
La geopolítica del básquet internacional tiene una nueva parada estratégica, y el epicentro elegido es el territorio bonaerense. La Selección Argentina, bajo la conducción táctica de Pablo Prigioni, desembarcará en la ciudad de Zárate para encarar la recta final de la preparación correspondiente a la Ventana 3 de los Clasificatorios FIBA, la antesala ineludible hacia la Copa del Mundo 2027.
El lugar designado para concentrar las filas albicelestes es el moderno Espacio DAM. A partir del próximo 21 de junio, las instalaciones zarateñas se convertirán en el laboratorio de Prigioni, quien tendrá el desafío de amalgamar un plantel que llega con distintos rodajes competitivos.
A diferencia de otras convocatorias, el armado del equipo nacional demandará una ingeniería logística particular. Desde la conducción técnica confirmaron que las figuras oportunamente citadas no llegarán en bloque, sino que se irán acoplando a la concentración a medida que finalicen los compromisos oficiales con sus respectivos clubes, tanto en las ligas europeas como en el plano doméstico.
Esta incorporación "en cuotas" obligará al cuerpo técnico a maximizar los tiempos de trabajo para consolidar la química del equipo antes de cruzar las fronteras.
La Argentina llega a esta instancia de definición ostentando un sólido récord de 3-1 en la primera fase de los clasificatorios. Sin embargo, el cierre del grupo exigirá revalidar las credenciales en condición de visitante frente a dos rivales directos en la puja por el liderazgo regional.
La agenda diplomático-deportiva de la Selección marca dos compromisos de máxima exigencia para cerrar esta etapa:
Uruguay vs. Argentina: El jueves 2 de julio, el equipo cruzará el charco para un clásico rioplatense de alto voltaje en Montevideo. El salto inicial está pautado para las 22:10 horas.
Panamá vs. Argentina: Tres días después, el domingo 5 de julio, la delegación se presentará en la Ciudad de Panamá para medir fuerzas contra el seleccionado centroamericano, a partir de las 21:10 horas.
La decisión de concentrar en la provincia de Buenos Aires no solo representa un guiño al desarrollo de la infraestructura deportiva del interior bonaerense, sino que marca el punto de partida de una misión clara: blindar la clasificación y sostener a la Argentina en la mesa chica del básquet mundial