
El primer ensayo formal de Lionel Scaloni en Kansas dejó, más que sentencias definitivas, señales de cómo piensa gestionar esta transición hacia la competencia. En un torneo de esta magnitud, el primer adversario rara vez viste otra camiseta; suele esconderse en el propio físico, en esa finísima línea que separa el esfuerzo heroico de la imprudencia. Con figuras como "Cuti" Romero, Julián Álvarez, Leandro Paredes, Lionel Messi, Gonzalo Montiel y Nahuel Molina atravesando diferentes protocolos de cuidado, el cuerpo técnico hace equilibrio. La directiva es innegociable: competir siempre, regalar jugadores, jamás.
El caso de Emiliano "Dibu" Martínez es, quizás, el que mejor resume el espíritu de esta etapa preparatoria. El arquero sufrió una pequeña fractura en el dedo anular de su mano derecha durante el precalentamiento de la final de la UEFA Europa League, donde su Aston Villa se coronó campeón tras vencer 3-0 al Friburgo. Jugó lesionado, encendió las alarmas de todo el país, pero hoy sostiene la estructura emocional del grupo.
Abordado por la prensa en la puerta del hotel en Kansas City, el marplatense desactivó cualquier crisis con dos palabras: "Llego, llego". Aseguró sentirse "muy bien", confirmando lo que puertas adentro ya era un secreto a voces. Aunque Gerónimo Rulli se perfile para atajar en los amistosos ante Honduras (sábado 6) e Islandia (martes 9), y Juan Musso espere su turno, el arco tiene un dueño indiscutido. Martínez se entrena a la par, acompaña y ejerce su liderazgo, incluso trabajando sin guantes y utilizando solo su mano izquierda. En los Mundiales, la jerarquía no se declama: se ejerce.
Otra cartera en disputa es el lateral derecho, donde se palpa la tensión natural entre la vieja guardia y la renovación. Los jóvenes Agustín Giay y Nicolás Capaldo aguardan su oportunidad con la ilusión a flor de piel, conscientes de que en la víspera de un Mundial las puertas pueden abrirse de imprevisto. Sin embargo, el peso de la historia reciente es determinante: si Montiel (el hombre del penal de la tercera estrella) y Molina (el titular en la final) logran la recuperación estipulada, los puestos son suyos. No es un capricho del entrenador, sino el respeto irrestricto a una estructura probada en la máxima adversidad.
Scaloni no busca refundar un equipo, sino restaurar su versión más letal. No se habla de recambio, sino de recuperación. Messi regula cargas porque a esta altura no necesita revalidar títulos en amistosos; el objetivo real está fijado en el 16 de junio, cuando la Argentina haga su estreno oficial ante Argelia en Kansas City, por la primera fecha del Grupo J, zona que también integran Austria y Jordania.
Detrás del esquema táctico, asoma un motor silencioso pero poderoso: la historia grande. Para esta camada, la cita en Norteamérica no es un torneo más, sino la oportunidad de bordar su segunda estrella personal, un hito que en la historia del fútbol argentino ostenta en soledad Daniel Alberto Passarella (campeón en 1978 y 1986). Esa es la zanahoria que persigue una generación que ya lo ganó todo, pero que se niega a saciarse.
El desafío de la Selección no es volver a ganar por peso específico, sino demostrar que el hambre sobrevive a la gloria. Messi, De Paul, Otamendi y compañía saben que una estrella más no cierra un ciclo, lo inmortaliza. La Argentina no viajó a homenajearse; viajó a competir. Llegan entre algodones, es cierto, pero con la mirada intacta. Y en la alta política del fútbol, cuando un campeón del mundo conserva esa mirada, la peor estrategia es darlo por satisfecho.
En el marco de una práctica a puertas abiertas en Kansas, vital para delinear los amistosos previos a la competencia oficial, Lionel Scaloni movió las fichas de su tablero táctico y dejó señales contundentes. En el equipo titular que paró durante el entrenamiento, el DT sorprendió con la inclusión del juvenil Agustín Giay marcando la punta derecha y de José Manuel "Flaco" López como referencia en el ataque.
Los once elegidos por el estratega de Pujato fueron: Gerónimo Rulli; Agustín Giay, Nicolás Otamendi, Lisandro Martínez, Nicolás Tagliafico; Rodrigo De Paul, Alexis Mac Allister, Enzo Fernández, Thiago Almada; Lautaro Martínez y José Manuel “Flaco” López.
La aparición de Giay es el dato político-deportivo más resonante de la jornada. Se da justo en un contexto donde el cuerpo técnico administra con cautela los tiempos lógicos de recuperación de los laterales habituales (primero se espera el alta médica de Nahuel Molina y, posteriormente, la de Gonzalo Montiel). Un mensaje claro de que, ante cualquier eventualidad, las alternativas están listas para saltar al campo.