
La Copa Argentina, ese torneo que no da segundas oportunidades y que suele convertirse en el bálsamo de los necesitados, vuelve a encender los reflectores esta noche. Desde las 21:10, en el Estadio Julio Humberto Grondona (Sarandí), Barracas Central y Huracán se verán las caras en un duelo definitivo por los 16avos de final. Para ambos, el partido trasciende la simple clasificación: es la última bala para maquillar una primera mitad de año sumamente esquiva.
El presente de Barracas Central es, cuanto menos, preocupante. A pesar del hito histórico que significó su debut absoluto en el plano internacional, la doble competencia terminó pasando una factura altísima. En el Torneo Apertura local, el equipo nunca encontró el rumbo y culminó noveno en la Zona B, despidiéndose sin pena ni gloria tras caer 2-1 ante Banfield en la jornada de cierre.
El panorama en la Copa Sudamericana no fue mejor: el "Guapo" firmó una fase de grupos para el olvido, quedando último en el Grupo G con apenas tres unidades, sin registrar victorias en seis presentaciones y mostrando preocupantes problemas de conducta que se tradujeron en cuatro tarjetas rojas. Para Barracas, ganar hoy es una obligación institucional para calmar las aguas antes del receso.
Por el lado de Parque Patricios, la historia reciente dejó un sabor agridulce. El "Globo" logró meterse con lo justo en los playoffs del Apertura al clasificar séptimo en la Zona B con 22 puntos. El punto más alto de su semestre se dio en el primer cruce de eliminación directa, donde dio el golpe al eliminar a Boca Juniors por un vibrante 3-2.
Sin embargo, la ilusión se desvaneció rápido: apenas unos días después, cayó por la mínima (1-0) ante Argentinos Juniors en cuartos de final. Con la herida aún fresca, el conjunto quemero sabe que la Copa Argentina es la vía rápida para renovar las expectativas de cara a la segunda mitad del año.
Si nos guiamos por el pasado inmediato, los pronósticos obligan a la cautela. Ambos equipos ya se midieron en la fecha 12 de la fase regular del Apertura en el Tomás Adolfo Ducó, entregando un pálido 0 a 0 que careció de emociones y juego asociado. Esta noche, al no haber margen para el empate, la propuesta deberá ser necesariamente más agresiva.
El premio para el que logre romper la paridad es mayúsculo. Quien avance a los octavos de final ya sabe a quién tendrá enfrente: Estudiantes de La Plata, que viene con el pecho inflado tras golear el pasado domingo por 3 a 0 a Rosario Central. La mesa está servida; solo resta saber quién dará el paso al frente en el viaducto.