
“Y si esperás vas a entender”.
La sugestiva frase de “Nunca quise”, uno de los éxitos de Intoxicados, estaba estampada en la remera que Cristian “Pity” Álvarez llevaba debajo de la campera cuando llegó a los tribunales porteños para afrontar el juicio por el homicidio de Cristian Díaz, ocurrido hace ocho años en el barrio de Villa Lugano.
Eran poco más de las 10:30 de la mañana cuando el músico apareció en la sede judicial de la calle Paraguay.
Con anteojos oscuros y un gorro de lana, avanzó rodeado por una custodia de la Policía de la Ciudad de Buenos Aires, que tuvo que abrirle camino para atravesar la barrera de periodistas, camarógrafos y reporteros gráficos que se había formado en el ingreso.
Una vez adentro, la escena cambió. Pasadas las 11 comenzó formalmente el debate ante el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N° 29 y “Pity” ocupó su lugar frente a los jueces.
El presidente del tribunal, Gustavo Goerner, informó que no había testigos citados para la primera jornada, por lo que la apertura quedó destinada a las cuestiones preliminares y a las formalidades propias del inicio del juicio.
Fue en ese contexto que Pity habló por primera vez ante el tribunal. Se puso de pie, tomó agua y se acercó al micrófono para responder las preguntas sobre sus condiciones personales. No recordó su número de DNI ni pudo precisar cuál había sido su domicilio anterior, aunque sí dio el actual. Cuando le preguntaron por su profesión, respondió: “En este momento, la música”.
También habló sobre su estado de salud. Dijo que padece hipertensión y diabetes y que arrastra las secuelas de una operación de cadera. Explicó que debe tomar distintos medicamentos durante el día y que su hermana y un amigo, el padre César, son quienes suelen recordárselo.
“Creo que tomo algo para la hipertensión”, respondió cuando le preguntaron específicamente por la medicación.
Las preguntas avanzaron después sobre sus consumos problemáticos, una cuestión que adquirió particular relevancia durante los años en los que se discutió si estaba en condiciones de afrontar un juicio oral.
“Tal vez sí”, respondió cuando le preguntaron si padecía alguna adicción. Después precisó: “Muy adicto a la pasta base”. El cantante aseguró que ya no consume esa sustancia y agregó: “Coqueteo con la marihuana, pero nada más”.
“Pity” también describió cómo administra actualmente su dinero y el rol que tiene su hermana en ese aspecto de su vida cotidiana. “Tengo una cuenta de billetera virtual donde mi hermana me deposita dinero cuando lo necesito, cada dos o tres días, y solamente eso es lo que puedo usar. Alguna que otra compra que hago se la aviso a ella y ella me la paga por sus medios”, explicó.
Recién después llegó la pregunta que podía abrir uno de los momentos claves de la primera audiencia. Goerner le explicó que tenía derecho a declarar sobre la acusación, pero también a permanecer en silencio y hacerlo posteriormente, incluso en más de una oportunidad durante el juicio.
“Pity” eligió esperar. “Más adelante”, respondió. Luego pidió permiso para ir al baño y se mostró bastante inquieto. En un momento se quedó dormido.
La discusión sobre la capacidad de “Pity” Álvarez para afrontar el debate no quedó cerrada con sus actitudes. Al salir de los tribunales, Sebastián Queijeiro, uno de los abogados del músico, volvió a cuestionar que su defendido se encuentre en condiciones de atravesar el proceso y aseguró que lo ocurrido dentro de la sala reforzó la posición de la defensa.
“Consideramos que Cristian no está en condiciones. De una manera clara, se apagó durante el juicio”, sostuvo en declaraciones a El Trece.
Ante la consulta sobre qué significaba que el músico “se apagó”, Queijeiro describió las dificultades que, según afirmó, observó durante la audiencia: “No entiende, no puede prestar atención, se queda dormido, no tiene la capacidad”.
El abogado vinculó esa situación con los problemas de salud de Álvarez y señaló que actualmente se encuentra bajo tratamiento. “Tiene un problema de salud mental bastante grave”, afirmó.
Para la defensa las recientes apariciones públicas del cantante fueron determinantes para que finalmente se avanzara con el juicio. Queijeiro apuntó especialmente a los recitales que ofreció Pity y cuestionó que esas presentaciones hayan sido utilizadas como un indicador de que podía afrontar el debate.
“Claramente estamos acá por la exposición que tuvo con los recitales”, afirmó, y consideró que también existió “presión” para que el proceso comenzara.
Frente al interrogante acerca de cómo podía presentarse sobre un escenario, recordar las letras y cantar mientras su defensa sostiene que tiene dificultades para seguir una audiencia judicial, Queijeiro planteó que ambas situaciones no resultan incompatibles. “Ustedes conocen un montón de artistas que tienen problemas inmensos de salud mental y cantan; después les hacen una entrevista y claramente se dan cuenta de su estado de salud mental”, respondió.
La defensa incluso volvió a plantear durante la audiencia la situación de Álvarez como un hecho nuevo para intentar frenar el proceso, aunque el tribunal no hizo lugar al pedido.
Queijeiro confirmó, de todos modos, que “Pity” estará presente en todas las jornadas previstas. La próxima será pasado mañana y, según explicó, las audiencias no podrán extenderse por más de tres horas.
“La familia espera que la Justicia ponga las cosas en equilibrio”
Minutos antes del comienzo de la audiencia, Fernando Burlando llegó a los tribunales junto a familiares de Cristian Díaz. El abogado explicó que el inicio del debate constituía por sí mismo un momento largamente esperado.
“Es un juicio muy esperado, muy deseado. Hay toda una familia que espera realmente que la Justicia ponga las cosas en equilibrio”, sostuvo.
A su lado estaba Verónica, la madre de Díaz, quien prefirió no hablar con los periodistas.
Burlando adelantó que antes de ingresar tenía previsto conversar con el fiscal Sandro Abraldes para acordar algunas cuestiones relacionadas con el desarrollo del juicio.
Sobre la responsabilidad del músico, en cambio, fue terminante: “Para nosotros el episodio, el hecho y la responsabilidad, culpabilidad, están muy claros”.
Consultado específicamente acerca de si “Pity” era consciente de lo que había hecho al momento del crimen, respondió: “Sin lugar a dudas”.
El abogado diferenció así las dificultades de salud que posteriormente demoraron el juicio de la discusión sobre la imputabilidad de Álvarez al momento del hecho.
“Lo que se argumentó es una cuestión sobreviniente, no del momento del hecho, sino después del hecho, todas las cuestiones vinculadas a su estado psicofísico”, explicó.