
Pinamar, Valeria del Mar, Ostende y Cariló, son en este momento las localidades de la Costa que más afectadas se ven por ladrones que se apoderan de bienes de los turistas, en viviendas particulares generalmente rentadas y en vehículos estacionados en áreas balnearias.
Uno de los casos más graves ocurrió en Pinamar Norte, donde delincuentes rompieron el mosquitero de una ventana y desvalijaron a una turista de Tigre mientras ella cenaba en la galería, llevándose documentación y efectos electrónicos.
En Valeria del Mar, la violencia se repitió bajo la modalidad de ingresos forzados por ventanas y rejas, afectando a propietarios y visitantes por igual, quienes sufrieron la pérdida de ahorros en dólares, televisores y notebooks de última generación.
Por otro lado, la modalidad de hurto aprovechó descuidos mínimos, como puertas balcón abiertas o bicicletas sin candado en patios internos y hoteles.
En Cariló, se registraron robos de ruedas de auxilio y calderas de exteriores, además de un ataque "rompevidrios" frente al Parador Hemingway donde sustrajeron elementos del interior de una camioneta de alta gama.
Los delitos se suceden a diario mientras las fiscalías descentralizadas analizan los registros de las cámaras de seguridad para identificar patrones comunes, ya que la mayoría de los golpes se ejecutaron durante la madrugada o en breves ausencias de los moradores, generando una fuerte preocupación en plena temporada alta por la vulnerabilidad de los complejos habitacionales.