
La pelota vuelve a detener el país federal. Hoy, a partir de las 21.15, el estadio Padre Ernesto Martearena de Salta se viste de gala para albergar el primer capítulo de las semifinales de la decimocuarta edición de la Copa Argentina.
El escenario no es menor: la emblemática catedral del fútbol salteño vuelve a recibir un partido de esta magnitud después de once años. La última vez había sido en la temporada 2014-2015, cuando Rosario Central superó ajustadamente por 1-0 a Racing.
Del banco de suplentes de los tucumanos asoma un viejo lobo de mar: Julio César Falcioni. El experimentado entrenador, que supo alzar el trofeo en la edición inaugural de 2011-2012 al mando de Boca, conduce a un Decano que pisa por segunda vez una semifinal de Copa Argentina. El antecedente inmediato data de 2017, cuando dejó en el camino a Rosario Central por penales para transformarse en el pionero norteño en alcanzar la finalísima.
Del otro lado, Platense vive una época dorada y transita por un terreno inédito. El Calamar disfruta de su estreno absoluto entre los cuatro mejores del certamen y busca estirar su excelente salud institucional y deportiva, coronada con su título en el Apertura 2025 y las presencias en las finales de la Copa de la Liga 2023 y el Trofeo de Campeones.
No es la primera vez que cruzan caminos en este torneo federal. El antecedente se remonta al 20 de marzo de 2019, cuando un solitario tanto de Gervasio Núñez inclinó la balanza para los norteños en los 32avos de final. Hoy, la mística de aquel cruce se renueva con un único sobreviviente en cancha: Leandro Díaz, el delantero que tras su paso por Estudiantes y Lanús retornó a su casa en 2025 para liderar el ataque del Decano.
El ganador de esta noche en Salta no solo se llevará la gloria y el pasaje a la final, sino que quedará a la espera del vencedor del cruce entre Banfield y Boca, el único ex campeón del certamen que sobrevive en esta recta decisiva. Los naipes están sobre la mesa; el sueño de la estrella federal ya se juega en la cancha.