
Después de más de seis meses sin una sola Sesión Ordinaria, el Senado de la provincia de Buenos Aires volverá a reunirse el próximo miércoles.
La convocatoria fue realizada por la vicegobernadora y presidente de la Cámara Alta, Verónica Magario, en medio de fuertes cuestionamientos por la prolongada parálisis legislativa.
La última sesión ordinaria se había llevado a cabo el 4 de diciembre de 2025. Desde entonces, los senadores bonaerenses permanecieron sin actividad parlamentaria regular, mientras la provincia enfrentó problemas de inseguridad, crisis económica, conflictos educativos y reclamos de distintos sectores sociales.
El dato no pasó desapercibido: durante casi medio año, los legisladores continuaron percibiendo sus dietas mientras la actividad legislativa permanecía virtualmente congelada.
La única excepción fue una Sesión Especial realizada en marzo por la conmemoración de los 50 años del golpe de Estado de 1976.
Según trascendió, el principal motivo de la inactividad fue la feroz interna política dentro del oficialismo, centrada en la disputa por los cargos de conducción del cuerpo y las presidencias de las comisiones legislativas. Una pelea de poder que terminó afectando el funcionamiento de una institución clave para la vida democrática de la provincia.
Mientras el Senado se prepara para volver al recinto, en las redes sociales ya comenzaron a multiplicarse las críticas y los cuestionamientos.
Muchos ciudadanos se preguntan qué balance pueden mostrar los legisladores tras meses sin actividad ordinaria y si existe algún tipo de responsabilidad política por una parálisis que, para muchos, resulta difícil de justificar.
La sesión del próximo miércoles marcará el regreso de la actividad formal. Sin embargo, el verdadero desafío será explicar por qué una institución sostenida con fondos públicos permaneció inactiva durante tanto.