
Los municipios bonaerenses afrontaron durante la primera mitad de 2026 un escenario financiero más ajustado.
Un informe de la consultora PPA calculó que las transferencias realizadas por la Provincia a los 135 distritos alcanzaron los $2.778.995 millones, aunque al descontar el efecto de la inflación el volumen significó una caída real del 2,48% interanual.
El análisis contempla el conjunto de los fondos que la administración bonaerense distribuye entre los gobiernos locales, incluyendo la coparticipación de impuestos, el Fondo Educativo, la descentralización tributaria, el Fondo de Emergencia y Fortalecimiento de la Inversión Municipal (FEFIM) y otros mecanismos de transferencia.
La coparticipación representó el 75,9% del total, mientras que el Fondo Educativo aportó el 10,6%, la descentralización tributaria el 2,1% y el FEFIM el 0,9%. El resto correspondió a distintos fondos y conceptos.
El principal dato que surge del relevamiento es que el primer semestre de 2026 terminó con el menor nivel real de transferencias para un primer semestre desde 2021.
Además, los recursos se ubicaron aproximadamente 13% por debajo del máximo de poder adquisitivo registrado en 2022. La pérdida también puede observarse al medir cuánto podían comprar esos fondos.
Tomando como referencia el gasoil, las transferencias equivalían a unos 1.982 millones de litros en el segundo semestre de 2022, mientras que en el primer semestre de este año representaron alrededor de 1.437 millones de litros. Es decir, la capacidad de compra cayó aproximadamente 27,5%.
Para las administraciones municipales, el dato tiene una importancia concreta: buena parte de sus gastos cotidianos —mantenimiento de caminos, recolección de residuos, combustible, servicios, personal y obras— está directamente vinculada con costos que no permanecen estáticos.
De acuerdo con el relevamiento de PPA, 82 de los 135 municipios bonaerenses, más del 60%, alcanzaron durante el primer semestre su peor nivel de transferencias reales desde 2021. Otros 13 distritos quedaron en el segundo peor registro del período.
La comparación con el primer semestre de 2025 también muestra un panorama mayoritariamente negativo: solo 24 municipios consiguieron mejorar sus recursos en términos reales.
En otras palabras, la evolución no fue uniforme, pero el balance provincial sí muestra una clara pérdida de poder adquisitivo de los fondos girados a las comunas.
Entre los municipios que lograron incrementar sus recursos reales se destacó Chacabuco, con una mejora del 10,81%, seguido por Campana (+6,58%), Capitán Sarmiento (+6,45%) y Exaltación de la Cruz (+5,98%).
En el extremo contrario apareció San Isidro, con una reducción real del 8,66%. Luego se ubicaron Pinamar (-8,33%), Vicente López (-7,16%), Florentino Ameghino (-6,53%), General San Martín (-6,48%) y Maipú (-6,47%).
El listado evidencia que el fenómeno atraviesa municipios de características muy diferentes: desde distritos del interior productivo hasta importantes comunas del conurbano y localidades turísticas.
La reducción tampoco quedó circunscripta a los municipios con menores volúmenes de recursos.
Entre los distritos que concentran importantes transferencias provinciales también se registraron bajas reales. La Matanza cayó 3,6%; General Pueyrredon, 3,7%; Pilar, 2,4%; Quilmes, 2%; Malvinas Argentinas, 5,6%; y La Plata, 1,4%.
El dato resulta relevante porque muestra que el problema no puede explicarse únicamente por la situación particular de determinados municipios. La pérdida de poder adquisitivo aparece extendida sobre buena parte del mapa bonaerense.
Las transferencias provinciales constituyen una pieza fundamental del financiamiento municipal. Cuando los fondos aumentan por debajo de la inflación, las comunas reciben nominalmente más pesos que en períodos anteriores, pero esos recursos permiten financiar una menor cantidad de bienes y servicios.
La situación se produce, además, en un contexto de fuerte discusión entre la administración bonaerense y el Gobierno nacional por recursos que la Provincia reclama como pendientes, vinculados, entre otros rubros, con seguridad, transporte, educación y el sistema previsional.
En paralelo, los intendentes vienen planteando la necesidad de revisar el esquema de distribución de recursos y el creciente número de responsabilidades que recaen sobre los municipios, especialmente en áreas como salud, seguridad, infraestructura y servicios.
El balance del primer semestre deja así una señal clara: la discusión sobre las finanzas municipales en la provincia de Buenos Aires ya no pasa solamente por cuánto dinero reciben las comunas, sino por cuánto pueden hacer realmente con esos recursos.
Los casi $2,78 billones transferidos durante los primeros seis meses del año representan una cifra considerable en términos nominales. Sin embargo, al corregirla por inflación y observar su capacidad de compra, el panorama es muy diferente.
Con más de seis de cada diez municipios ubicados en su peor nivel real desde 2021 y apenas 24 distritos mostrando una mejora interanual, el primer semestre de 2026 expone una situación que atraviesa prácticamente todo el territorio bonaerense.