
Se cumplen 29 años del crimen de José Luis Cabezas, el reportero gráfico que fue asesinado por sicarios contratados por el mega empresario Alfredo Yabrán, quien se suicidó minutos antes de ser detenido.
El homicidio del profesional se convirtió en el eje de la libertad de prensa y puso en jaque la labor periodística en la Argentina de los noventa.
Para conmemorar la fecha, se espera que hoy se realicen diversos actos en Pinamar y General Madariaga, encabezados por familiares y colegas, con el objetivo de mantener la memoria y para que continúe el reclamo de justicia. Cabezas, quien se desempeñaba como reportero gráfico para la revista Noticias, logró en el verano de 1996 lo que parecía imposible: fotografiar el rostro de Yabrán, un hombre que se jactaba de su invisibilidad y poder. «Sacarme una foto a mí es como pegarme un tiro en la frente», había sentenciado el empresario, una frase que con el tiempo cobró un sentido trágico.
Su vida cambió cuando el 3 de marzo de ese año la revista puso de tapa la primera foto de Yabrán, quien desde entonces se ocultaba de los flashes. El asesinato del reportero gráfico ocurrió recién en 1997 cuando estaba de vacaciones en Pinamar. El 25 de enero fue encontrado muerto con varios disparos dentro de su auto, el cual fue prendido fuego.
La investigación posterior desmanteló una red de complicidades. Yabrán se suicidó en 1998 acorralado por la Justicia. Por el crimen fueron condenados el policía Gustavo Prellezo y la banda de «Los Horneros», integrada por José Luis Auge, Héctor Retana, Sergio González y Horacio Braga, quienes habían sido reclutados para ejecutar el plan macabro.
A casi tres décadas del suceso, el caso Cabezas permanece como un símbolo ineludible de la lucha por la libertad de expresión y los riesgos del oficio periodístico frente al poder.