
Boca y Lanús regalaron un final que quedará en la memoria del torneo. Cuando el empate parecía sellado y el reloj marcaba el tercer y último minuto de descuento, un contragolpe letal sentenció la historia. El mediocampista Tomás Belmonte, surgido en la cantera granate, definió con categoría por encima de Nahuel Losada tras una gran asistencia de Santiago Ascacibar, dándole a los dirigidos por Rodolfo Arruabarrena tres puntos de oro.
El desarrollo del encuentro no fue sencillo para el local. En el primer tiempo, fue Lanús quien impuso las condiciones iniciales. Al minuto de juego, Felipe Peña Biafore estrelló un cabezazo en el travesaño que enmudeció al estadio. El equipo de Mauricio Pellegrino lastimó por las bandas, especialmente con las incursiones de Dylan Aquino, quien generó dos claras de peligro antes del primer cuarto de hora.
Boca tardó en acomodarse, careciendo de rebeldía y movilidad entre líneas. Sus primeras respuestas llegaron cerca de los 20 minutos, mediante remates desviados de Leonel Flores y Alan Velasco, pero sin la profundidad necesaria para incomodar realmente a Losada. Sobre el final de la primera etapa, Franco Watson avisó para la visita rozando el poste izquierdo del arco xeneize.
En el complemento, la balanza comenzó a equilibrarse a partir de los ingresos. Arruabarrena movió el banco, mandó a la cancha a Leandro Paredes y a Sebastián Villa, y el equipo ganó peso ofensivo. El colombiano generó peligro casi de inmediato con un tiro bombeado que exigió al arquero rival. Sin embargo, Lanús nunca renunció al ataque; Lucas Besozzi se convirtió en un dolor de cabeza por la izquierda, y Peña Biafore volvió a amenazar con otro cabezazo que se fue alto.
El clímax llegó en el tiempo de descuento y se definió en las áreas. En el minuto 91, Besozzi desbordó y dejó a Allan Wlk de cara al gol, pero el arquero Álvaro Montero se agigantó para ahogar el grito granate y mantener a Boca con vida. De esa misma atajada nació el contraataque fulminante que, segundos después, terminaría con la sutil definición de Belmonte para el 1-0 definitivo, convalidado tras una dosis extra de suspenso por la revisión del VAR.
Este triunfo agónico funciona como un tanque de oxígeno y una inyección anímica para el Xeneize. No solo lo deja en el octavo lugar de la Zona A con 10 puntos, sino que lo catapulta a la tercera posición de la tabla anual, metiéndose de lleno en zona de clasificación a la próxima Copa Libertadores. Lanús, por su parte, se vuelve con las manos vacías y queda undécimo en el grupo, con siete unidades.
Lo que viene En la próxima jornada, Boca deberá revalidar este impulso anímico cuando visite a Gimnasia de Mendoza el sábado 5 de septiembre a las 16:30. Por el lado del Granate, los de Pellegrino buscarán recuperarse en La Fortaleza recibiendo a Defensa y Justicia el domingo 6 desde las 17:00.