
En el análisis de los grandes liderazgos, la templanza suele ser el factor determinante entre el éxito y el estancamiento. Ayer quedó demostrado una vez más. En el inicio del camino de la Selección argentina en el Mundial 2026, Lionel Messi no solo condujo al equipo a una sólida victoria por 3-0 ante Argelia para abrir la acción del Grupo J, sino que ofreció una clase magistral de madurez, tanto dentro del campo de juego como ante los micrófonos.
A sus 38 años, el atacante del Inter Miami disputó 80 minutos descollantes, mostrándose sonriente y calmado, pero implacable: se despachó con un triplete memorable que destrabó un estreno que, en los papeles y en el desarrollo inicial, ofreció más resistencia de la esperada.
Lejos de cualquier exitismo, la lectura política que Messi hace del fútbol actual es de un realismo absoluto. "Sabíamos que iba a ser un partido complicado", comenzó analizando el capitán de la Scaloneta, quien se encargó de ponderar las virtudes de un par africano al que describió como "dinámico e intenso".
Fiel a su estilo reflexivo, el "10" reconoció que al combinado nacional "le costó el primer tiempo", pero aportó una dosis de necesaria calma al trazar un paralelismo histórico inmediato: "Siempre los primeros partidos son difíciles", recordó, evocando aquel fatídico y a la postre aleccionador debut ante Arabia Saudita en Qatar 2022. Para Messi, el mapa del fútbol global se ha horizontalizado: "En este Mundial nadie regala nada, todas las selecciones son fuertes, igualadas y competitivas".
El hat-trick de ayer no fue un dato menor para las enciclopedias: catapultó a Messi a la cima de los máximos goleadores de la historia de la Copa del Mundo, alcanzando la línea del legendario delantero alemán Miroslav Klose. Sin embargo, el argentino demostró una vez más que su cabeza funciona bajo otra lógica, desmarcándose de la obsesión por las marcas individuales.
"Es sólo una estadística a la que no le presto atención. No significa nada; Ronaldo es uno de los mejores jugadores que vi y no está primero", sentenció con notable lucidez, haciendo también un espacio para elogiar la vigencia de su excompañero en el PSG, Kylian Mbappé.
Abordando su motivación interna, Messi se identificó con la mentalidad resiliente del tenista español Rafael Nadal. Afirmó que su único objetivo desde hace tiempo es simplemente "disfrutar dentro de una cancha" y que, mientras el físico lo acompañe, seguirá dando "el máximo". Tras la gloria eterna alcanzada en 2022, el capitán se planta desde un lugar de absoluta gratitud: todo lo que vive hoy, asegura, es "de yapa".
El cierre del reportaje dejó entrever la fibra íntima de la delegación argentina, un factor clave en el éxito de este proceso. Messi aprovechó la oportunidad para agradecer públicamente el respaldo cerrado que recibió por parte de sus compañeros y el cuerpo técnico, luego de haber atravesado "unos días difíciles por una cuestión totalmente ajena a lo deportivo". El hermetismo del grupo volvió a funcionar como un escudo protector.
Con los primeros tres puntos en el bolsillo y la tranquilidad de ver a su líder en un nivel óptimo, la Selección ya reconfigura su estrategia de cara al próximo compromiso del Grupo J. El rival será Austria, el próximo lunes 22 de junio a las 14:00 (horario argentino), en lo que promete ser una batalla táctica crucial para sellar la clasificación a la siguiente fase.