobre sus espaldas pesa una causa con la misma carátula desde 2025.

Aun así, estaba en libertad. Y a pesar de todo, tenía un cargo público.

Para el fiscal no hay dudas: la chica estuvo en casa de Barrelier y todos los indicios lo colocan a él en el centro de las responsabilidades.

Lejos de encontrarse estancada, la pesquisa tras la ausencia de Agostina fue arrojando algunas certezas importantes. Se trata de los puntos altos, o los claros en la investigación.

Lo primero es una filmación que obtuvo Garzón tras peinar la zona donde presuntamente habría desaparecido Agostina: el departamento de la calle Juan del Campillo, lugar al que la adolescente habría arribado en un remis informal que el propio Barrelier habría pagado.

En esas imágenes se ve al sospechoso caminar junto a una joven e ingresar a su vivienda.

El pasado jueves, en instancia indagatoria y frente al fiscal, Barrelier negó que se tratara de Agostina y afirmó que la imagen muestra a su propia hija, de 11 años, caminando junto a él.

Pero la coartada habría durado poco, al menos ante los ojos de Garzón.

Este viernes el funcionario afirmó que no hay lugar para la duda: “Es el acusado que camina al lado de Agostina y que ingresa a la vivienda”, afirmó.

Esta filmación se convirtió en el eje central de la investigación.

Pero hay otra pista de mucho peso. De acuerdo a la información provista por fuentes con acceso a la causa, el rastreo de las antenas donde habría rebotado el celular encendido de Agostina indica que la joven habría permanecido en un mismo sitio, en la zona de barrio Cofico.

Según esta misma información, durante al menos tres horas el celular de la joven emitió señales en el radio compatible con la dirección de la vivienda de Barrelier.

Luego el equipo se apagó y dejó de emitir señales, alrededor de la 1 de la madrugada del día domingo.

Estos mismos rastreos permitieron ubicar al celular del imputado en la misma zona donde el equipo de la adolescente emitía señales. En el caso del acusado, luego su celular emitiría señales en la zona donde este viernes tuvo lugar el extenso operativo de búsqueda.

La imagen del domo, divisada en las últimas horas, también sería determinante para el curso de la pesquisa. Según fuentes del caso, está confirmado que Barrelier subió a un Ford Ka negro y se dirigió hacia la zona sur de la Capital, donde su celular emitiría las señales rastreadas.

A pesar de que ya hay un detenido y que la investigación pisa firme sobre la hipótesis de que Barrelier habría capturado y retenido a la adolescente en contra de su voluntad, lo cierto es que aún no se sabe qué pasó con Agostina ni dónde está.

Por el momento, el fiscal aseguró que aún se la busca tanto con como sin vida.

No obstante, fuentes del caso muestran una cara más empalidecida: “Pasan las horas y hay que prepararse para el peor de los escenarios”, comentan, dejando entrever que las esperanzas se fueron agotando y que especulan con que solo aparezcan los restos de la adolescente.

El papá de Agostina, Gabriel Vega, un expolicía que se mantuvo inquieto y tuvo numerosas intervenciones en los operativos de investigación, pide desde el día cero saber qué sucedió con su hija.

“Está desesperado. No para ni un segundo. No duerme, no come. No se toma descansos. Sabe que la va a encontrar”, dijo la abogada del hombre, Fernanda Alaniz.

Los puntos bajos de la investigación son los que mueven al hombre a pedir mayor celeridad. Hasta donde avanzó la pesquisa, se sabe que la joven desapareció alrededor de las 22 del sábado. Las denuncias se consolidaron recién en la mañana del domingo. Las hizo la madre.

Pero en el medio, fuentes del caso aseguran que la mamá de Agostina habría tenido una conversación con Barrelier. “Le pidió por su nombre que le devolviera a la hija”, comentan los pesquisas.

