
Si no se sufre, no vale. Esa parece ser la máxima que guía el camino de este seleccionado que, fiel a su estilo, volvió a regalarle al hincha una jornada de infarto. En el Estadio Kansas City, Argentina debió recurrir a toda su jerarquía para doblegar a una Suiza que se plantó firme, pero que terminó cayendo ante la potencia de fuego de los dirigidos por Lionel Scaloni.
El encuentro comenzó con la Albiceleste rindiendo un sentido homenaje a la memoria de Antonio Rattín, con los jugadores luciendo brazaletes negros en señal de respeto. Tras unos primeros minutos de imprecisiones, el equipo tomó el control mediante una jugada de pizarrón: a los 9 minutos, un córner preciso de Lionel Messi encontró la cabeza de Alexis Mac Allister, quien con un testazo cruzado inauguró el marcador. Con esta asistencia, el capitán se consolidó como el máximo asistidor en la historia de los mundiales.
Sin embargo, el partido no sería sencillo. Pese a las grandes intervenciones del "Dibu" Martínez, que desactivó un mano a mano clave ante Breel Embolo, Suiza logró la igualdad a los 66 minutos a través de Dan Ndoye.
El punto de inflexión llegó a los 72 minutos, cuando el VAR advirtió una simulación de Embolo que le costó la expulsión. Con superioridad numérica, Argentina buscó el triunfo en los 90 reglamentarios, pero el arquero Gregor Kobel y la falta de puntería estiraron la definición al alargue.
Fue ahí donde apareció el banco, en una decisión táctica clave de Scaloni. En el tiempo suplementario, la "Araña" Julián Álvarez rompió el cerrojo a los 111 minutos con un derechazo formidable que desató la euforia argentina. Ya con el rival jugado, Lautaro Martínez —quien ingresó desde el banco— sentenció la historia a los 121 minutos, aprovechando un rebote tras una gran jugada de Thiago Almada.
Con el pasaje a semifinales asegurado, la mente ya está puesta en el próximo miércoles 15 de julio. A partir de las 16:00 (hora argentina), el Mercedes-Benz Stadium de Atlanta será testigo de un choque que promete historia pura: Argentina vs. Inglaterra.
El conjunto británico, que viene de eliminar a Noruega, se cruza nuevamente en el camino de la Scaloneta en un duelo que revive la histórica rivalidad mundialista. Tras 24 años sin enfrentamientos en Copas del Mundo, el reencuentro está servido. Argentina, un equipo que ya ha demostrado saber sufrir y ganar, buscará una nueva final para defender la gloria que comenzó en Qatar y que hoy, en Estados Unidos, sigue más viva que nunca.