
La cuenta regresiva entró en su etapa más vibrante. A pocas horas de una definición mano a mano que promete alquilar balcones en todo el país, la Liga Profesional reunió en sus oficinas de Puerto Madero a los tres protagonistas de una pelea por el título que paraliza al fútbol argentino: Boca Juniors, Rosario Central y Argentinos Juniors. En representación del mundo xeneize, el mediocampista y emblema campeón del mundo, Leandro Paredes, junto al entrenador Rodolfo Arruabarrena y el presidente Juan Román Riquelme, transmitieron cautela pero, sobre todo, una enorme ilusión de cara al choque crucial de este sábado frente a Defensa y Justicia en la Bombonera.
Con la tranquilidad que otorgan los números —Boca lidera la tabla y depende exclusivamente de sus propias fuerzas para dar la vuelta—, Paredes analizó el escenario con la mesura de los experimentados, aunque sin ocultar la adrenalina propia de estar a un paso de la gloria. «Tenemos la oportunidad, dependemos de nosotros, pero tenemos que salir a afrontar el partido como cualquier otro. Estar a un paso genera todavía más ilusión», expresó el volante central ante la prensa, en una mesa tripartita que compartió junto a Nicolás Oroz (Argentinos) e Ignacio Ovando (Rosraldo Central).
El desembarco de Paredes en esta etapa dorada del conjunto boquense tuvo un arquitecto fundamental desde el banco de suplentes: Rodolfo "Vasco" Arruabarrena. Lejos de esquivar el elogio, el mediocampista destacó el salto anímico y conceptual que le imprimió el cuerpo técnico al plantel en la recta final del campeonato.
«Tenemos un grupo de jugadores muy inteligente, que sabe lo que quiere, lo que significa jugar con esta camiseta. Él nos dio ese empujoncito que necesitábamos de confianza, de personalidad», remarcó Paredes, en sintonía con las declaraciones del propio Arruabarrena, quien confesó sentir plena confianza en sus dirigidos y la necesidad de cortar la sequía para regalarle una alegría inmensa a los hinchas.
En la misma línea, el volante tuvo gestos de hidalguía hacia los otros dos contendientes al cetro, Rosario Central y Argentinos Juniors —representados en la cumbre por sus técnicos, Jorge Almirón y Nicolás Díaz, respectivamente—, a quienes felicitó por la regularidad sostenida a lo largo de todo el certamen y por mantener una propuesta de buen fútbol.
La cumbre de la Liga también contó con la presencia de las máximas autoridades institucionales, donde la figura de Juan Román Riquelme acaparó gran parte de los flashes. El presidente xeneize no ocultó su debilidad por el momento que atraviesa el club y palpitó lo que podría significar su primer título al frente de la institución, justamente en el templo de Brandsen 805.
«Estamos felices de poder tener la posibilidad de competir el sábado, en nuestra casa, con nuestra gente. Los hinchas tienen mucha ilusión y eso es lo más importante y se lo merecen», enfatizó Riquelme, alimentando el fervor de una parcialidad que agotó las expectativas y prepara una fiesta monumental.
Aquel sueño de campeonato, sin embargo, no tendrá un camino sencillo. Enfrente estará Defensa y Justicia, un rival de fuste que históricamente sabe complicar a los denominados grandes, fiel a una idea futbolística audaz que buscará arruinarle la tarde al puntero en Brandsen 805. Consciente de esto, Paredes advirtió sobre la peligrosidad del Halcón: «Enfrente tenemos un rival que juega muy bien, que tratará de dar su mejor versión porque tiene objetivos importantes, pero de nuestra parte haremos lo mejor posible como lo venimos haciendo».
Boca está a noventa minutos de la consagración. Con la jerarquía de sus figuras, la conducción táctica de Arruabarrena y el respaldo dirigencial, el planeta fútbol se detiene este sábado a la tarde. La Bombonera se vestirá de gala para escribir un nuevo capítulo de su rica historia. El boleto está en las manos de los muchachos de la Ribera; la mesa está servida.