¿Cómo sabía la mujer que su hija estaba con Barrelier? Aparentemente, ella habría conseguido esa información del remisero que la trasladó.

Carlos Nayi, el abogado de la mujer, explicó que su representada se encuentra involucrada en la búsqueda desde los primeros minutos y que gracias a sus esfuerzos se produjeron los avances en la causa.

“La mamá sólo quiere volver a reencontrarse con su hija. Fueron cruciales todos los aportes que hizo y se complementa con la labor del fiscal y las fuerzas de búsqueda”, comentó Nayi.

El acusado no es un hombre desconocido en Tribunales 2. En 2025, debió afrontar una causa por un presunto delito de privación ilegítima de la libertad —igual imputación que la actual— que es tramitada por el fiscal Iván Rodríguez.

En aquel entonces, una joven habría sido observada cuando corría desnuda por las inmediaciones de la vivienda de Barrelier.

La mujer diría luego que el sospechoso la había raptado.

Por este motivo estuvo 20 días preso. No fue sobreseído. Sin embargo, recuperó rápidamente su libertad.

Para aquel entonces —cuentan en Tribunales— su defensor fue el propio Ricardo Moreno, un abogado penalista, hoy concejal y con fuerte protagonismo en grupos sindicales y en el peronismo de Capital.

Barrelier sería un allegado de Moreno, a quien el hombre habría acudido para ejercer su derecho a legítima defensa. Su abogado actual es el yerno de Moreno, Jorge Sánchez del Bianco.

Barrelier volvió a las calles y continuó trabajando en el área de Tránsito de la Municipalidad de Córdoba.

En paralelo, el sospechoso forma parte activa de la militancia sindical pejotista. Y esto último cobra relevancia en la causa porque, según los investigadores, la zona de barrio Ampliación Ferreyra, donde tuvieron lugar los amplios operativos del viernes, no era desconocida para el imputado: allí habría un complejo deportivo con varias canchas de fútbol de un gremio que pertenece a la organización que integra.

La defensa de Barrelier y sus incongruencias

Al igual que con la causa que debió afrontar en 2025, hoy Barrelier niega toda responsabilidad sobre los hechos.

El pasado jueves se lo dijo al fiscal cuando fue indagado durante más de dos horas.

En esa ocasión habría presentado numerosas incongruencias en las versiones que fue brindando, tanto a su abogado como al fiscal.

En un primer momento, Barrelier le dijo a la madre de Agostina que no había estado con la joven. Luego se desdijo.

Más tarde le aseguró al abogado que la muchacha, luego de un contacto fugaz, se había retirado en un auto rojo. Negó que la chica hubiera ingresado a su vivienda. Pero no hay rastros de un vehículo de estas características y para el fiscal no hay dudas de que Agostina ingresó a la vivienda de Juan del Campillo al 488.

Cuando fue indagado, el fiscal le preguntó a Barrelier qué fue a hacer hasta la zona de barrio Ampliación Ferreyra, a pocas horas de la denuncia de la desaparición de la adolescente. El sospechoso dijo que había llegado a bordo de un Uber a hacer un trabajo de carpintería que le habían encargado.

Luego reconoció que había estado a bordo del auto de una allegada suya: el Ford Ka negro que fue captado por los domos.

En todas sus declaraciones, y sin importar cuánto tuvieron que ser adaptadas a lo que fue mostrando la realidad, Barrelier sostuvo que no tiene responsabilidades en la desaparición de Agostina.

Y dice también no conocer a la adolescente. Agrega que sólo tenía contactos esporádicos cuando se la cruzaba en un ámbito deportivo donde se disputaba un campeonato de fútbol al que la madre de la chica solía asistir como parte de la tribuna.

En la vereda de enfrente está el papá de Agostina. Según la abogada Alaniz, el padre cree que Barrelier miente.

“No dice dónde está Agostina y de esta manera alarga el sufrimiento de la familia”, reprocha la letrada.


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